Secretos Oscuros

¿Me voy o me quedo?

 

La miré, hasta que estuve consciente y les di las gracias por llamarme.

Ella me miraba con lastima y a la vez asustada por lo que me sucedía. Y procede a preguntar desde fuera del carro:

― ¿Estás enfermo?

Sonrío y con la cabeza le doy la señal de que no.

Dio la vuelta y abrió la puerta del lado donde yo estaba y me tomó de un brazo, me saca del vehículo, y se dirige a su casa conmigo de mano. Todavía estaba medio mareado, era como si verdaderamente estuviera enfermo.

Entramos a la casa que al igual que el departamento que alquilé aquí, estaba todo desordenado por causa de esos tipos. Una vez me encontraba estable le ayudé a limpiar y a organizar un poco. Nos dio la noche haciendo y deshaciendo, del cansancio nos tiramos al piso, aprovecha el momento y me dispara la lluvia de pregunta:

― ¿De verdad te vas a ir?, ¿Cuál fue tu motivo para salvarme?, ¿Por qué entregaste a alguien tan importante por mí?, ¿Qué significo para ti?, ¿qué significado tiene mi vida para que hallas hecho tal cosa por mí?

Solo la miraba y escuchaba, fueron muchas apuñaladas en formas de preguntas las que atravesaron mi corazón. En realidad, no sabía por dónde empezar, mi motivo para salvarla empezó en mi país, al ver tantas mujeres con miedo de salir de sus casas y no tener una esperanza de que se resuelva tal problemática. Entonces le dije:

― Quiero que no pierdas la esperanza de una vida justa, que al igual que muchos seas soñadora, exitosa y un ejemplo para lo/as demás.

Ella me miraba atentamente, y se le hizo inevitable llorar, en verdad era muy sensible ante los sentimientos de los demás. Se incorporó, me abrazó y me dio las gracias. 

Se paró y secando sus lágrimas me dijo:

― Vete ahora que te solté, porque si te vuelvo a abrazar no te soltaré nuca jamás, vete…

Mi destino no era quedarme en RD, pero se me ha quedado un pedazo de mí en este país, diciendo adiós, me fui.

A esa hora de la noche tomé un vuelo a los EEUU y llegué de madrugada, me dirigí a mi casa, me acosté y sin reparo me he quedado dormido.

El sonido de la puerta a causado que me despierte, paso por el baño, me lavo los dientes y abro la puerta, para mi sorpresa eran Antonio y Laura.

― ¿Cómo supieron que estabas aquí?

Pregunté medio sorprendido.

― Fui a México y no estabas. 

Dice Antonio suavemente. Bueno los dejo pasar y mientras entraban vuelve Antonio a tomar la palabra:

― Además, dejaste las llaves puesta en la puerta, pasábamos por aquí y la vimos, entonces decidimos ver si estabas.

Me tiro en el sofá con la mano en la cara, sintiendo los ojos de Laura penetrar mi rostro, la miro y luego miro a su padre y él vuelve a tomar la palabra con una pregunta:

― ¿Dónde están?

― Lo siento mucho José Antonio, pero no tuve opción.

― ¡Los dejaste escapar!

― No, se lo entregue a alguien que tenía de rehén a una mujer.

― Entregaste a dos hombres sumamente buscados y peligrosos, por la vida de una sola persona.

― Ponte en mi lugar, qué hubiese hecho tú si toman de rehén a una de tus mujeres, a tu hija o a tu esposa, no hubiese hecho lo mismo, ¿eh?

Mi teléfono en medio de la discusión comienza a sonar, lo tomo y pregunto

― ¿Quién habla?

La vos me dice,

― Es Perla García, mejor conocida como Glosario.



el cuentista

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En el texto hay: misterio, armas, accion

Editado: 21.02.2020

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