Sin Escape

Capitulo 1- Despierta.

Esto no puede ser.

Pienso para mis adentros frente a lo que estoy viendo. Y es que tengo frente a mí, muchas fotos que me muestran a una sola persona.

A la misma persona que hace algunos días atrás, me juraba en el altar que sería mi esposo.

–Esto no puede ser. –Digo esta vez en voz alta y observo con ojos de par en par a la persona que está a mi lado.

–Si lo es.– Dice la mujer de cabello rojo teñido que hace exactamente dos días me apartó del hombre con quién me casé.

Mi esposo.
Mi Caín.

El hombre que llegó a mi vida de forma tan inesperada y de quién me enamoré tan fácilmente. Un hombre que se refleja en cada cuadro de papel fotográfico frente a mi.

Levanto la mano y me doy cuenta que estoy temblando. Tomo una foto y la detallo. Aquí el hombre que juraba amarme, se ve en uniforme negro que conozco muy bien.

Este lleva estampado en la parte delantera siglas que hasta el día de hoy en ocasiones aparecen en mis peores pesadillas. Las siglas de Cuerpo de Investigaciones Científicas y Penales de Venezuela. Las mismas siglas que llevaban las personas esa misma noche que asesinaron a mi hermano.

Imágenes de ese hecho vienen a mi mente, y las aparto rápidamente como he aprendido a hacer en las cientos de terapias a las que he asistido en todos estos años.

–Cain Baptista. Miembro del CICPV desde hace un poco más de 10 años. Tu esposo es un funcionario policial. ¿No lo sabías?– Pregunta mi primo quien también está a mi lado. En este momento mi cabeza es un torbellino.

–... Descubrimos su oficio hace algunos meses atrás. Pero pensábamos que te darías cuenta y te alejarías de el. Más con lo que no contábamos, es que te casarías en secreto con uno de ellos. Fue muy hábil de su parte mantenerte alejada de nosotros.

–No es verdad.– Digo.

Es cierto que Hugo desde hace mucho tiempo ha tenido sentimientos hacia mí. Puede que al saber de mí matrimonio quiera hacerme una broma.

–(...) En todo momento te encontrabas escoltada por uno de ellos, en tu casa, trabajo y en cualquier lugar que fueras. Debo admitir que es muy astuto.

–No te creo. No se por qué estás haciendo esto y mucho menos por qué quieres apartame de mi esposo.

–Vamos Elisa. Mira todas las pruebas frente a ti. ¿Aún lo dudas? –Dice esa mujer por la que siempre he sentido repulsión.

Dejo de oír a Hugo quién en este momento toma la palabra pero mi subconsciente solo piensa en una sola persona. Me sumerjo en mis pensamientos detallando una vez más cada fotografía.

Caín es un Funcionario.

Policía.

De inteligencia.

Un mentiroso.

Para nadie es un secreto las funciones que cumple este eje del departamento en una unidad policíal y mas aún del CICVP. En todo País el porcentaje de actos vandálicos lo llevan a cabo por personas que se dedican a robar, secuestrar, estafar, venta y distribución de drogas así como también asesinos. Cuando este grupo de delincuentes "se les sale de las manos" a la justicia, ella cobra por si sola.

¿Cómo lo hace? Simple.

Este grupo de "profesionales" de la seguridad, se encarga de hacerlos desaparecer a su manera, que no es otra forma, que asesinándolos. Si, después de lo ocurrido con mi hermano y al no entender nada de lo que pasó esa noche meses después de lo ocurrido con mi madre me vine a la capital, aún sin vivir el duelo de los dos seres a quien amaba, comencé a investigar sobre este cuerpo de funcionarios. Gracias a alguien cercano me encontré con la verdad.

No puedo creer que Caín sea uno de ellos.

Cain no puede ser uno de los hombres a quienes odio con todas mis fuerzas.

Recuerdo que en un tiempo lejano quise saber su profesión y me dijo que era entrenador deportivo. Varias veces quise saber de su desempeño y es aquí donde recuerdo, que en el tiempo que llevábamos saliendo el nunca fue detallista con lo que hacía. Una vez quise ir al gimnasio donde trabajaba y eso solo quedó en veremos.

También recuerdo un día cuando volvimos de la finca y el estaba enfermo, en esa ocasión al arreglar su ropa encontré un arma, pero no quise preguntar, porque sé que fue una falta de respeto violar su intimidad.

Sigo detallando cada foto y lo veo en distintas facetas, veo que en otras lleva uniforme azul de saco y corbata, en otras distingo a un Caín más jóven y hasta puedo detallar su identificación personal. Lo veo con el Padre de Rodrigo y algunos hombres más.

Sé que Roberto Marchán es un funcionario policial, porque un día de clases, Rodrigo me lo hizo saber pero no sabía que eran colegas.

Caín es un Policía de inteligencia.

Un funcionario igual que los que mataron a mi hermano.

Caín es un asesino.

Y es mi esposo.

Con este último pensamiento siento mis lágrimas rodar por mis mejillas hasta que de repente comienzo a perder el conocimiento y en medio de la oscuridad ya no siento este dolor tan fuerte en mi pecho. Un dolor que queda minimizando en la inconsciencia de un desmayo.




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