Solo un Juego

Capítulo 2

Pasé toda la mañana leyendo las instrucciones y juntando las pocas pistas que tenía en una libreta que compré específicamente para el juego. En ella me proponía a escribir todas las conclusiones que fuera sacando para llevar cierto orden y poder verlo todo con mayor claridad.

A eso de las 5:30 de la tarde arranqué el coche y me encaminé a Elody por segunda vez. La colonia estaba a unos 20 minutos de mi casa y, aparentemente, estaría yendo seguido para resolver el caso. Todo lo que sabía hasta ahora era que el señor Henderson tenía 64 años, había muerto en su tienda de regalos el domingo y se encontró ese mismo día con alguien a las 5 en una cafetería. Busqué en Google Maps el Café Marlon y llegué bastante rápido.

En realidad aun no sabía qué hacer, así que saqué la fotografía y tomé asiento en una esquina del local. Eso era, sin duda, lo que haría un detective. Limpié unas cuantas migajas de la mesa de madera y acomodé mi bolsa en el respaldo.
Lo primero que vino a mi mente fue encontrar el ángulo desde el cual había sido tomada la fotografía, sin embargo, no era una muy buena. Estaba un poco oscura y tan solo habían enfocado la esquina de una mesa con algunos objetos encima de ella y una silla. El fondo era borroso, por lo que sería difícil encontrar el lugar exacto.

Pensé en acercarme al mostrador y preguntar si reconocían la mesa, estaba segura de que aquella sería la clave. Probablemente habría algo escrito o un sobre escondido debajo de ella. Pero lo pensé dos veces, pues recordé las palabras de la mujer en la tienda de regalos. No iba a ser tan fácil como simplemente preguntar. Por lo tanto, procuré hacerlo por mi cuenta durante un rato más.
Saqué la ficha del señor Henderson, las instrucciones y los dos sobres que tenía hasta el momento.

—¿Te puedo ayudar en algo? —escuché una voz junto a mí que casi me hizo saltar. Estuve a punto de contestarle que sí, que podía ayudarme a resolver un asesinato. ¿Qué tan divertido sería eso?

—Gracias —contesté—. ¿Tiene té de frutos rojos con hojas de jamaica?

La mujer me miró un tanto extrañada antes de extenderme una carta, gesto que me molestó un poco. Yo arrugué las cejas y recordé que estaba en una pequeña cafetería de Elody.

—De limón está bien —concluí sin darle demasiada importancia. Necesitaba regresar cuanto antes a mi crimen.

No obstante, llamó mi atención sentir la presencia de la mesera demasiado cerca. Levanté la mirada y la encontré viendo los papeles que yo había extendido por la mesa.
De pronto, con toda la confianza del mundo, señaló la fotografía.

—Nosotros la tenemos —confirmó haciendo caso omiso a mi cara de extrañeza.

Pronto comenzó a caminar en dirección a la barra, volteando a verme en dos ocasiones para asegurarse de que yo la estuviera siguiendo. No tuve más remedio que tomar mis cosas rápidamente y caminar a paso apresurado.
Lamentablemente, me llevaba tanta ventaja que la perdí en cuanto cruzó una puerta con la leyenda Solo personal autorizado. Estuve tentada a dar un paso en esa dirección, pero preferí no cruzar ninguna línea todavía.

Por suerte, la chica salió casi al instante y se detuvo junto a mí. Extendió su brazo, entregándome una chamarra impermeable color verde fosforescente con enormes letras negras. A pesar de las preguntas que se acumulaban en mi cabeza, no arrugué las cejas; sonreí ampliamente. Ya lo analizaría en casa.

—¿Sí es tuya? —preguntó al instante.

—Al parecer, gracias. —Recibí la chamarra antes de dar media vuelta hacia la puerta de salida.

—Perdón, necesitas firmar algo —exclamó suavemente mientras tocaba mi brazo para evitar que me fuera. Yo encogí los hombros y la seguí de nuevo.

¿Cómo lo hacían? ¿Acaso todo el mundo trabaja para Guilty?

Nos detuvimos en la barra, misma que cruzó para abrir un cajón y extenderme un pequeño papel.

—¿Sabes si necesito buscar algo más aquí antes de irme? —le pregunté intentando probar algo de suerte. Quizá se le escaparía alguna pista que me podría ser útil.

—¿Mmm? —contestó algo despistada en lo que sacaba un bolígrafo y me lo entregaba.

—¿Para qué es esto? —pregunté leyendo el papel por encima—. ¿Confirmar que ya recogí la pista? —La miré a los ojos.

La chica inclinó la cabeza y entrecerró los ojos.



Tono Cristal

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En el texto hay: suspenso, asesino, misterio

Editado: 25.07.2018

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