Te enamoraré

Capítulo 15 "Tan fácil"

Tan fácil

 

Siempre me habían gustado las flores, pero por alguna razón nunca las había recibido. Ya vez, era como si la vida me hubiera dicho “No, a ti te gustan las flores. Entonces no las recibirás” en cambio a Katy que las detestaba siempre en su cumpleaños sus pretendientes se las regalaban.

Pero ahora, viéndolo sacar de su maleta una flor de color tomate. Agradezco que nunca nadie me las hubiera regalado. Porque eso hace único este momento y le hace único a él.

¿Quién lo diría? Es mi primer amor y quien me ha dado mi primera rosa.

Abro los ojos sorprendida por el detalle. Algo en mí se retuerce y siento mis ojos aguarse un poco. Tal vez exagero pero esto me ha emocionado mucho. Tal vez ve mis ojos algo brillosos y por esa razón actúa de manera rápida y me la pone muy cerca de mi cara. Hace que esta roce mi nariz haciendo que me dé un poco de coquillas, me río para luego cogerla con mis manos.

Es tan linda, tan delicada que hace que me emocione ante el hecho de que él la compró para mí. Es de pétalos algo anchos, sus hojas son suaves y tiene un color matizado entre naranja y amarillo. Mi corazón se acelera y mis mejillas se empiezan sonrojar.

Es perfecta.

Abro la boca para agradecerle pero de inmediato la cierro al quedar sin palabras. Está más cerca que antes. Demasiado. Y me gusta. Él se acerca un poco más haciendo que abra los ojos con sorpresa. Su nariz bien podría estar rozando la mía, y eso no es que vaya a disgustarme pero si hace cosas locas con mi corazón.  

Su respiración choca contra mi cuello haciendo que mis vellos se ericen y quiera estremecerme. Su nariz roza mi mejilla y lentamente pone sus labios sobre…

Mi mejilla

Quisiera bufar pero en vez de eso suelto un suspiro al sentir sus labios contra mi piel. Mi corazón se dispara a una velocidad increíble y mi cara se calienta. Quiero hablar, o al menos detenerlo y evitar que se aleje pero aún mi cabeza estaba paralizada como para hacer algo coherente y mi corazón ni se diga.

Se aleja un poco, lo suficiente como para que su respiración choque de nuevo contra mi mejilla. Sus ojos están fijos en los míos. Brillan un poco y quiero creer por un momento que ese brillo se debe a mí. Después de todo, se vale soñar.

-¿Eso fue lo suficiente cliché para ti?-dice en mi oído haciéndome reaccionar.

Parpadeo tratando de salir del trance en el que sus labios me habían transportado. Muerdo mi labio decidiendo mirar hacia cualquier lado menos a él. Esto me ha afectado pero bien se vale fingir que no lo ha hecho.

-No está mal-respondo encogiéndome de hombros.

-¿No está mal?-pregunta enmarcando una ceja-puedo jurar que eso derritió tu corazón más de lo que ya estaba por mí.

-Engreído.

-Pero así te gusto-contesta con sorna.

Ruedo los ojos sin poder negarlo. Él se ríe pareciendo encantado con el hecho de que no pueda decir nada para negarlo.

-¿Cómo estas tan seguro de ello?-pregunto tratando de retarlo-Digo, estaba borracha. Lo que sea que te dije no tenía sentido.

-Por qué no todos los días se me declaran de una manera demasiado peculiar-contesta con una sonrisa-Además pequeña Abi, no dicen por ahí que los borrachos nunca mienten.

-Pero dicen lo mismo de los niños y estoy segura de que tú mentías cuando lo eras.

-Yo sí-se ríe-pero tú no.

-Eso tú no puedes saberlo.

-Bueno no había ninguna queja de los maestros de “High School” que dijera que eras mentirosa.

Abro los ojos y siento que empalidezco apenas salen esas palabras de su boca. ¿Cómo él sabe eso? ¿No pudo...no. Él no pudo, ¿o sí? Si el leía eso sabría que no siempre fui como soy ahora. Sabría la verdad de lo que pasó años atrás y no quería que se enterara de eso. Era mi pasado, mi vida y yo decidiría a quien le contraria eso.

Aunque tampoco lo recuerde con exactitud. 

-¡Leíste mi expediente!-grito sin poder evitarlo.

Me paro con rapidez y camino de lado a lado tratando de procesar esa información. Mi corazón late con rapidez, pero no a la que estoy acostumbrada. Tengo miedo, que creo que empiezo a temblar.

-¡No!-grita el también parándose.

-¡¿Entonces cómo es qué sabes que estudiaba en High School?!

Él se coge el puente de la nariz y suspira.

-Martins, todos lo saben-parpadeo y trato de calmarme-Además ¿Tú crees que me metería en problemas por una chica como tú?

-¿Cómo yo?-pregunto ofendida-¿Y cómo es una chica como yo, Cooper?

Como instinto aprieto mi mano esperando algún comentario tosco de su parte. ¿Una chica como yo? Sin ofender pero yo era una chica genial.

Al menos eso decían todos. Bueno, eso fue hasta hace unos días.

Ahora no tenía ni la menor idea de cómo me veían. Seguro que tengo un letrero que dice “Mala borracha” o “Borracha despechada”.

-¿Enserio quieres saberlo?-pregunta enmarcando una ceja.

-Si te lo pregunto es por algo-digo empezando a cerrar mi corazón.

Quién sabe con qué me saldría. Seguro me volvía a repetir su “No me agradas” de hace años cuando jugamos a la botella y no quiso besarme. Me hubiera sido suficiente un “paso” o que tomara lo que sea del vaso pero ¡no! él tenía que soltar eso en mi cara. Pero lo que dijo me dejo sin palabras. De verdad no me lo había esperado.

-Una chica inteligente, respondona, irritable y risueña. Una chica por la cual cualquier imbécil babearía. Pero yo no soy ese imbécil.

¿Qué carajos?

¿Y que se supone que responda a eso? Mierda, me estaba esperando alguna tosquedad y me dice algo que de alguna manera es...dulce. 

-Alan

-En la primera hora me dijiste que tenías que hablar conmigo-me interrumpe recordándome que le envié una nota-¿Sobre qué?

Parpadeo confundida por su cambio brutal de tema. Lo miro fijamente esperando alguna reacción sobre sus pasadas palabras. Pero nada, a mi lado solo se encontraba aquel chico frío de nuevo. Suspiro comprendiendo que no quería hablar. Definitivamente era un imbécil cuando se lo proponía.



MonLexus

Editado: 14.04.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar