Testigo De Un Criminal

Cap. 49 Las potencias no solo suelen ser países

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Actualidad

—AirlineHwy carretera 61, repito: el sospechoso escapa hacia la carretera 61. Todas unidades al punto de concentración.

Pero por más que la oleada de policía se movilizó, no lograban llegarle al paso que Dante conducía. Una patrulla alcanzó a llegar cerca de donde la vagoneta se movía, pero en su afán de golpearla para que ésta se volcara, una carambola de autos se dio lugar, llevándose consigo al policía y a cuatro autos más, entre ellos una camioneta de carga que terminó con la vida de su conductor.

—“¡Solicitamos apoyo, accidente de cinco autos en la carretera 61, urgente, hay vidas en riesgo!”

Al otro lado de la línea, los agentes escuchaban con horror lo que estaba sucediendo. Martha Susan rompió llorando y arrojando cuanta cosa tuviera al frente. Rodrigo también llegó, las lágrimas le escurrían en los ojos y con él sujetaba el cumulo de hojas que Elaine no había terminado de leer.

—Se fue, Susan— dijo el agente sentándose —, ese desgraciado logró llevársela.

Las dos siguientes horas que transcurrieron, no sirvieron más que para agonizar a los compañeros. Martha Susan no despegó sus ojos de la computadora y a los mensajes que mandaban los condados cercanos, pero nada. Las horas pasaban y no había noticias de Elaine.

—Revisaremos todo Baton Rouge— comandó Michelle —, bodegas, casas abandonadas, jardines, todo.

—Espera— Martha Susan llegó a interrumpirla, trayendo consigo un mapa fuera de los límites de Baton Rouge —. La carretera 61 de AirlineHwy es una salida directa de Baton que lleva a Prairieville, ¿Qué es lo más conocido de Prairieville?

—No lo sé, ¿Sus campos?

Martha Susan encerró en un gran círculo rojo a lo que se refería.

—Tiene un parque-reserva natural perteneciente al apellido Overton. Ese parque pertenecía a Dionisio Overton que tras su muerte pasó a mano de su único heredero, Augusto Overton.

Michelle buscó con desespero encontrándose con los detectives presentes.

—Investiguen todo sobre ese parque, si pueden contacten con el dueño. Nosotras cerraremos las alineaciones ferroviarias de cada condado y estado.

En su carrera, ambas cruzaron camino con un devastado Rodrigo.

—Roy— dijo Susan —, tenemos algo, podemos saber a donde la lleva.

Pero Rodrigo solo asintió y siguió derecho. Él buscaba algo más allá de un simple rastreo de posibilidades.

***

El zumbido de sus oídos no la había dejado en paz. Todo el camino restante, Elaine lo pasó casi siendo asfixiada por los varios pares de trapos que Dante logró introducir hasta su garganta evitando que gritara. Cuando la vagoneta se detuvo, ésta fue arrastrada hasta el suelo donde cayó de golpe y con las manos y piernas amarradas. Intentó levantarse, estaba mareada pero seguía con fuerzas, más cuando el miedo de ver kilómetros y kilómetros de árboles formó parte principal de su realidad.

Dante llegó hasta ella luego de cerrar la puertezuela del auto, la sujetó de las manos y sin levantarla, la fue arrastrando todo el tramo terroso hasta estar dentro de una especie de cobertizo de madera silencioso y maloliente.

La dejó sobre el suelo, fue en busca de una gruesa cadena de acero y después de regresar amarró sus manos tirando del otro extremo para dejarla colgada. Luego la miró.

—¿Me temes, Elaine?— se burló —¿Qué hace diferente a Volker de mí? los dos somos asesinos. Solo porque tú encontraste ayuda en él no significa que se desacredite lo que en realidad es. Tú me ves como un asesino y tu madre lo miró a él de igual manera. Día con día lo miraba matar y ese miedo crecía con forme la tortura de Volker aumentaba…

—¡Cállate! ¡Lo sé todo, Volker me contó todo lo que jamás dijo mientras fue enjuiciado!

—Qué bueno que te lo contara, me ahorras el tener que hacerlo.

Después se fue.

***

Habían concluido las investigaciones, Michelle buscaba a Martha Susan para entregarle la información que los analistas habían encontrado.

—Augusto Overton ha sido dado como desaparecido desde hace tres días. Nadie sabe nada de él, ni amigos y su novia.

—¿La policía ya revisó el parque?

—No. Dicen que desde que él lo heredó lo ha dejado a cuidado de su empleado de confianza. Martha— Michelle la encaró —Augusto no ha puesto un pie en esa propiedad desde hace años. Incluso tiene una demanda por varios miles de dólares por permitir cazar ciervos en esa zona supuestamente protegida.

—Es un hijo de perra. Pero entonces ahí está Elaine.

Las dos ampliaron el mapa, concentrándose únicamente en el punto del parque Overton y colaborando con la ayuda de guardabosques que anteriormente ya sabían sobre el lugar.

—Es enorme. Son kilómetros y kilómetros de árboles y senderos— dijo uno de los especializados en el terreno —. Hay barrancos y baches naturales peligrosos. Al principio se encuentra la entrada turística para los visitantes, de ahí son varios metros que se pueden explorar a pie pero en adelante solo es terreno para quien lo conoce.



ADAMAS

Editado: 07.01.2020

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