Tierra De Nieve Y Cenizas (libro 3)

Capítulo 36

Abby

Primero sólo fue oscuridad y luego estaban sus ojos verdes, mirándome llorosos y preocupados, a través de nuestro vínculo podía sentir su miedo, su tristeza y dolor.
Me tomó mucho tiempo acostumbrarme a mi entorno. ¿Qué había pasado? Yo no recordaba nada.
-¿Pastelito?

Me quedé sin aliento, no, en realidad fue demasiado aire el que estaba conteniendo, cuando lo dejé salir movió varias hebras de mi cabello. Yo seguía entre sus brazos sin moverme y mi espalda estaba pegada a su pecho, él me sostenía con tanta fuerza que parecía tener miedo de que saliera corriendo.
¿Había escuchado bien? ¿Acaso me había llamado Pastelito?
-¿Sam? ¿Me recuerdas?

Una sonrisa empezó a expandirse por su rostro mientras que las lágrimas empezaron a llenar nuevamente sus ojos.
Se movió tan rápido que ni siquiera lo vi venir.
Planteando un beso en mi frente y luego otro en mi nariz hasta llegar a mi boca.
Oh sus labios eran exquisitos. Tan suaves contra mis resecos labios.
Saboreé la sensación con mis ojos cerrados.
Estaba viva.
Cuando se separó de mí juntó nuestras frentes.
-Te recuerdo con cada latido de mi corazón.
-Te amo. - Mi voz se rompió.
-Te amo incluso más que a mí mismo.
-Me alegra escucharlo, no sabes cuanto...

Mi mirada se dirigió a la sangre en la pared y luego al suelo donde un rostro familiar me regresaba la mirada vacía.
-Oh por Dios, esa es Isabel.
-No, no, Isabel está muerta, lo estuvo por mucho tiempo, este es sólo su cuerpo, una de los Primeros, Ravena ocupó su cuerpo.

Isabel estaba muerta, Cody había estado diciendo la verdad.
-¿Qué está pasando Sam? ¿Y los soldados que estaban invadiendo el lugar? ¿Logramos ganar?
-Pastelito, te lo explicaré luego pero en estos momentos debes a ayudar a mucha gente, los congeló, no sé cuantos se salvarán y tus padres...
-¿Mis padres? - Dije preocupada.-¿Mis padres qué?

Sam me ayudó a levantarme con cuidado, todas mis extremidades estaban doloridas por la falta de uso.
Vuando los vi, tirados en el piso, corrí hacia ellos con Sam detrás.
-Oh no, no, no...
-Puedes ayudarlos, tu fuego...

Sabía lo que tenía qué hacer, pero no sabía si funcionaría, si habían pasado demasiado tiempo así entonces sería demasiado tarde para ellos.

Me concentré en descongelar el hielo que los envolvía mientras Sam reunía mantas.
Los trozos de hielo fueron cayendo mientras que el agua se empezaba a reunir debajo de sus cuerpos.
Sam regresó justo cuando sus cuerpos quedaron libres. Me preocupé al ver que los labios de ambos estaban azules.
Sam y yo los llevamos a las duchas y sin quitar sus ropas los metimos bajo el agua, la calenté con mi don hasta que el lugar se llenó de vapor.
Mi madre fue la primera en abrir sus ojos, le costó hacerlo ya que sus pestañas estaban pegadas, me arrodillé frente a ella sin importar toda el agua que me caía encima.
Mi madre me miró sin habla y sus brazos le temblaron mientras acercaba sus manos a mi rostro.
-Bebé.- Sollozó. - Estás viva, estás despierta.

Me envolvió en sus brazos.
La apreté con fuerza.
No sabía qué me había pasado, ni cómo es que estaba viva, Sam no tuvo tiempo de explicarlo pero aquí estaba.
Vestida con un camisón que empezaba a transparentarse.
-Estoy bien mamá, no volveré a irme.
-Mi vida, estuve tan aterrada de perderte... Y esa bruja vino y tratamos de evitar que te quitara el respirador...

¿Respirador?

-No tenemos mucho tiempo.-Nos advirtió Sam mientras nos ayudaba a levantarnos, envolvió a mi madre en una manta y a mi en otra.
Luego él cerró la llave de agua de James y se acuclilló frente a él.
-Abby deberías darle más calor.
-Hay que llevarlo a una habitación, yo me encargo.-Lo interrumpió mi madre.
Entre Sam y yo llevamos a James a una habitación limpia, pasamos en la que yo estaba y traté de ignorar el cuerpo que yacía ahí sin vida.
Isabel había sido mi amiga y estaba muerta, debió sufrir antes de morir, esos monstruos se han de haber encargado de que lo hiciera.

Envolvimos a James en mantas y luego pusimos más mantas sobre las que ya estaban y mi madre se encargó de emanar el suficiente calor para hacer que la habitación pareciera un sauna.
-Hay más que están en la misma situación, debemos ayudarlos. Ve con ellos, están en el área de la tarima, yo iré a ver a los niños, debieron estar en las aulas.

¿Aulas? ¿Qué aulas?
Estaba demasiado confundida. Prácticamente caminando con los ojos vendados, pero habían personas que me necesitaban, me tragué mis preguntas y besé a Sam en los labios antes de correr hacia donde me indicó.

No todos sobrevivieron, para algunos fue demasiado tarde, habían muerto congelados. 
Sam regresó tiempo después de que terminé de descongelarlos a todos. 
Una docena muertos y más de veinticinco vivos. 
Me sentía realmente mal, no había podido ayudarlos a tiempo. Ellos estaban muertos ahora y la mayoría eran ancianos. 
-Los niños están bien, todos estaban en las aulas donde antes estaban las celdas. 
-¿Alguien más murió abajo?- Quería que su respuesta fuera que no. 
-Unos cuántos más en el área de enfermería, los pocos que quisieron detenerla, el mayor daño estuvo aquí. También había gente refugiada en sus habitaciones.

Dios, esto fue una masacre, tanta gente inocente muerta por una sola persona. 
Una de los Primeros. 
Sentí a Sam abrazarme, yo no dejaba de ver a los sobrevivientes acurrucados en mantas todavía temblando por el frío. 
Me abracé a él con fuerza y fue entonces cuando empezaron a salir chispas de la nada, todos nos giramos a ver el portal que se abrió en segundos y luego una silueta pasó por la abertura como un rayo. 
Ruidos como de disparos y gritos hicieron eco en el búnker y luego el portal se cerró. 
Lukas cayó al suelo como un peso muerto. 
-Oh por Dios.-Murmuré antes de salir de los cálidos brazos de Sam e ir hacia Lukas. Me arrodillé a su lado y le di vuelta ya que había caído boca abajo. 
Aprestaba a sangre y plomo, su rostro estaba sucio con algo parecido a cenizas y esta se embadurnaba con la sangre de sus cortes. Pero respiraba, estaba respirando y mirándome con los ojos entrecerrados. 
-Estás viva... - Parecía sorprendido y al mismo tiempo alegre. Su labio inferior tembló y se curvó.-Y yo que estaba listo para traerte de la muerte.



Abby Conrad

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En el texto hay: sangre, cambios, final

Editado: 09.06.2020

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