Tentación

๑∆CAPÍTULO 8∆๑

BROOKLYN:

Día de gracias. Para muchos un hermoso día familiar, en el que se comparte y agradece por las cosas que tenemos para mi cualquier día sin nada en especial salvo preparar más platos de los comunes. Decidí quedarme en la oficina y darle una excusa a Charly como tengo planes, él no se lo creyó pero apague el teléfono. Empecé a revisar las revistas pasadas buscando algo que se pueda agregar en las nuevas secciones o nuevos formatos, es buen innovar a las personas les atrae eso.

Todos absolutamente todos ya se habían ido a celebrar el dichoso día. Mis padres no celebran esta fiesta al menos papá sí ya que se cree norteamericano. Las horas pasan pero no puedo encontrar nada atrayente, veo la revista número 1 que es la misma en la donde Néstor dio información; Wanderlust está posicionada en el puesto 2, muchos dicen al menos estas en buena posición pero no es así, el segundo lugar es el primer lugar de los perdedores. Al menos disfruto que Néstor no tenga trabajo gracias a la gran difamación que le hice.

Idiota: Archivo adjunto.

Cuando veo la imagen de una chica muy bonita y joven, de cabello castaño oscuro luciendo lágrimas en los ojos con su mano estirada junto a su rostro, al costado de ella estaba David sus ojo celestes estaban brillosos mirando a aquella chica.

Idiota: Felicítame, que me voy a casar

Arroje mi teléfono a la mesa. Ira, enojo, molestia y fastidio fueron uno de los tantos adjetivos que se me ocurrieron al ver esa estúpida foto, ese estúpido, mi… no vale ni mencionar lo que fue en mi vida y lo peor que era la misma chica de hace un año; que fácil es acostarte con tu ex y meses después se comprometa con otra. Que tal día de gracias, hermoso.

Decidí ir a celebrar el mendigo día a un bar ¿Qué es mejor que ahogar las penas? Pues para mi nada ya que ni familia, ni amigos están para poder simular que me importa esta tonta celebración ¿Agradecer? No tengo absolutamente nada que agradecer si me quitaron algo que me pertenecía.

—Cosita bonita, no quieres ir a un hotel —dice el hombre mirándome de pies a cabeza

—No. No suelo salir con neandertales —me limito a responder con la copa en mis labios—, no me mires tanto que puedo gastarme

—Creída, niña ni que fueras tan bonita

—Cenutrio, tú fuiste el que llamo a la niña no tan bonita a un hotel —respondo con ironía y le pido la cuenta al barman— espero y puedas aprender modales

—¡Estás sola igual que yo! Ambos sabemos que solo las personas como nosotros nos merecemos disfrutar el uno del otro así que ¿Vienes?

—Jodete, coprófago

Me fui rápidamente del bar, estúpido bar que no ayuda a calamar mis penas y borracho polla suelta que solo quería molestar. Empecé a pasear por Brooklyn ya que era mi ciudad favorita y no solo porque llevaba su nombre es por el simple hecho de que nací aquí. Durante muchas vueltas por la ciudad me detuve en el departamento de seis pisos, nunca había entrado pero muchas veces he estado estacionada para poder…

El golpe a mi ventana llamo a que volteara y viera al pelinegro de ojos azules mirándome un poco sorprendido, si era el nombre de perro. Baje del auto y lo observe bien, estaba un tanto formal con la camisa pero el jean le daba un toque sport.

—Hola, Janus —dije extiendo la «S», estaba un poco ebria— ¿Qué haces por aquí?

—Aquí vivo

—Uh —fue lo único que salió de mis labios apoyándome en mi auto

—¿Estas ebria? —cuestiona mirándome de pies a cabeza cruzado de brazos, yo me empiezo a reír— ¿Qué es tan gracioso?

—Qué eres tan idiota como para diferenciar entre sobrio y ebrio

—Obviamente tu no estas sobria —acota y yo me acerco a él para empujarlo en el hombro lo que hace que retroceda— ¿Te pasa algo?

—No

—¿Entonces? —cuando iba a responder el me interrumpió— sabes que mejor me voy, no tengo tiempo, tengo una cena que llegar al menos a esta asistiré

Se acomoda la mochila que tenía en el hombro y se dispone a ir pero lo agarró del brazo con una sonrisa. No me había dado cuenta que sus ojos azules tienen un color muy fuerte e irreal.

—Te molesto que los allá hecho trabajar el día de gracias

—¡Claro! Aunque ya no debería sorprenderme que te comportes de esa manera, siempre lo haces

—Siempre me dejan —susurro. El pelinegro se intenta acercar pero lo evito—. Oh, no, no quiero tu lastima nombre de perro; soy insoportable, lo sé y no me molesta.

—No es lastima. Solo iba a decirte que aunque eres muy molesta e insoportable habrá alguien que te soporte, siempre encontramos a ese alguien que nos aguante

—Yo lo perdí

—Hay muchos más no es como si él fuera el único

Mire a la calle que se encontraba vacía, la mayoría seguro que estaba comiendo el típico pavo y esas cosas del día de gracias que relativamente no me importaban aunque como me va a importar algo que nunca había celebrado. Decidí que era mejor manejar hasta mi casa e ir a tomar un buen vino y comer cualquier cosa ya que mi estómago pedía comida.



Artist.31

Editado: 15.10.2019

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