Sophia // Sus ojos vieron más de lo que deberían.

CAPÍTULO XXII

 

Fenómeno.

 

Cuatro personas dentro de una. Cinco personalidades que casi nunca están de acuerdo en algo. Eso era yo.

No sabía mucho de lo que pasaba, ni lo que hacía. Comencé a desconfiar me mi misma, temía en todo momento desaparecer y perder el control. ¿Como podría hacer para no perderme en las sombras de mi conciencia?

__ ¿Estas bien Sophi? 

El Policía se veía preocupado, y no dejaba de insistir. 

__ Me escapé de la casa del Sr. Clain y fui a mi antigua casa, en donde todo pasó. Una niña un poco más grande que yo me mostró el camino y me contó toda la verdad. Creo que tocó mi mano. Su nombre es Anna.  He estado tratando de negarlo quizá, -Ambos me veían impacientes, no comprendiendo del todo lo que decía.- recuerdo cuando apareció por primera vez...

 

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El ruido era cada vez más ensordecedor. Era la primera vez que papá venía en ese estado. Nunca lo había visto más enojado. Parecía un toro enojado observando los ojos del domador, inhalando aire y exhalando el más denso de los humos. 

__ Eres una maldita zorra! En nuestra casa! , con nuestra hija en el cuarto!... 

Y volvió a sonar su cara contra la palma de su mano. Para luego tomarla del cuello. 

No sabia que hacer o que esperar. ¿Y si esperaba demasiado tiempo? 

Todo saldrá bien. -Me repetía.-

No podía sola con esto. Pero estaba sola. Y solo me quedaba la seguridad de mi cuarto y el mundo irreal de mis libros, hasta que tampoco me quedó eso. 

__ No llores más. Todo estará bien. 

__ ¿Quien eres? 

__ Mi nombre es Anna. -Sonrió.-

__ ¿No te asustan los gritos? -Pregunté.-

Ella negó con la cabeza y dijo:

__ Puedo ayudarte, a que el ruido se vaya y deje de molestarte. Puedo llevarte a un lugar tranquilo, solo debes darme la mano, yo te llevaré allí. 

Pero no la tomé. Y ella se fue. 

Pero un día regresó, ese día no se volvió a ir. 

Lo recordé en un sueño hace un corto tiempo.  Estaba acostada en la cama de mi cuarto, lo sabía porque olía así. 

La colcha tapaba mi cuerpo, y todo estaba oscuro.

Podía oír como algo se quebraba fuera de mi habitación. Podía sentir el momento exacto en el que cada frágil cosa tocaba el suelo. Gritos. Podía escuchar también gritos de dolor. La voz solloza era de mi madre. 

La puerta de mi cuarto comenzó a abrirse despacio, tan despacio que podría definirlo como una horrible tortura psicológica que no parecía tener fin.   

El ruido hacía que mi corazón se acelerara. Miedo.

El miedo se apoderaba de mí al punto de temerle a ese simple abrir. 

Mi pecho comenzaba a doler y el aguantar la respiración para que aquello no me descubriera, no me hacía sentir más segura. 

Mi colcha comenzó a resbalar hacia los pies de mi cama, despacio, y mis piernas no dejaban de temblar. 

Me aferré a la almohada con fuerza. Con la fuerza equivalente al miedo que sentía.

Fue ahí que la vi. Tranquila y a la vista de aquella bestia. 

Y haciendo una seña de silencio me dijo:

__ Tranquila. 

Yo solo quería que todo aquello parase, y ahí estaba ella tan equilibrada. 

 El monstruo se abalanzaba y mi mente solo podía procesar un pensamiento. Quería que parara. Que no me dañara, que me dejara tranquila. 

Y fue allí que Anna habló conmigo, mientras acariciaba mi pelo. 

__ Prometo que haré que pare el dolor.

Fue la primera vez que sentí que me desvanecía. Pero ya no me importaba si eso me sacaba de allí. 

 

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__ ¿Has tenido otro contacto con más personalidades? 

Preguntó el Sr. Clain antes que el Dr. Miller dijera una palabra. El policía parecía no creerlo del todo. No lo culpo, yo no entendía como mi mente era capaz de una cosa así. 

 

__ Creo que vi a una mujer, cuando estuve en casa y vi el video de la grabadora. Dos personas estaban conmigo. Anna y una mujer joven y bonita. 

__ Michael. Tuve la oportunidad de hablar con ella. Creo incluso que es lo que llamamos la personalidad dominante. 

__ Michael, así se llamaba mi maestra del jardín de niños.

-Comenté.- 

__ Es normal que crearas estos nombres a partir de personalidades de tu vida diaria con las que te sintieras cómoda o a salvo. Ya que parece ser que las personalidades que más presentas, son personalidades que tan solo buscan protegerte. 

__ Mi maestra era hermosa. Siempre quise una mamá como ella.  - Sonreí leve, cuando un recuerdo invadió mi memoria.- 

__ Bueno la personalidad de Michael, pareciera más grande y madura que Anna. Quizá tu mente en algún punto sintió la necesidad de tener alguien así protegiéndote. Una personalidad materna que quizá no tenias. 

 

Podía comprender el motivo de todo esto. Necesitaba sentirme segura en un lugar donde algo siempre amenazada todo el tiempo con hacerme mal. ¿Pero por qué cuatro?  ¿Y quienes eran las otras dos?  

¿Alguna de ellas había asesinado realmente a mi primo y mi tía? 

 

__ Mi papá me leía todo el tiempo un pequeño libro que él mismo me había comprado una vez. -Dije.- El libro decía así: 

 

‘’ Había una vez... una niña pequeña llamada Anna Inés. 

Ella le temía a los extraños ruidos de su armario.

Pero una noche, valiente lo abrió. 

Descubriendo así, que tan solo era su travieso gato Ontario. 




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