Tu Alma, Mi Alma y el Secreto Prohibido

CAPÍTULO 1: ÉRAMOS INOCENTES

 

-¡Así te quedarás por la eternidad, Valente… Entre rejas! ¡Ni todas tus influencias, ni tu dinero podrán sacarte del lugar que te corresponde de ahora en adelante!

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-¡Vaya…cuánto calor hace! No sé por qué es tan caliente el verano aquí en esta pequeña ciudad, Malal-Hue, le diré a mi madre que iré a la playa del río, tal vez me saque de encima un poco el agobiante calor. Pero, ¿qué digo?, jamás mamita me dará permiso para ir solita a la playa del río… Solo tengo 7 años.

-¡Oh!, pero… ¿Qué veo? ¡Sí… Son ellos! ¡Mi tío Martín llega con sus hijos: Tinita, Mateo y Marité! ¡Ahora sí que iremos a la playa a sacarnos este horrendo calor; ja, ja, ja!

Era 1925, el verano en Malal-Hue transcurría muy caluroso, además de aburrido. Al parecer todos en el pueblo se habían ido de vacaciones a otros lugares del país y como Malal-Hue era tan chico, con una población cercana a los 8000 habitantes, no había sitios de esparcimiento a gran escala. El pueblo está situado al pie de la cordillera andina; se caracteriza por tener hermosos álamos en sus campos y una vista inquietante a la majestuosidad de la grandeza de las montañas que rodean su espacio. Es el lugar perfecto para todo aquel que gusta de la vida tranquila, el campo, los animales, de las aguas no tan calmas de río Malal-Hue y del frescor del aire que envuelve cada centímetro del lugar.

Entre tanto, Alma danzaba y corría por toda la casa al ver que se acercaba la visita que la sacaría de allí para ir a mitigar el calor que la abrazaba desde temprano por el duro verano que azotaba en ese momento a la pequeña ciudad encantadora de algún país de Sur América.

La pequeña no tenía hermanos, y la mayoría del tiempo se aburría, pues sus padres no le permitían jugar con otros niños que no fuesen familiar o hijo de algún amigo cercano. Esto, la mayoría de las veces, la entristecía.

Alma es una niña muy sana, rozagante, hermosa… Su cabello es negro como ébano, su piel blanca y ojos almendrados de azul intenso, quizá como el cielo, pero a veces parecía de mar… Ojos que hacen juego con sus carnosos labios y nariz respingada. ¡Parece un ángel del cielo!, muchas veces les decían a sus padres algún que otro familiar y conocido cuando hacían referencia a la belleza de la pequeña Alma.

Esa tarde, a eso de las 14:30, Alma y sus primos jugaban en el jardín de su casa, pero el calor la seguía agobiando, así que les pidió permiso a sus padres para ir a darse un chapuzón en el río, a lo cual reaccionaron positivamente ante su pedido. Tinita no fue, no llevaba traje para bañarse, entonces Mateo y Marité la acompañaron muy felices a pesar de tampoco haber llevado algún traje para bañarse. Pasaron toda la tarde nadando y jugando en el río, y, cuando el sol empezaba a ocultarse, los tres se echaron en la playa para ver la puesta de sol. Era una puesta romántica, hermosa, en la que cualquier pareja de enamorados hubiera disfrutado para consumar su amor. Y hablando de enamorados…

 

-¿A dónde vas, Marité?, Preguntó Alma.

-Me voy a tu casa, ya se está haciendo tarde y mi padre debe estar enojado.

-¡Espera!, -le dijo Mateo a su hermanita menor. -¡Solo unos minutitos más!

-¡No, Mateo! ¡No quiero enojar a mi papito!

-¡Está bien, Marité…Yo voy en un ratito!

-¿No crees que deberíamos ir con ella?, -preguntó Alma a su primo.

¡Sí, sí, solo esperemos unos minutitos! ¡Mira qué lindo se ha puesto el cielo, tiene muchos colores pasteles!

-¡Sí, bueno! ¡Parece que va a llover, Mateo!

En ese instante, Alma y Mateo se miraron fijamente, algo había en la mirada inocente de ambos, ninguno supo qué era, solo que el color del cielo estaba haciendo que sus ojos, los de ella y los de él, pareciesen aún más bellos de lo que ya eran.

Mateo: un niño delgado, de piel muy blanca, ojos castaños, brillantes… Pelo negro y lacio; labios delgados, muy varoniles y de estatura mediana para su edad, 13 años; con un temperamento audaz, calmado y aventurero al mismo tiempo, y como guinda del pastel, es amante de los deportes; desde hace muy poco que conoce a su prima Alma, pues su padre, hermano del padre de Alma, se la mantenía viajando a causa de su trabajo como mercader de pueblos, y él, junto con sus hermanas, debían quedarse con su madre para ir a la escuela y ayudarla mientras su padre estaba fuera de ella.



Angelicarios

#22633 en Novela romántica

En el texto hay: amorprohibido, pecado, desgracia

Editado: 07.07.2019

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