Un Maravilloso Desastre

Capítulo 23

Capítulo 23

Caro

-Me sigo preguntando si esto es una buena idea – estaba al volante con destino a mi hogar.

- ¿Decirle a tu madre de tu situación es una mala idea? – pregunta Soph desde su asiento, cuando le dije lo que pensaba hacer no lo pensó dos veces en acompañarme sabiendo que la necesitare – Yo pienso que es una excelente idea, además así podemos ver a las chicas, en lo personal me hacen mucha falta – dice señalándose y volviendo a su teléfono.

- No le dijiste a nadie ¿Verdad? Quiero que sea una sorpresa – digo.

- Negativo el procedimiento mi Capitán – la miro mal - ¿Qué? – se encoge de hombros – No dije nada malo.

- No hables así, sabes que me trae malos recuerdos

- Si lo sé, pero tienes que superarlo. Ya casi cumples diecinueve.

- Hay cosas que nunca se olvidan Soph – Digo – Ya no quiero hablar más del tema.

- Si tu lo dices – el auto se queda en silencio - ¿Puedo poner música? – pregunta.

- Me extraña que no lo dijeras desde que comenzamos el viaje hace ya dos horas.

- Estaba muy ocupada en otras cosas – se defiende.

- ¿Ah sí? ¿Cómo qué? – levanto una ceja. Pasan cinco minutos y ella no contesta, hecho un vistazo rápido en su dirección y la encuentro enrollando su cabello en la punta de su dedo, cuando hace eso es que está nerviosa por algo, es como un acto reflejo que tiene cuando no sabe que decir.

- ¿Estaba hablando con un amigo? – dice mas como pregunta que como respuesta, parece darse cuenta lo que hace ya que deja su cabello en paz y deja sus manos en su regazo.

- Hablando con un amigo, claro – puedo ver un cartel al lado de la carretera que dice que llegamos – No tienes necesidad de mentirme ¿Sabes? Se con quien hablas – la veo palidecer – No tienes que ocultarme que hablas con Thiago – La veo soltar todo el aire que estaba reteniendo, frunzo el ceño. Está actuando muy extraño.

- Si claro... Thiago... Hablo con el – dice.

- Por cierto ¿Son novios o qué?

- ¿No... Novios? – Tartamudea – Bueno – dice alargando la "o" y ruborizándose – Me pregunto ayer.

- ¿Enserio? Guao. Esa no me la esperaba ¿Qué le dijiste? Dime que si por favor.

- ¿Tu qué crees? – rueda los ojos.

- No sé, no soy adivina mujer.

- ¿Enserio me vas hacer decirlo?

- Sip – me burlo.

- Eres de lo peor, te odio. La peor amiga del mundo.

- Sabes que es mentira, me amas – sonrió

- Cállate – bufa mientras yo suelto a reír a carcajadas – ¿Cuánto falta? – se cruza de brazos – Ya quiero salir de este auto y alejarme de ti.

- Mientes y contestando a tu pregunta veinte minutos para dejarte en tu casa – cruzo a la izquierda, mientras nosotras estábamos en nuestra "pelea" ya habíamos llegado a la ciudad y en estos momentos estoy en camino a dejar a Soph con sus padres para después ir a mi casa.

- ¡Aleluya! ¡Dios escucho mis plegarias al que el tiempo pasara rápido el tiempo para alejarme de ti!

- Exagerada – es mi turno de bufar mientras ella se ríe. No miento cuando digo que paso todo el camino que quedaba quejándose de que ya le dolían las piernas y el trasero de pasar tanto tiempo sentada. Lo mejor que yo podía hacer era ignorarla.

Cuando la dejo en su casa le prometo llamarla después para contarle como me fue, una vez ella adentro yo me dirijo a la casa de mi mama. Tengo que admitir que estoy asustada, no sé cómo va a reaccionar y es lo que me da miedo. Solo espero que no lo tome tan mal.

Le hice jurar a Soph que no le diría a nadie que veníamos el fin de semana, todavía estábamos en mitad del semestre pero teníamos que venir antes de que pasara más tiempo. Recomendación de Soph, mi condición fue que no le dijera a nadie que veníamos, menos a las chicas. Quería que nuestra llegada fuera sorpresa.

Cuando estacione al frente de la casa mi seguridad se fue en medio segundo, pero solté un suspiro y me baje. Saque mi bolso de la maleta y me encamine a la puerta. Un toque al timbre y escuche un alboroto corriendo a la puerta, no pude evitar sonreír al saber que eran mis hermanos. De un tirón se abre la puerta y veo las caras de sorpresa de Amy y Sebastián, acto seguido su reacción es brincar sobre de mi para un abrazo al cual acepto gustosa.

-¡Taro! – Grita Amy, de pequeña no supo nunca pronunciar mucho mi nombre y al pasar de los años se quedo así – Viniste.

- Si, vine. Me hacían mucha falta – les digo – ¿Donde está mama? ¿La abuela? ¿Gabriel?

- Mama en la cocina – Contesta Sebastián – La abuela durmiendo, y Gabriel salió con unos amigos.

- Bueno, ¿Me dejan pasar? – Se hacen a un lado y se van corriendo mientras gritan "Mama adivina quien vino"

Dejo mi bolso en el pasillo y me voy directo a la cocina después de cerrar la puerta detrás de mí. En el camino puedo escuchar a mis hermanos haciendo que mi mama adivine quien llego.

-No se niños, no tengo rayos equis para mirar atreves de las paredes y mucho menos las orejas del lobo de caperucita para escuchar. ¿Quién llego?



Valentina

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En el texto hay: secretos, amor, amistad

Editado: 19.09.2020

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