Tangible Transparencia

Capítulo VII

Al día siguiente, de camino a la secundaria, Tommy permaneció en silencio, se fijaba más en las ruedas de la bicicleta que en la dirección a la que íbamos. Siempre hablábamos, pero esta vez era diferente, algo le preocupaba y preferí no preguntar para no arrastrarlo de sus pensamientos.

En el salón de clases el ambiente no estaba alterado, todo marchó igual de monótono; las miradas de odio, la voz estridente de los profesores, las risas ahogadas de mis compañeros, los cuchicheos y el coqueteo de las chicas. Luego del toque de la campana, en el pasillo las cosas no fueron igual.

Estaba acomodando los libros en mi casillero, hasta que pequeño empujón interrumpió mi labor, al girarme noté que la acción había sido causada por Rick acompañado de su manada de “perros”. Me giré dispuesto hacer frente ante la pequeña agresión.

  • No sabía que la torpeza venia adjunta a la dislexia – dije.
  • ¿Qué dijiste?– preguntó Rick mientras sus amigos reían de mi respuesta al empujón.
  • Sordera. Interesante, otro defecto – dije ofendiéndolo.
  • Ten cuidado – me advirtió antes de darme la espalda.

 

En el pasillo fue como si el tiempo se hubiera detenido paralizando a todos quienes seguramente esperaban una pelea. La advertencia de Rick no se limitaba a palabras, y tenía miedo, pero no de él sino de mí, en cualquier momento podría vengarse de mí, pero mi respuesta no iba a ser quedarme de brazos cruzados.

Lo que vi en el comedor, comprobaba mi teoría con respecto a que algo estaba pasando con Tommy, y no solo con él, Kat también estaba involucrada. Esta vez no se sentaron junto al grupo, estaban a unas siete mesas de la nuestra, discutían en murmullos, estaban alterados y los gestos que hacían con las manos lo dejaban claro.

  • Algo les ha estado perturbando desde hoy – comentó Sophia mirando en dirección a ellos.
  • Están extraños – dijo Sebastian –. Podría ser que estén cansados uno del otro.
  • Creo saber qué es lo que sucede, pero no diré nada al respecto, las suposiciones no son certeras – añadió Sebastian.
  • Matt, tú eres su mejor amigo, quizás te haya dicho algo – preguntó Sophia decidida a saber.
  • No me ha dicho nada – respondí.

Más tarde, en el gran patio de la secundaria, donde todos se reunían bajo los árboles y sobre la grama, Tommy y Kat discutieron lejos de nosotros. La situación me estaba preocupando, pero la preocupación que sentía no podría compararse con la de Tommy.

  • La he cagado – comenzó a decir Tommy mientras íbamos a nuestras casas. Ya los otros habían cruzado en las esquinas anteriores.
  • ¿Qué pasa? – pregunté.
  • Mis padres me asesinarán, fui imprudente, ese tipo de cosas no suelen tomarse tan a la ligera – comenzó a decir histéricamente.
  • ¡Hey! ¡Para! Tranquilízate, cálmate y explícame o tendré que abofetearte para sacarte del trance.
  • Se supone que llevaba uno en mi cartera, – comenzó a contar – pero no fue así. Ella estaba sola en su casa y aprovechamos la oportunidad, no nos importó nada para ese entonces…
  • Kat está embarazada – dije interrumpiendo el relato.
  • Sí – dijo mirándome como si fuera un animal al que acababan de atropellar. Su expresión había cambiado. De sudor estaba hecha su frente, ni hablar del sollozo que se avecinaba.
  • No sé qué decirte – empecé a decir cuando en realidad tenía mucho que reprocharle, pero me contuve porque eso no mejoraría las cosas.
  • No sé qué haré amigo, tengo miedo – dijo llorando.
  • No tienes opciones, no puedes hacer nada. Piensa que esto es solo algo que apresuradamente ocurrió. Lo mejor que puedes hacer es hallar la manera de decirles a Estella y Edward. El tiempo es limitado, lo sabes.
  • Me quiero morir.
  • Vaya, es lo más estúpido que he oído desde hace mucho, ¿Y dejar huérfano a un bebé?
  • No fue literal – respondió sacudiéndose la nariz.

Para la mayoría, lo que le había pasado a Tommy era una metida de pata, para mí era una catástrofe, una hermosa entropía la cual me ofrecía una idea que fue a parar en las páginas de mi fiel libreta.

“Creo que ese tipo de cosas ocurren cuando las ambiciones son insignificantes ante los impulsos sexuales que omiten la prudencia. Supongo que en esos momentos el cerebro se codifica dejando como objetivo único del hombre la satisfacción fisiológica – sexo –, cualquier cosa que atrase la realización de eso es obviada y considerada innecesaria –lógica si los humanos viviéramos aún en la prehistoria –. El mundo desaparece para quienes siguen un instinto frenéticamente, o debería decir, para quienes son manejados por las necesidades. Los resultados negativos luego son apreciados con la mayor atención para que el arrepentimiento sea casi palpable.



Jim J. Barrios

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En el texto hay: fantasmas, medium, asesinos

Editado: 20.05.2018

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