Sujeto 23061

Capitulo TRES

Caminamos durante toda la tarde, sin hablar, entre los escombros. Los pies me dolían tanto y me sentía más frustrada que nunca. ¿Cómo se suponía que iba a mentirle a toda la población de Wandel? ¿Cómo iba a hacerlo creíble? Me mantuve en silencio durante toda la caminata, explorando posibilidades y luego desechándolas mientras examinaba mis alrededores. Realmente, era básicamente lo mismo, escombros chamuscados y nubes de polvo. Al menos la parte consiente de mi cerebro lo sabía, pero había otra, la que me impulsaba la mayor parte del tiempo, que me seguía jalando para ver más. Para hallar algo más. Algo que fuera la respuesta que necesitaba.
Sin embargo, no di con nada. Así que cuando Axel habló por primera vez desde hacía horas para decirme que ya debíamos irnos, solo asentí desanimada.
Axel desbloqueó el auto pasando su MI por el panel de su puerta y abrió la mía. Di un largo suspiro y mire al techo. Por el rabillo del ojo vi como Axel me miraba con esa mirada tan calculadora que tenía, pero no dijo nada.
Mi mente empezó a divagar, tal vez si llegaba al fondo de la cuestión real podría inventarme algo. Piensa, Kalila, piensa. Los rebeldes habían volado la sede secundaria de Synapse con una explosión química. Tal vez habían usado metano o algún otro tipo de combustible suficientemente accesible, ¿No? Como el queroseno o el propano…
Pronto mi mente se olvidó de ese canal y se puso a darle vueltas a lo que Axel había dicho de los rebeldes. Una razón válida…una razón válida… ¿Cuál sería su razón? Todo estaba bien en Wandel. Los ¨Archivadores¨ ofrecían una educación excelente, las viviendas eran adecuadas, la economía iba mejorando cada día y el sistema de Kasten no tenía ninguna falla. ¿Qué podría motivarlos?
Me giré para ver a Axel, quien se hallaba concentrado en el camino. Sus manos sostenían el volante firmemente pero sin llegar a estar tensas. Tragué un poco de saliva antes de hablar.
—Sobre lo que dijiste antes… ¿Cuál podría ser su razón?—Axel no me miró y tampoco se encogió de hombros sino que torció imperceptiblemente su boca.
—Tal vez ven el sistema de forma diferente—Ladeé la cabeza.
— ¿Diferente? No creo que eso sea suficiente como para matar tanta gente a conciencia—razoné, aunque no muy segura de mi respuesta.
—El sistema de Kasten, Kalila, ¿Qué te parece?—Me chocó su pregunta.
El sistema de Kasten había sido la solución a la crisis. Cuando las personas habían sido cegadas por el clasismo y el materialismo, junto con la discriminación social, se volvieron egoístas y crueles. Así que cuando el virus arrasó con la mitad de la población de aquel entonces, nadie de la clase social movió un dedo por los inferiores. Gracias a Athena Mitter, quien diseñó el sistema de Kasten, las clases sociales y económicas desaparecieron, como un soplo de aire en una ventisca. Las Kasten no dividían a la gente por cosas tan insignificantes como las posesiones de cada quien, sino que los agrupaba basándose en principios científicos y psicológicos.
—Necesario, salvó a la humanidad…. —Axel se encogió de hombros levemente.
—Hay quien lo ve como opresión.
— ¿Opresión?—Fruncí el ceño y lo miré desconcertada—Las Kasten no nos oprimen, nos guían, Axel.
—Solo trato de responder tu pregunta.
—No quiero respuestas absurdas.
—Solo digo lo que creo, Kalila. Y creo que los rebeldes no ven las Kasten como algo necesario o heroico—Alcé las cejas en sorpresa.
—Entonces, ¿Volaron la sede debido a que quieren deshacer el sistema de Kasten?
Axel tragó saliva y volvió su vista al camino. No respondió por un momento.
—No lo sé—Me dio una mirada de soslayo— ¿De dónde dices que vienes?
Noté el cambio de tema, pero no dije nada al respecto.
—Erlogen. Ahora que hablamos de ciudades, ¿Qué hace un Serum viviendo entre Sterin y Estrus?—Axel se rio un poco.
—Trabajo aquí—Rodé los ojos y ladeé mi cuerpo un poco para poder verlo mejor.
—Ya lo sé, 18152, pero me refiero a como acabaste trabajando aquí.
— ¿En Geld?—Le rodé los ojos con tanta fuerza que me mareé—Desde que estaba en el ¨Archivador¨ me recomendaron para trabajar en la principal—Asentí.
—Me paso lo mismo a mí, con WN—Dije. Por alguna razón creí que Axel comentaría algo y seguiríamos hablando, pero este solo asintió y no volvió a abrir la boca. Como si ya hubiese hecho lo que tenía que hacer.
Resoplé y me acomodé en mi asiento.
—No respondiste mi pregunta—Dije por lo bajo. Axel me miró por un segundo, con esa fría evaluación pero con algo más por debajo.
— ¿Cuántos años tienes? Pareces una niña haciendo pucheros—Me llevé la mano al pecho ofendida, ¡No había hecho ningún puchero!
—Pero…—Rechiné mis dientes y respiré profundo. Una sonrisa se formó en el rostro de él—Tengo dieciocho, lo mismo que tú.
—No parece. Te ves mucho más pequeña—Soplé un mechón de cabello que me caía en la cara.
—Si no hubiese emparejamiento, estarías perdido en lo que respecta a chicas—mascullé.
—Si no hubiese emparejamiento, solo los niños se te acercarían. Y sí, Kalila, hablo de niños de diez años.
— ¡Diez años! Estás exagerando.
—Hablo en serio, suerte para ti que Synapse cuida de gente como tú.
No le di la satisfacción de responderle. Me sorprendió la facilidad con la que Axel pasó de distante a sarcástico, pero aun así no iba a dejarle saber que realmente me asombraba.
Cuando llegamos a Synapse, Axel me preguntó si podría llegar a pie a mi casa ya que él tenía asuntos que atender allí antes de poder irse. Le dije que vivía a un par de calles de ahí así que no sería problema y sin decir más, Axel se fue.
Emprendí mi camino al apartamento en silencio. Miré al cielo, en busca de la familiaridad de la noche, pero no la encontré. Los edificios a mi alrededor eran demasiado altos y amplios como para solo dejar entre ver una franja de cielo entre ellos. Además, la cantidad de faroles que iluminaban la calle era alarmante, dejándome casi ciega al levantar la vista al cielo.
Todos los edificios se parecían entre ellos, ladrillos rojo cobrizo recubrían las paredes. Sabía que eso era por capricho de sus habitantes, ya que originalmente todos los edificios eran blancos, pero ya que no cambiaba nada el estilo que tuvieran, muchas personas optaban por personalizar sus casas o apartamentos. Según tenía entendido, los muros de ladrillo era lo que estaba de moda ese año.
Pero entonces, luego de una larga sucesión de edificios rojos se abrió un terreno abruptamente, dejando ver un área verde y un poco más adentro, una edificación con paredes cristalinas y blancas enorme e imponente. Y en el techo, con un letrero azul marino decía: CUI: AMÉRICA.
Me detuve a observar. Era un lugar precioso y solo estaba a unas calles de Synapse. La CUI trabajaba con todo lo relacionado con el continente, todo lo pertinente a este.
Así debían tener conocimiento de los rebeldes.
Y, por lo tanto, información de estos.
¿Volaron la sede debido a que quieren deshacer el sistema de Kasten?
Recordé la pregunta que le había hecho a Axel, nunca la respondió. Pero ahora…ahora podría buscar mis propias respuestas. Solo tendría que escabullirme allí dentro y registrar un par de archivos.
Una parte de mí, la racional, me dijo lo absurda que era mi idea. Podían atraparme, podría ser despedida o incluso peor, podría manchar mi registro por siempre, limitando mis oportunidades a futuro. Miré en mi muñeca el MI que tenía tatuado y me mordí el labio. Sentía como si el tatuaje en mi mano me mirara acusatoriamente.
Pero…pero tal vez podría escabullirme y no ser descubierta. Podría entrar en los archivos de la sede secundaria de Synapse y podría conseguir las respuestas que necesitaba. Pensándolo mejor, conocer el propósito de los rebeldes me ayudaría a poder inventar algo para mi noticia. Podría incluso evadir lo que ellos quisieran que dijera. Me di a mí misma una sonrisa aprobatoria, mira quien piensa como niña ahora, Axel, pensé.
Y como siempre, la parte que me movía, me impulsó a dar un paso tras otro al interior de la CUI.

Nunca había estado tan agradecida de estar vestida de cierta forma.
Cuando entré en la CUI, caminé con vacilación, temiendo que a cada paso que diera, alguien girara la cabeza y me dijera ¡Ey! ¿Qué haces aquí? Pero según parecía, las faldas de tubo eran muy recurrentes en este tipo de ambiente.
Antes de la recepción, vi un letrero que indicaba los baños y me apresuré al de mujeres. Cerré la puerta tras de mí y me miré al espejo. Mi blusa estaba algo desarreglada, pero nada que no pudiera acomodar y mi cabello estaba algo desubicado. Me peiné con los dedos y volví a colocar la blusa dentro de mi falda. Luego me lavé la cara y le sonreí a mi reflejo. Sí, definitivamente podía pasar por una secretaria, como poco.
Salí del baño, caminando con la barbilla en alto, rogando en voz baja que quien fuera que estuviera en recepción se distrajera el tiempo necesario como para que pudiera llegar a los corredores, donde nadie me prestara atención.
Lamentablemente, para llegar al pasillo que se internaba en lo más profundo de la CUI y sus respuestas…estaba la recepción y en ella, sentada en un
escritorio enorme y plateado, una chica alrededor de veinte años con pelo negro y corto.
Resoplé pero traté de ignorarla. Caminé con la espalda erguida, tratando de no mirar en su dirección. Casi, casi, casi…
— ¡Ey! Tú…—Mordí mi lengua, evitando dejar salir la maldición que pensé. Me giré sobre mis talones y la encaré. Efectivamente, la chica me miraba a mí, obviamente, la única otra persona en la habitación. Ladeé la cabeza y le di una sonrisa ingenua.
— ¿Yo?—Pregunté en lengua común, la misma con la que ella me había hablado y con la que hablaba con Axel. La chica asintió y me acerqué a su escritorio. Sentí una gota de sudor bajándome por la espalda, se acabó, dijo una vocecilla dentro de mí. Un instinto Sterin que no sabía que tenía quiso golpear a esa vocecilla pero me contuve de hacer el ridículo.
—Hola, lamento haberte hecho perder el tiempo, señorita…—Tragué saliva y tamborileé mis dedos en mi pierna, sin que ella me viera.
—Colleen, Colleen 12398—La chica asintió y me dio una sonrisa.
—Lo siento, Colleen. Pero es protocolo chechear la MI de todo el que entra a las instalaciones—Asentí, sin dejar de sonreír.
—Sí, entiendo—Tenía que pensar en algo y tenía que ser ya—Mmm… ¿Larissa?—leí la placa de metal en su pecho y Larissa sonrió.
— ¿Si?
—Verás, yo…voy con algo de prisa.
—Entiendo perfectamente, Colleen. Pero está estrictamente prohibido dejarte pasar sin haber confirmado tu MI—Moví mi cabeza de arriba hacia abajo como si lo entendiera.
—Lo sé, lo sé, pero, ¿No podrías hacer una excepción hoy? Tengo mucha prisa…—Larissa tensó los labios y negó levemente.
—No puedo hacer eso.
Dejé salir un poco de aire mientras Larissa estiraba su mano, instándome a que le pasara la mía. Tenía que hacer algo.
Así que hice lo primero que me cruzó por la mente.
En el ¨Archivador¨ nos habían enseñado los signos de un paro cardiaco. Dificultad para respirar y acelero de los latidos del corazón. Mi ritmo ya estaba muy acelerado sin ninguna necesidad de fingir. Tomé respiraciones profundas y me apoyé en el escritorio con la mano izquierda—solo por precaución—y miré hacia el piso.
— ¿Se encuentra bien, Colleen?—Fingí que se me hacía imposible asentir y lo hice.
—Sí, yo creo que es solo…—Y ¡Bam! , me dejé caer en el suelo. El dolor del impacto no me importó. Cerré los ojos suavemente mientras oía el chillido de Larissa.
— ¡Colleen!—Oí cómo sus pasos le daban la vuelta a su escritorio y tomaba mi pulso. Al ver que estaba acelerado, gracias a la adrenalina, Larissa dio un respingo y se levantó para pedir ayuda.
Tuve suerte de que no hubiese nadie en la recepción para el momento de mi ¨desmayo¨. No sé qué esperaba que Larissa hiciera o como lidiaría con ello, pero el oír sus pasos alejándose me hizo pensar que había algún doctor por ahí cerca. Abrí un ojo y después el otro, comprobando que Larissa ya no estaba en la recepción y dejé salir un suspiro.
Me paré apresuradamente, arreglándome los pliegues de la ropa. Ya era tiempo de irme, de entrar a las oficinas de la CUI.
Pero si había sido tan fácil darse cuenta de que yo no pertenecía aquí, me iban a atrapar antes de que pudiera encontrar algo sustancial. Zapateé en el suelo apurada, mirando entre el pasillo y el escritorio de Larissa. Resoplé y di la vuelta quedando frente a una computadora y varios archivos.
Revisé un par y hallé lo que buscaba, una tarjeta de acceso. Larissa de seguro la tenía para poder entrar en lugares que no tenían su MI configurado. Chasqueé la lengua y la tomé, junto con un folder—solo por las apariencias—
y corrí hasta el pasillo justo cuando oí pasos resonando por detrás de mí. Vi que el pasillo daba a una intercesión. Si lograba llegar ahí, no me verían. Corrí aún más rápido, aferrando el folder y la tarjeta de acceso como si mi vida dependiera de ello. Las voces cada vez se oían más fuerte.
— ¡Lo juro! Estaba tumbada ahí…
— ¿Estás segura, Issa? Ya es bastante tarde…—Una voz masculina respondió. Oí como Larissa rechinaba los dientes.
— ¡Claro que estoy segura, Bru! No estoy loca…—El tal Bru se quedó en silencio. No disminuí la velocidad. Solo era cuestión de que giraran las cabezas para poder verme y apresarme.
—Solo digo que…dices que viste a una chica que nunca nadie ha visto en Geld fingir un ataque al corazón…Pero solo tú la viste.
Al fin alcancé la intersección y me apoyé en la pared del pasillo izquierdo. Respiraba agitadamente y agudicé mi oído para oír lo que seguía en la conversación.
Larissa le ladró algo a Bru en una lengua que no entendí. Probablemente Sterin, aunque antes podría haber jurado que sería una Estrus.
—Sabes que odio cuando me insultas en otro idioma, Issa. Sobre todo cuando sabes que no puedo entenderte—ya tendría que haberme ido, la conversación estaba yéndose por algo más personal entre Larissa y Bru, pero aun había algo que quería verificar de ambos. Si Larissa era una Sterin y Bru no era de su misma Kaste…los apodos, la confianza…
—No lo haría si no me provocaras—Oí la risa de Bru, solo un loco se reiría de una mujer molesta. Sobre todo si la mujer en cuestión era una Sterin.
—Ya, vuelve a trabajar, linda. Vendré por ti en un rato.
Eso conectó todo, Larissa y Bru eran pareja. Me sorprendió un poco, ya que no había conocido una pareja asignada en todo lo que llevaba fuera del ¨Archivador¨. Eso me recordó a Willen. ¿Nos llevaríamos tan bien como
Larissa y su pareja? Supuse que sí. El método de Synapse de emparejamiento era perfecto.
Para cuando Larissa y Bru se volvieron a lo que tenían que hacer, dejé salir otro largo suspiro cerrando los ojos y me concentré en lo importante.
Estaba dentro de la CUI. Un paso más cerca de mis respuestas.



Maureen

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En el texto hay: distopia, romance

Editado: 21.09.2020

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