Stars In My Mouth

Capítulo 3

Volando con las estrellas

"No fue un simples sueño, las estrellas funcionan y yo quiero conocerte. Solo prueba una más." 
La mente razonable y muy amargada de Carly le gritaba que todo eso era una muy elaborada broma, y que las estrellas solo eran dulces. Pero ¿como había sido posible que un muy ardiente joven de ojos azules igual al de su sueño se metiera en su casa y justo cuando ella lo tocara se desmayara sin razón aparente?.
Con un muy frío sudor bajando por su espalda la joven y mal intencionada Carly arrugó la pequeña hoja de papel reluciente de una muy hermosa caligrafía.
Nada la obligaba a probar otra estrella alucinógena, así que no lo hizo, no por el momento.
Arrojó todo dentro del cajón de donde habían salido las estrellas y decidió que su habitación no era un lugar para alguien que probablemente estaba perdiendo la cabeza.
Sin importarle no haber comido se dirigió hasta la puerta de la entrada tratando de no hacer mucho ruido ya que sus padres no la dejarían salir después de la escenografía tan bien protagonizada que había montado en la habitación de ambos.
Cuando estuvo fuera de su casa caminó directo a su escondite o como ella lo llamaba "su propio Edén", lo descubrió cuando sus padres decidieron que tenía que ir a clases de danza aún cuando ella les había dejado bien en claro que no le gustaba aquello, a los 14 años lo único que ella quería era leer y darle de comer a su planta carnívora "Carlos I", claro que ahora a los 17 también quería hacer lo mismo.
La hierba había crecido unos cuantos centímetros y el aire al borde del risco olía a tierra mojada, era el habitad perfecto para meditar lo que recientemente le había ocurrido.
¿Qué diablos le ocurría y de dónde saco esos dulces Amaya?  Para un cerebro como el de Carly esa pregunta debería ser fácil de responder, pero no lo era, muy al contrario Carly no podía con la pregunta que le daba vueltas a sus ideales jugando con su razonamiento.
Sentada entre las hierbas y piedras viendo hacia la pequeña ciudad en la que había crecido llegó a la leve conclusión de que era mejor dejar de pensar en ello y no volver a probar tales estrellas, incluso pensó en tirarlas en cuanto llegara a su casa. Viendo como las luces de la ciudad empezaban a iluminar el atardecer que se cernía sobre sobre estas los ojos de Carly comenzaron a cerrarse mientras se abrazaba a sus rodillas.
Algo resplandeciente como un faro en medio de la oscuridad del mar encandilaba a Carly, aún no entendía lo que pasaba pero la joven no tardó en darse cuenta que ya no estaba en su pequeño Edén, ahora estaba de pie en medio de la nada, de repente un fuerte viento comenzó a soplar llenando de temor a Carly por el estridente sonido de el viento soplando y la manera en que movía su cabello corto, parecía que estaba justo enfrente de un gran tornado al que por desgracia no podía ver gracias a la luz que la cegaba.
Carly empezó a pensar que el viento se la llevaría, pero no ocurrió, ya que en ese momento el viento se apaciguó y una alerta de tornado acabó con la calma antes incluso de que esta comenzara.
El sonido de era desgarrador y parecía que anunciaba el fin de los tiempos, escalofríos recorrieron a Carly dejándola helada del miedo, estaba a punto de volverse loca de desesperación al no poder ver lo que había delante de ella por la luz, pero no fue necesario ya que la luz se apagó dejándola en el vacío de la oscuridad y en silencio total.
Parecía que todo había acabado, pero no ocurrió, solo había comenzado.
- Me disculpo por haberte hecho pasar por desagradables circunstancias - alguien le estaba hablando y no lograba verla, parecía la voz de una mujer, una voz preciosa y relajante.
- Que tonta soy lo había olvidado, déjame prender la luz querida - Carly seguia sin entender lo que sucedía por lo que no hablo ni movió un dedo.
Cuando la luz por fin le ayudo a Carly a ver más allá de la oscuridad se dió cuenta de que ahora no estaba parada como antes, si no sentada al final de una muy larga mesa en una silla con un respaldo alto y de colores góticos. ¿Como es posible que no me hubiera dado cuenta de que estaba sentada? Ahora había un nudo de ideas que al que Carly no podía desenredar por más que quisiera.
La habitación en la que se encontraba era una caja de cristal perfectamente iluminada que flotaba suavemente entre las estrellas justo en la intimidad del espacio, la mesa alargada también era de un aspecto gótico y al final de ella en una silla igual a la de Carly una chica con tez morena y cabellos blancos con cuerpo de supermodelo la cual tenía una corona de cristales en su cabeza la observaba con una gran sonrisa que daba la sensación de bienestar absoluto.
-¡¿Como carajos llegué aquí?! - Carly de verdad estaba confundida y no paraba de mirar en todas direcciones.
- Un tornado te ayudó a elevarte lo suficiente para que yo pudiera atraparte en el aire sin que nadie se diera cuenta - por el tono en que la chica lo dijo parecía que hacía esa clase de cosas todos los viernes sin falta como pasatiempo.
- ¡¿Pero de qué hablas y por qué estoy aquí?! - la chica se levantó de la silla con facilidad y rodeó la mesa con una gracia propia de una reina, caminó un par de metros hasta llegar a estar más cerca de Carly.
- Las almas con un cuerpo humano son tan graciosas, creo que por eso son mis favoritas - Carly trató de levantarse de la silla pero no logró moverla ni un centímetro debido al gran peso de la silla junto con el poco espacio que dejaba al estar pegada a la mesa.
- Me presento, soy Nova - dijo haciendo una pequeña reverencia. En ese momento Carly pudo apreciar a Nova con más claridad, sus ojos eran de un azul muy claro y brillante, casi blanco y llevaba un vestido platado y muy brillante que marcaba su silueta gracias a su corte, de sus hombros una capa de la misma tela que el vestido le colgaba. Tenía un rostro anguloso y lleno de luz.
- Y estoy aquí para hacerte reflexionar - Carly aún no se podía creer lo que le estaba ocurriendo y menos que estuviera allí para tener una charla reflexiva. Pensar en esto solo la desquiciaba ya que no sabía lo que estaba pasando y si lo que estaba ocurriendo era una alucinación gracias a esos endemoniados dulces.
- Soy algo parecido a un guía espiritual, mi deber es guiarte por el buen camino querida - a pesar de lo lucido que parecía todo, Carly comenzó a creer que lo que estaba viendo era un sueño loco como el del chico de ojos bonitos.
- No necesito un guía espiritual - Carly logró subir los pies a la silla después de un rato de tratar de encontrar la salida de aquella cruel trampa.
- Todo ser que posea un alma lo necesita - al ver los movimientos de Carly, Nova decidió subir a la mesa para sentarse justo enfrente de ella.
- No me interesa, quiero irme de aquí ahora - Carly se paró en la silla viendo a Nova desde arriba.
- Te irás de aquí cuando puedas escuchar todo lo que tengo que decirte - Nova, al sentirse menuspreciada se levantó, al parecer la actitud de Carly la había llevado a hacer cosas que iban en contra de sus modales, como pararse en una mesa.
Carly miró con odio a Nova por tener la última palabra ya que se quedó callada.
- Solo quiero decirte que tienes que tomar en cuenta la nota que ese chico dejo entre tus manos después de desmayarte, esto podría cambiar tu vida de manera radical.
- ¡Diablos, me volví loca! - Carly gritó y dió un salto fuera de la silla en donde había estado parada.
Carly corrió a un lado del cubo transparente en donde trató de encontrar una salida tocando por toda la pared de vidrio esperando encontra una cerradura o un interruptor. Carly no estaba siendo muy lista en ese momento, ¿quien trataría de abrir una caja de cristal que flotaba en el espacio exterior donde no había aire?.
- Carly, tienes que calmarte y sentarte - claro que no se sentaría, la chica había perdido la cabeza por completo al escuchar lo que Nova había dicho y ahora solo estaba asimilandolo a su manera.
Con desesperación Carly seguía tocando los rincones de cada pared de la caja de cristal esperando encontrar algo, pero antes de que lo encontrara un destello como de una cámara con flash la cegó por un segundo y cuando la visión volvió se dió cuenta de que estaba sentada de nuevo en la silla de la que había huido.
- Quiero despertar ahora, esto tiene que ser otra alucinación - Carly cerró los ojos fuertemente y comenzó a respirar profundamente.
- Despertarás hasta que yo lo diga, así que presta atención a lo que diré - esa era Nova tratando de convencer a Carly de escucharla, quien ahora actuaba como niña pequeña y asustada.
- Ese chico, a quien conociste por las estrellas, tienes que hablar con él - Carly estaba escuchando, pero nunca admitiría que le cruzó por la mente hacerle caso a Nova.
- Tienes que darle una oportunidad y encontrarte de nuevo con él- la chica seguía en donde estaba, encerrada en su mundo de negación de donde era imposible sacarla cuando no quería aceptar la realidad.
- Creo que esto es de verdad algo muy importante, cuando me encomendaron el trabajo todos estaban nerviosos y me hicieron más de una abvertencia de lo que pasaría si no te hacia volver a ver al chico - Nova quien ahora estaba de nuevo en su inicial asiento la veía con esperanza de que Carly pudiera hacerle caso.
- ¿Y por qué tendría que volver a verlo? Nada me da la certeza de que el sea real - Nova comprendía totalmente a Carly aunque no lo pareciera, pero eso no le quitaba la sensación en cada célula viva y muerta de su cuerpo que le decía que debía hacer lo que ella estaba proponiéndole.
- Se que puedes estar muy confundida, pero tienes que encontrarte con él de nuevo aunque sea solo por curiosidad ¿No me digas que no tienes ni un poco de intriga por saber que son esos sueños? Solo tienes que intentarlo.
Carly había abierto los ojos de nuevo y ahora miraba a Nova con odió por tener razón en cuanto a su intriga por los sueños raros.
- Lo haré, solo porque quiero saber que está pasando en mi cabeza como para tener esta clase de sueños neuróticos - a Nova se le encendió una sonrisa en el rostro y muy pronto estuvo de un muy buen humor como lo había estado antes cuando Carly llegó a su caja de cristal.
- Perfecto, amo que pudiéramos ponernos de acuerdo - Nova dió un salto de su silla cuando está justamente se recorrió hacia atrás como la de Carly, esa silla le había dado un señor susto.
Nova recorrió el salón hasta donde Carly estaba sentada tratando de averiguar cómo fue posible que una silla tan pesada se moviera de la nada.
- Ven, déjame verte bien pequeña gruñona - tomó a la chica por los hombros haciéndola levantarse de su lugar  y la movió hasta ponerla de espaldas a una muy brillante pared transparente.
- Ustedes las almas con cuerpos mortales son muy lindas y delicadas - Carly no dijo nada solo frunció el entrecejo y movió su cabeza hacia un lado como un cachorro mirando a su dueño.
- Espero que mis concejos te hayan ayudado, que tengas un buen viaje - por una milésima de segundo Carly no comprendió lo que Nova había dicho, hasta que la chica morena estiró sus manos de manera muy rápida hacia Carly para empujarla contra una de las caras de la caja de cristal.
Carly apenas pudo percibir como atravesaba una muy blanda capa de algo muy luminoso para después caer en el pasto donde momentos antes ella se había sentado a pensar en su muy retorcida situación.
Al mirar alrededor se dió cuenta del atardecer justo enfrente de ella, si que había estado mucho tiempo en su pequeño trance reflexivo.
Apenas Carly pudo levantarse del suelo salió corriendo a su casa, nunca se había sentido más anciosa por llegar y ver de lo que hablaba Nova.
Para su desgracia, su madre se encontraba en la sala con una cara de enojo que no podría ocultar ni con máscara, ¿Como carajos lograba hacer sentir tan mal a Carly con solo una expresión?.
- ¿Donde estabas? - parecía una amenaza más que una pregunta.
- Fuí a hacer tarea a la casa de una amiga - la vieja excusa no podría tomar en ese momento ¿Oh sí?
- ¿Fuiste a hacer tarea sin antes comer? ¿Como se te ocurre hacer algo así cuando ya te desmayaste por no haber comido por la mañana?
Después de eso, Carly decidió que era un buen momento para quedarse callada y aceptar su castigo, castigo que terminó con una comida en un silencio incómodo.
Al estar en su habitación se dió cuenta de las locuras que había vivido ese día, ¿Como todo había parecido tan real incluso cuando todo ha la sido tan raro? Talvez era el momento para dormir y poder quedarse en blanco por un par de horas antes de aventurarse de nuevo en una vida llena de alucinaciónes irreales y un poco sacadas de un sueño por ácido.
Talvez el dormir sin soñar podía ser el alivio de su alma por una vez en todo el día.
Cualquier cosa que no implicará pensar podía aclarar su cabeza.



Sandra GarCe

Editado: 14.01.2020

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