Secretos Oscuros

Primera pieza

 

 

Pues cuando ya habíamos salido de la casa, Laura señala un BMW azul que estaba en la marquesina, para que yo tuviera el honor de conducirlo, ya que iba hacer su guardaespaldas tenía que tener clase y hacerlo en todos los sentidos posibles. Nos dirigíamos a una dirección que me había dado y a lo que conducía ella empieza una conversación:

― ¡Entonces, tú no tienes novia!

― No es mi prioridad ahora mismo.

Ella me miró por un rato y luego dijo: 

― No eres feo, bueno solo lo digo desde mi gusto.

Lo mejor para mí era no contestar, para no terminar comprometiéndome en algo que después me arrepienta.

Seguí conduciendo hasta que al fin llegamos a la dirección a cordada. Busqué un lugar apropiado para estacionarme, una vez que lo hice, salí y le abrí la puerta a la dama, para que saliera con estilo, cuando salió no pudo aguantar la risa y no la dejé sola, también me reía con ella, nos paramos al frente de la casa y nos pusimos serios, Laura se adelantó tocó y una joven abrió la puerta, se podía notar en la cara que estaba triste, que había perdido a alguien, nos invitó a entrar y sin terminar de decirlo, Laura se le tiró encima dándole un fuerte abrazo, rápidamente entonaron un diálogo, esto no me incumbe, me dije, así que puse la excusa de que iría al baño, era bonito, me deje llevar de las losas y las demás cosas lujosas que tenía ese baño pero no vine a contemplar un baño.

Me dirigí a la sala donde supuse que estarían, grata sorpresa me llevé, no estaban allí, no me alarmé y seguí buscando, y por el susurro las encontré, estaban en la habitación de Sara, para asegurarme de que solo estaban ellas me asomé a la puerta para escuchar; discutían de algo, de lo que logré escuchar decir a Sara:

― Amiga, fue por mi culpa que mataron a mi madre, por no cumplir los caprichos de aquél hombre, acabó con la vida de mi madre.

Mientras que Laura la consentía diciéndole:

― No fue tu culpa amiga, deja de llorar, hiciste lo correcto, esos desgraciados son los que tienen toda la culpa, mira lo que me mandaron hacer por apoyarte, me mandaron a secuestrar, por suerte alguien me salvó la vida.

Yo no podía creer todo lo que escuchaba, era algo que realmente me ayudaría con la investigación, pero talvez si la forzaba a que me cuenten posiblemente las maten...

A lo que pensaba, tocan la puerta, rápidamente me dirijo a ella, saco mi pistola, por si acaso era uno de esos tipos de los que hablaban las muchachas, miro por la ventana y es justo un hombre.



el cuentista

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En el texto hay: misterio, armas, accion

Editado: 21.02.2020

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