Te enamoraré

Capítulo 16 "Misterios"

Misterios

 

La hoja en mi mano se siente pesada, mucho. No puedo dejar de verla una y otra vez. Y eso solo causa que Cooper se ría divertido.

-¿Y yo soy la que pone todo complicado?-pregunto viéndolo.

-Bueno-se encoge de hombros-tú me prohibiste muchas cosas. 

Pero no te pedí que me revelaras todos tus datos personales.

Entrecierro mis ojos en su dirección. ¿Qué ganaría con esto? ¿Para qué quiere mi dirección, mi número de casa y mi número telefónico?

-¿Para qué quieres saber todo eso?-pregunto cruzándome de brazos-¿Qué? ¿Quieres robar mi casa? ¿A mi perro? Porque si es así, te digo que el único que saldrá perdiendo serás tú.

-¿Así?-enmarca una ceja divertido-¿Por qué dices eso?

-Porque te aseguro que el robara tu corazón.

-Ya quisieras. Una bola de pelos nunca me gustara.

-¡No es una bola de pelos, animal!-grito golpeándole la parte baja de su nuca.

Él se ríe frotándose la nuca. Y me mira con una sonrisa.

-¿Animal? ¿Y que es tu bola de pelos?

-Es mi bebé-respondo-Bueno de toda mi familia.

¿Para qué negarlo? Golum era el consentido de todos.

-Raros-dice con una sonrisa ladeada.  

-Hablo el ser de fríos sentimientos.

-No soy frío.

-Si lo eres, eres un cubo de hielo.

-Aaaa, con que por eso era el apodo.

-¿Apodo?-pregunto desconcertada-¿Qué apodo?

Sus ojos me miran divertidos y sus labios embozan una sonrisa lobuna que me asegura que lo que va a decir va a ser divertido para él.

-¿Te suena Pared andante?

-¿Me estas jodiendo?-suelto con ojos abiertos.

-No-se ríe-tú me lo dijiste en la fiesta. También mencionaste algo sobre ser tu sexy bad boy. Debo admitir que me he sentido alagado con esas declaraciones.

-Al parecer solo hago de ayudar a tu ego ¿verdad?-pregunto con las mejillas calientes.

Y de perder mi dignidad.

-Cómo no tienes idea. Me describes de una manera muy...

-¿Rara?-le interrumpo.

Se ríe.

-Niña tonta, quería hacerlo sonar bonito. ¿Te parece si lo llamamos, original?

-Por el bien de mi poca dignidad. Sí, creo que sería una buena idea.

Se ríe de nuevo y con un brazo rodea mis hombros y me acerca hacia su cuerpo. Inhalo con fuerza el aire y mis manos por suerte tienen reflejos, se ponen sobre su pecho para evitar el golpe contra este. Me quedo unos segundos así, sintiendo como mi corazón golpea con fuerza contra mi pecho y siento que mis mejillas se tornan calientes cuando alzo la cabeza y mi mirada choca contra la de él.

De nuevo siento como aquello me desarma y produce una explosión de emociones. Es como mesclar el sodio con el agua. No suena muy romántico pero es una manera de poder expresar la combustión que él, causa en mi sistema.

-Eres extraña Martins-susurra.

-Bueno, no es como si tú te quedaras muy atrás.

Se ríe haciendo que su risa se me contagie y primero me saque una sonrisa para luego soltar una pequeña risa.

-Entonces somos un par de extraños.

-Unos extraños encantadores-corrijo.

-Eso no puedo negarlo-murmura de nuevo y se acerca.

Por un momento creo que va a besarme pero luego cuando sus labios se posan en mi frente no me decepciona. Por qué ante sus labios mi piel arde y mi corazón, ya conocido por alocarse late con fuerza.

Tal vez de eso se trata amar a otra persona, cualquier muestra de cariño hacia ti, te sacara la sonrisa más bobalicona y alborotara tus sentidos.

El timbre suena avisándonos que el tiempo de hablar se acabó y debemos volver. Pero ninguno quiere moverse. Lo sé porque sus brazos no hacen ni un esfuerzo por soltarme. Al final yo soy la que se aleja.

-Creo que debemos ir a clases-digo parándome con mis cosas.

-¿Quieres ir?-pregunta y de mala gana se para.

-¿Alguna vez has oído a alguien decir que ama tener clases?

-No.

-Pues ahí tienes tu respuesta-me río-Pero no quiero que la maldición de mi hermana se haga realidad.

-¿Maldición de tu hermana?-pregunta curioso.

-Larga historia.

-Bueno, tenemos la siguiente clase juntos y el camino es muy largo, así que creo que tienes tiempo para contármela.

-Metido.

-Curioso-me corrige.

 -¿No es lo mismo?

-Uno es más sutil y bonito que el otro.

-Bien, señor meti-me da una mala mirada haciendo que me ría-curioso, le contare la historia sobre la maldición de mi hermana.

-Niña tonta-dice rodando los ojos.

Le pego un pequeño empujón y me río negando la cabeza. ¿De dónde han venido estos cambios? No lo sé. Pero me encantan.

Estamos volviendo a como éramos antes, antes de que me diera cuenta de que el me gustaba y empezara a tratarlo de manera extraña. Y el de manera tosca.

Nunca supe que paso con exactitud hace años.

Pero me da curiosidad de saber. Porque ¿Qué tan importante fue como para separarnos?

No lo recuerdo.

Según yo, nunca le había hecho algo.

Pero luego sabría, que yo si había provocado algo en él.

Yo había provocado el cambio.

 

***

 

-¡Ya llegue!-grito cerrando la puerta tras mi espalda.

-¡Ya me di cuenta!-grita mi hermana desde el sofá-Te veo y si no lo hiciera, tus gritos me harían darme cuenta de tu presencia.

-Ese es el chiste-me río subiendo las gradas en dirección a mi cuarto.

Escucho como bufa. Me río de nuevo, sacarle de las casillas es muy rápido y para qué negarlo, también entretenido. Entro a mi cuarto y dejo mi mochila en la silla de mi escritorio. Estoy por salir cuando escucho una voz y una pequeña risa. Sonrío, sé que él está en mi habitación.

-Hailey-la llamo.

-¿Qué?

-¿Has visto a Ben?

-No...

-Yo tampoco-respondo y ella ríe sabiendo que él está en mi cuarto.



MonLexus

Editado: 14.05.2020

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