Te quiero sólo para mi

Capítulo 12

No lo entiendo, para una vez que me gusta alguien. Si es que ya sabía yo que tenía que mantenerme fuerte. No ha parado de sonarme el teléfono en toda la noche, hasta que lo apagué sin mirar. No queria hablar con nadie y menos con el capullo de Lucas. 

Me da miedo mirarme al espejo, no me desmaquillé anoche y no he dormido nada. No paro de pensar en lo que pasó anoche. Ana no está, Rodri no da señales de vida tampoco. Ella estará trabajando y el pues a saber. Igual esta quedando con alguien y no me ha dicho nada. No se como se las arregla que siempre esta saliendo con alguien. Tiene mas contactos que un actor de Hollywood.

Cojo mis cereales y como estoy así de bajón, saco del armario de arriba el único capricho que me doy, mis queridas Oreo. Enserio es un vicio. Esas galletas me dan la vida, el que las inventó tiene que estar nadando en dinero.

Desayuno viendo la tele y reflexiono si merece la pena estar así por culpa de un hombre. Como diría mi madre "Hay mas peces en el río como para preocuparte por uno solo". Recapacito y me dirijo a mi ordenador portátil, le pongo los altavoces y decido limpiar la casa a ritmo de 'Hey Ma' la nueva canción de JBalvin, Pitbull y Camila Cabello. Me vuelve loca la canción.

Una hora y media después, la casa está brillante y yo me sigo sintiendo sola. Pero se me ocurre una idea muy buena y que va a solucionar mis problemas.  Me ducho, me pongo un vestido que me sienta muy bien, mis cuñas de color coral y me maquillo muy sencilla. Un poco de rímel, la raya de los ojos y colorete. Me dejo el pelo suelto y terminé. 

Me voy a mi coche y pongo rumbo a la protectora de animales más cercana. Llego, bajo del coche y me dirijo a recepción. Me encuentro a una señora de no más de 50 años con cara afable.

-Hola, buenos días. Venía a adoptar un perrito o un gato y a informarme sobre lo que hay que hacer.- Digo con una sonrisa, ya que me hace mucha ilusión. Desde pequeña siempre quise tener uno y se que Ana también. Pero no pude tenerlo porque mi hermano era bastante alérgico.

-Hola muchacha, pues mire es muy fácil y rápido. Son 30 euros con chip, cartilla con el nombre y la vacuna. Ahora vamos a ver a esas cositas tan bonitas.

Nos dirigimos al lugar donde están los animales y me enamoro de todos. Son todos muy pequeños (Aunque también hay grandes, pero igual de monos). Cuando paso por un lugar donde hay un perrito negro, me enamoro al instante. Me decido por él ya que es perfecto para mí. Pago lo estipulado y nos dirigimos mi nuevo amiguito y yo a casa.

Cuando entramos a casa, me encuentro a Ana en la cocina. Sale a recibirme y cuando ve una cosa negra pequeñita empieza a dar saltos, con cara de asustada y gritando "¡Una rata! ¡AHHHHH!"

Me empiezo a reir de tal manera que acabo en el suelo con dolor de barriga y sin aire. Cojo al perrito y le digo:

-Saluda a nuestro nuevo inquilino.- Cuando digo eso, se acerca a mi y ve que es un perro. Empieza a gritar pero esta vez de felicidad. De un momento a otro el pequeño desaparece de mis manos y veo a Ana en el sofá hablándole como si fuera un bebé. 

-Cosita, te voy a comprar mucha ropita y una cama de príncipe (ya que es un macho).- La miro sonriendo y me pregunta:

-¿Como le llamamos?- No había caido en eso. 

-Pues no lo sé pero tengo que contarte una cosa.- Le cuento lo que ha pasado con Lucas y empieza a insultarle.

-¡Será gilipollas! A ese lo mato.- Dice con cara de demonio.

La tranquilizo y le digo que me hace falta comer. Como estaba haciendo la cena, sale corriendo ya que se había olvidado de que tenía algo al fuego.

Cenamos tranquilamente y le sacamos un platito de filetes de pollo a el pequeño. Pero sigo pensando:

"¿Cómo le llamamos?"

 



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En el texto hay: destino, celos, amor

Editado: 14.04.2018

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