Sujeto 23061

Capitulo DOS

Geld era dos cosas, poblada y ruidosa.
No creí que Synapse aceptara que su capital fuera un lugar tan poblado, ni si quiera creí que habrían ciudades como esta en todo Wandel. Además, esto solo me hacía ver que los Estrus y los Sterin eran más de los que creía que habrían en Geld. Tal vez era el hecho de que eran dos Kasten en una sola ciudad, aglomerándose como los Amin no hacían en Erlogen.
Y a diferencia de Erlogen, en Geld sí había edificios. Muchos edificios. El único edificio en el que había estado antes, había sido el ¨Archivador¨ y cuando salí de ahí, no creí tener la necesidad de volver a ver una en toda mi vida.
Ahora me quedaría en uno durante toda mi estancia en Geld.
Lamentablemente, las calles aquí no eran tan cómodas como para andar en bicicleta, por lo que al principio me ofrecieron un auto pero negué luego de decirles que no tenía ni la mínima idea de cómo manejar uno. En mis dieciocho años en el ¨Archivador¨ nadie había creído útil enseñarme a usar uno, seguramente creían que si en algún momento quisiera conducir uno, podría tomar un curso cuando saliera de ahí. Contemplé esa idea antes de llegar al apartamento. Así que sencillamente me indicaron como llegar a pie hasta la sede de la CUI y la de Synapse, que quedaban estratégicamente cerca una de la otra.
Cuando llegué a Geld, estaba exhausta y lo único que quería hacer era dormir. El chofer que me llevo a la ciudad me dejó en mi apartamento y me dijo que tenía una hora para alistarme para ser llevaba a Synapse. Al principio di un respingo ante la mención de Synapse, pero luego una pequeña sonrisa se formó en mi rostro y olvidando mi cansancio, subí las escaleras corriendo y me apresuré a vestirme.
Me puse la mejor ropa que había empacado, una blusa holgada rosa pálido y una falda tipo tubo negra. Me miré al espejo durante un rato, pensando en qué hacer con mi cabello. Lo amarré en una cola de caballo y me miré en distintos ángulos hasta que le negué a mi reflejo. Se veía demasiado casual, cosa que no
era y me solté el pelo, dejando que me cayera hasta la mitad de la espalda. Lo cepille un poco y sonreí ante la buena combinación que daba el tono de rosa con mi cabello. Tome un bolso y metí en el una libreta y un lápiz y me senté en la mesa contando los minutos que faltaban para que el chofer me recogiera para llevarme a Synapse.
Fue una misericordia que el chofer llegara en tiempo, ya que no podía esperar un segundo más sentada. El chofer me dio una larga mirada, a mí y a mi ropa y me retorcí las manos, algo avergonzada. Pero igual alcé la barbilla y lo seguí al auto.
Si digo que conté cada segundo hasta llegar hasta la sede principal, aunque sonara exagerado, no estaría mintiendo. Porque lo hice.
El chofer me abrió la puerta y me ayudo a bajarme, aunque podría haberlo hecho perfectamente sola. De hecho, podría haber corrido sin ayuda hasta el interior del edificio frente a mí y haber sonreído y estrechado la mano de todos en menos de un segundo. Dudo que se viera del todo apropiado, pero mi corazón acelerado no parecía atender a razones.
Sin embargo, acepté la mano del conductor y le agradecí. Me dijo que esperara en la entrada a que alguien preguntara por mí. Solo por su actitud cortante a mí al despedirse, uní cabos deduciendo que era un Sterin. Si todos ellos eran así, esperaba no cruzarme con demasiados durante mi estadía, aunque sabiendo que estaba en su ciudad, lo dudaba bastante.
Me paré en la recepción de Synapse, viendo todo con los ojos abiertos y absorbiendo cada detalle. Básicamente, me estaba comiendo el lugar con los ojos y solo llevaba cinco minutos en él.
—Bájale cinco a tu emoción, Kalila—Me reprendí en silencio. Oí una risa de un punto frente a mí y alcé la vista, hallándome con la mirada de un joven a unos pasos de mí.
No podía llevarme mucha diferencia de edad, ya que a pesar de verse mayor y más maduro, se notaba en su pose relajada mientras caminaba hacia mí que era fresco, como yo. Aunque tal vez no tanto. Tenía el pelo marrón en un evidente intento de peinado, pero desarreglado sin importar que. Su piel estaba
bronceada pero no dorada Sus ojos azul claro me miraban examinándome, con una suave sonrisa en su rostro. Toda su barbilla tenía rastros de barba que seguramente había afeitado en la mañana y estaba vestido de manera casual. Eso hizo que me sintiera demasiado formal para este lugar…no, para él.
— ¿Kalila 20632?—Asentí torpemente y me pase un mechón de pelo por detrás de mi oreja.
—S-sí—Le tendí la mano apresuradamente y le di una sonrisa. El joven se quedó mirándola durante un trecho tan largo que la retiré lentamente.
—Lamentablemente, Kalila, somos de diferentes Kasten. Limitémonos a lo estrictamente profesional— Abrí la boca para replicar pero el joven me miró durante otro instante con un mirada tan evaluativa que hacía que sus ojos parecieran cada vez más hielo real. Su mirada bastó para hacerme sentir incomoda y querer echarle en cara lo de ¨estrictamente profesional¨, pero volvió a hablar—Soy Axel 18152.
—Me presentaría, pero fuiste tú quien me presentó en un inicio—Axel pareció debatirse entre sonreír, ya que sus labios dieron un baile raro.
—Siempre es un placer ir un paso delante de ti, Kalila— Evité la tentación de rodar los ojos, no había venido aquí para perder el tiempo. Quería verlo todo—Sígueme.
Axel empezó a caminar antes de que pudiera procesar lo que pasaba pero no me quejé, sino que troté un poco para alcanzarlo. Detrás de él, pude caer en cuenta de la altura que me llevaba. Una cabeza o una y medio, tal vez.
Axel no habló conmigo durante toda la caminata hasta llegar a una oficina. Me cerró la puerta en la cara antes de entrar completamente y me quede parada ahí como una boba. Respiré profundamente y apoyé la frente en la puerta durante un rato. Cuando oí que la manilla se movía del otro lado, me aparté a trompicones de la puerta justo a tiempo para que Axel saliera. Me hizo un gesto para que volviera a seguirlo y avanzo por el pasillo sin volver a decirme una palabra.
Troté de nuevo hasta ponerme a su lado y lo miré desde abajo antes de hablar.
— ¿Sabías…sabias que es de mala educación cerrarle la puerta en la cara a alguien? ¿Qué no te enseñaron eso en tu ¨Archivador¨?—Dije entre resoplidos. Sus largas piernas le hacían fácil moverse, pero en comparación, las mías se quedaban cortas. Además, la falda que llevaba no ayudaba mucho.
—Me enseñaron muchas cosas en mi ¨Archivador¨—murmuró para sí antes de darme un vistazo— ¿A ti nunca te enseñaron a no pararte frente a una puerta que obviamente está en el proceso de cerrarse, Kalila?—Dijo cada palabra con cuidado y le respondí chasqueando la lengua.
Axel volvió a fijar su mirada al frente y se quedó en silencio.
— ¿Siempre eres tan callado? Espero que no seas esa persona que se va a ¨encargar¨—Hice comillas en el aire para significar que no necesitaba que nadie se encargara de mí como de un niño— de mí durante mi estancia...
—Eres una Amin, ¿No?—Chasqueé la lengua.
— ¿A qué viene eso?—Axel no respondió, pero vi una sonrisa burlona y secreta tirar de sus labios.
—Nada, solo es…—Chasqueó la lengua—bastante evidente—luego me miró a los ojos—Vaya suerte la tuya, yo soy quien se encargará de ti, Kalila.
Resoplé y dejé que me adelantara mientras miraba a mí alrededor. Pronto, Axel me guio hacia una sala con paredes de cristal que daba a un área verde y un estacionamiento. Axel abrió una puerta y se hizo a un lado para que saliera. Abrí la boca y me cubrí los ojos con las manos por el sol, que me daba de lleno.
— ¿A dónde vamos?—Axel no se detuvo y farfulló algo que no pude oír. Corrí hasta alcanzarlo— ¿Qué? Articula tus palabras—dije articulando excesivamente cada silaba.
—Acabo de ver a Athena Mitter y me…
— ¿Athena…Athena Mitter estaba en esa oficina contigo?—La boca se me secó. Había estado a tan solo unos metros de Athena. Ella...ella era…era la mujer que había creado la cura para la Meningitis Mutada, la mujer que había
salvado a toda la población en su tiempo de morir como sus antecesores. Ella…ella había estado tan cerca de mí y no lo había sabido. Fulminé a Axel por detrás.
—Claro, ¿Quién si no me daría la orden de llevarte a la cede destruida de Synapse?—Parpadeé de nuevo. Tuve que recordarme que no había venido aquí como una turista, sino como una periodista. Venía a cubrir la noticia del levantamiento rebelde. Miré a Axel antes de hablar.
— ¿Tú sabes sobre…ya sabes…el…?—Me miró encarnando una ceja.
— ¿Los rebeldes? Por supuesto que sí, Kalila. Trabajo para Synapse si no te habías dado cuenta.
—Ya lo sabía—Farfullé.
—Soy del departamento de control poblacional—Wou, eso era importante. Pero, Axel solo aparentaba unos diecinueve años como mucho.
— ¿Hace cuánto dejaste tu ¨Archivador¨?—Pregunté, una forma velada de preguntarle cuantos años tenía.
—Cumplí dieciocho hace unos meses, haz tú las cuentas—Eso no podía ser posible. Era demasiado joven.
—Pero…—Sin embargo, me corté de inmediato. Axel me pasó por otro par de pasos, al fin llegando al auto.
Me senté en el lado del copiloto y me abroché el cinturón mientras Axel lo arrancaba. Esta vez, se quedó callado durante el viaje completo. Y esta vez, no trate de socavarlo.

He oído muchas expresiones que involucran la palabra bomba. Esa chica se ve bomba o ¡Eres la bomba!...Sí, estoy consciente de que mayormente eran expresiones que se oían en un antiguo país de la CUI Europea, algo así como ¿Espacia? No recuerdo bien esa lección del ¨Archivador¨, pero el caso es que se van muy lejos de la realidad.
Una bomba debe ser tan destructiva como para dejar un lugar tan…demacrado y podrido como la sede secundaria de Synapse a la que Axel me llevó.
No podía entender como alguien era capaz de hacer algo así, al pararme frente a los escombros con Axel detrás de mí.
Mirando al frente, pude ver un amplio terreno frente a mí, con tonos grises dominantes. Todo el suelo del área estaba lleno de escombros, restos de cristales y ladrillos con restos de pintura aun adherida a ellos. Aun el cielo se veía gris, a pesar de haber estado soleado hace apenas unos momentos, debido al humo que aún se olía y a las motas de polvo inmensas que flotaban a mi alrededor. Una parte de mí me urgía a explorar el lugar entero, tomarle fotos y mostrarlo a todos desde que estuviera en el aire. La gente merecía saber que había…monstruos capaces de esto viviendo entre ellos, entre nosotros. Me mordí el labio, sabía que no podía hacer eso, debía censurar la noticia tanto como pudiera.
Los rebeldes son un tipo de personas muy curiosas, Kalila. Tiran una chispa y dependiendo de cómo reaccionan los otros, así reaccionan ellos.
Las palabras de la supervisora resonaron en mi cabeza, sabiendo bien que tenía razón. La gente se alarmaría si supieran que esto había sido intencionado, que había sido para empezar una rebelión—que no entendía—contra Synapse. Y cuando empezaran a alarmarse…los rebeldes aprovecharían la ocasión. Tragué saliva al volver la vista al trágico paisaje que tenía frente a mi alrededor. Si esto era solo una chispa, no quería ser la causante del incendio.
Así que sacudí mi cabeza para despejar mi mente y me giré levemente hacia Axel que me estudiaba muy cuidadosamente.
—Guíame.
Axel me dio una última mirada larga y dio un par de pasos por delante de mí. Lo seguí, oyendo como crujían los escombros bajo las suelas de mis zapatos planos. La falda se sentía muy inadecuada para caminar entre el terreno indefinido y la blusa me pareció muy alegre de repente.
Seguí a Axel en silencio, mientras él me llevaba hasta el lugar donde antes había estado la recepción del edificio. Mientras caminaba, miré a ambos lados tratando de concentrarme en cosas específicas que podría usar en mi noticia falsa, pero a la vez concentrándome en todo.
Llegamos a unos cimientos destruidos con un olor a humo más marcado. Arrugué la nariz a la vez que esa esencia ácida se impregnaba en mis fosas nasales y estornudé un par de veces.
—Recuerda dar detalles en tu noticia, le dará credibilidad—Dijo de repente Axel, aún a unos pasos de mí. Me sobresalté un poco ante el sonido de su voz, tan llana en un lugar tan destruido.
—Pero no los suficientes…—Farfullé entrecerrando los ojos mientras miraba todo el paisaje y me las arreglaba para seguirle el paso a esas largar piernas suyas.
—Ya le vas cogiendo el truco—Chasqueé la lengua—Y también habla de cómo Synapse ya lo tiene todo controlado.
— ¿Es eso cierto?—Levanté la cabeza para mirarlo a los ojos, pero Axel seguía caminando de espaldas a mí.
—No lo sé—dijo simplemente—lo más probable.
—Espero que logren controlar esto. Es horrible, ¿Por qué alguien haría algo como esto?
—Los rebeldes no se rebelan por nada, Kalila. Y si lo hacen ya no son rebeldes, son necios. Si estas personas se están levantando, alguna razón válida deben tener, ¿No crees?—volteó levemente la cabeza para verme de soslayo. Mire a mi alrededor.
— ¿Qué razón puede ser tan buena como para que hagan algo tan malo…?—Axel se carcajeo de una forma que solo pude catalogar como amarga, mandando un escalofrío por toda mi columna vertebral.
—No tengo idea. ¿Estas tomando apuntes?—Abrí los ojos y saqué la libreta y el lápiz de mi cartera.
—Mmm…sí…claro—Empecé a garabatear algo sobre el paisaje devastado y del suelo inestable. Luego, con una pequeña vacilación, garabateé lo que dijo Axel, que Synapse se encargaría del asunto.
—Tienes que tomar en cuenta que en camino vienen analistas a chequear el estado de los escombros y eso. Tendrás que inventar algo bastante creíble—Tragué ante la presión que eso ponía sobre mí. Si algo de lo que escribía o reportaba a WN no concordaba con lo que ellos dijeran, estaría en serios problemas.
—Esos analistas, ¿No saben sobre los rebeldes?—Pregunté arqueando una ceja. Axel se encogió de hombros.
— ¿Acaso importa? Los análisis que harán no pueden ser manipulados. Si sale que la explosión fue intencionada, será la palabra de máquinas perfectas de Synapse contras la tuya.
—De acuerdo…—eso no sería para nada fácil.
—Pero para tu suerte, voy a darte asesoría. He trabajado con este tipo de cosas desde antes de salir de mi ¨Archivador¨.
Abrí los ojos en sorpresa. Vaya, eso era mucha dedicación. Uní un par de cabos y…
— ¿Eres un Serum?—Axel se detuvo parándose a mi lado y se encogió de hombros.
—Sí, ¿Por qué?
—Es bastante evidente—sonreí con inocencia y lo pasé.
Mientras más nos adentrábamos en el terreno de la antigua sede, más difícil se hacía caminar y más incómodo se hacía respirar. El polvo se metía en mis pulmones con cada inhalación y el olor a quemado estaba tan presente que quería vomitar ahí mismo. No creí que fuera muy profesional, sobre todo frente a Axel—quien me seguía en silencio por detrás—así que me contuve.
Di un par de vueltas sobre el eje de mis talones, mirando hacia arriba. Los pocos muros que quedaban de pie estaban ahumados y con terminaciones
desproporcionales. Con la luz del sol que entraba entre cada una de sus grietas, me sentía como sacada de pintura La destrucción de Pompeya y el Herculaneum, de John Martin, un pintor de antes de la toda la catástrofe que nos habían enseñado en el ¨Archivador¨.
Axel se paró a mi lado, cuando por fin me alcanzó y se quedó tranquilo con las manos en los bolsillos de su pantalón.
—Tienes que tener en cuenta los pequeños detalles, mézclalos con otros que surjan de ti—Me giré para verlo.
— ¿Qué tipo de explosión fue esta?—En el ¨Archivador¨ tomamos unos cuantos meses de química y física y habíamos visto algo de explosiones. Supuse que era un conocimiento algo importante para mi noticia falsa.
—Química. Se cree que liberaron algo de metano y que este se inflamo cuando entro en contacto con el aire—Me estremecí. Ese tipo era de las peores explosiones. En el ¨Archivador¨ nos explicaron que para que esto pasara, un combustible se mezclaba con el aire y se incendiaba y ardía. Lo malo de este tipo de explosión era toda la variedad de gases y sustancias que liberaba después.
— ¿Podría haber sido una fuga?—Pensé en lo que Chris me había dicho, si reportaba eso, se sentiría como un genio en química. Me reí un poco ante el pensamiento.
—Podría—Axel se encogió de hombros—pero tendría que ser una fuga enorme, una que haría que Synapse se viera inestable. Además, en esta sede no se manejaban combustibles. Todo aquí era teórico y digital.
Deje salir el aire que estaba conteniendo. Censurar esa noticia no sería sencillo.
—Pero… ¿Todo el mundo sabe eso?
—Déjame ponerlo así, todo Synapse sabe qué manejaba esta sede, ahora, solo la gente importante conoce de los rebeldes. ¿Entiendes lo que digo?—Sí, lo entendía. Habría que construir una mentira bastante elaborada entonces.
—Ven, demos otra vuelta.



Maureen

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En el texto hay: distopia, romance

Editado: 21.09.2020

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