Si te recuerdo

Capítulo 14

NARRA CHRISTINE

—Disculpa ¿Nadie tiene apartado este lugar?

Una voz femenina y profunda me saca de mi atención completa a la computadora en donde intento escribir un ensayo en donde hablo sobre la corporalidad. Parece ser una chica pelirroja que se sienta a mi derecha al lado de la fila de la ventana que siempre trato de ganar.

—Está libre —digo apenas volteando.

Creo que con una cuartilla más ya queda bien mi escrito así que ya solo queda revisarlo y con algo de

—Hola Christine ¿Estás muy ocupada?

Volteo a ver a la chica que ahora ya está sentada al lado de mi sacando una pluma de su morral junto con un cuaderno mediano.

—No realmente —cambio mi atención de la pantalla a la chica— Disculpa, no te ubico por tu nombre —digo con sinceridad al no tener un nombre en mí mente y al no reconocerla más que a mis demás compañeros.

—Eso se arregla fácil, soy Eve.

—¿Querías preguntarme algo Eve?

—Bueno, es sobre la revista que está saliendo de la facultad.

No sé de que me habla y ante mi cara, que de seguro refleja extrañeza, mueve la cabeza en negación.

—No te culpo si no la ubicas, realmente con dos números y la poca publicidad que nos ayudaron a darle en su presentación no podíamos esperar mucho. Como sea, no teníamos la fortuna conocemos pero he visto algunas de tus fotografías de la universidad y en tu Instagram.

Soy muy distraída o soy demasiado visual porque me concentro más en los ojos verdes rodeados de pecas pequeñas y repartidas en sus mejillas. Se pinta más los labios, se viste con poca timidez y a juzgar por su actitud para nada da el perfil de nuevo ingreso.

—Oh ya ¿Y cómo se llama la revista?

—Plató

Vaya, hasta que escuchó un nombre inteligente.

—Pues ya que me dices el nombre suena bien el proyecto.

—Entonces ya voy ganando algo.

—¿Por qué lo dices? —interrogo mientras volteo a ver que mi laptop ha puesto el salvapantallas y decido guardar el documento y apagarla.

—Tranquila —sonríe— no intento sacarte dinero. Lo que pasa es que me encantaría poner algunas de tus fotos o ya muy atrevida te diré que te quiero como nuestra fotógrafa.

—Así que me has stalkeado.

—Bueno, algunos amigos me enseñaron tus fotos y de ahí me seguí porque realmente me encantaron. Lastima que no tengas fotos tuyas, así me hubiera sentido más stalker y le hubiera puesto un extra de interesante al asunto —guiña el ojo.

¿Qué clase de negociación es esta?

—Supongo que no soy muy fan de los autorretratos, más egocéntrica no puedo ser —agrego—. Instagram ya tiene muchas cuentas con el culto a eso.

—¿En que semestre vas?

—En cuarto ¿Tú en cuál? —de seguro ha de tener unos veinte y algo

—Supuestamente debería ir en séptimo pero decidí al año estudiar otra carrera y que se fueran todos a la mierda porque yo quiero arte.

—Elegiste morir de hambre.

—Y también tener tatuajes, sexo tántrico, mandar a la mierda al sistema —responde con tono burlón.

Me encanta que todos hagamos chistes sobre los estereotipos de nuestra profesión.

—Bah, lo importante es que soy yo misma con mis ideas y que salvo al mundo de una pésima abogada —argumenta—. Como sea, antes de que la semiótica empiece como en diez minutos, si es que el profe es puntual a su media hora de retraso, déjame decirte porqué unirte a nuestra noble causa.

—Si es por amor al arte entonces tendrás que ser buena vendedora.

—Tenemos libertad de temas, un chico nos presta el estudio de su papá, puedes redactar si quieres, viajamos y es bueno para darnos a conocer. Hay fondos de la universidad pero como queremos manejarla también de manera virtual podemos hacer que nos lean de otros lados.

—Lo pensaré.

—Me parece justo.

El profe entra con su café y vuelve a salir, seguramente para firmar y tardarse otros diez minutos.

—Y uno sin desayunar aún —pienso en voz alta al extrañar el almuerzo de Jaimie que he dejado en el carro para cuando me diera hambre, lo cual ocurre más seguido de lo que planeo.



Crisálida

Editado: 25.07.2019

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