El pastor sigue predicando de la autoridad de Jesús, y al ver que sus ovejas, que de hace tiempo las conoce; siguen menospreciando a Ersaí, baja por tercera vez del púlpito, y se pone cerca de Ersaí, y les dice a todos:
— Yo les he predicado y enseñado muchas veces a todos ustedes, lo que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó, y escrito esta: Ama a tu prójimo como a ti mismo... yo les pregunto, ¿acaso Dios tiene acepción de personas? Dios nos quiere a todos por igual, o cada uno de nosotros nos creemos mejor que el otro...
Varios de los hermanos se sienten mal porque ellos estaban haciéndole el feo a Ersaí, y las palabras del pastor tocan varios corazones, y dos mujeres lloran, y los otros se incomodan. Cuando el pastor sigue diciendo:
— Ya sigo con la predica, pero les anticipo que cuando termine, el nuevo hermano dará su testimonio, para que lo escuchen de verdad, y entiendan que a nadie hay que menospreciar...
El pastor se sube nuevamente al púlpito, y sigue predicando la autoridad de Jesús...
Minutos después, el pastor le da el micrófono a Ersaí, diciéndole:
— Es hora de tu testimonio.
— Bueno pastor.
— Cuéntales de tu vivencia y de como Dios te escuchó.
— Si...
Ersaí se levanta de su silla con un poco de nervios, y cuando se pone al frente de tanta gente; se pone aún más nervioso, y por unos momentos siente un dolor en su pecho, y piensa:
"¿Qué pasa? ... ¿qué es este dolor tan repentino?"
Any le dice a Ersaí:
— Vamos Ersaí, no tengas temor de hablar.
El pastor también le expresa a Ersaí:
— ¡Vamos hijo!
El dolor que tiene Ersaí se va de un momento a otro, y Ersaí les dice a todos:
— Hola a todos, mi nombre es Ersaí Vásquez Cardona, y he vivido buena parte de mi vida en la calle... cometí un gran error cuando tenía veinte años, y por consecuencias mi familia me echo para siempre de la casa, porque había caído en la tentación del Diablo, al robar el dinero de una fundación para dar a los pobres. Donde mis padres eran los líderes... todo esto lo hice por amor de una mujer, cometí ese error, y por eso viví quince años en la calle pasando las peores cosas, y viviendo en lugares que ni les digo, porque es bastante fuerte.
Muchos se asombran y se miran unos a otros, y otros ya miran a Ersaí con mucho respeto.
Ersaí mira al pastor, y luego les dice a todos:
— Yo era ateo... lo era porque mi familia me enseñó desde pequeño eso, y le huía a los que hablaban de Dios, pero hace unos días todo cambió... yo no tenía esperanzas, yo no sabía por qué seguía vivo después de pasar tantas cosas... luego de acostumbrarme, he llegado a comer muchas cosas podridas y descompuestas, porque no tenía para comer, la primera vez casi muero, pero después de un tiempo mi cuerpo se acostumbró, y seguía comiendo cosas feas cuando no tenía ni una moneda para comprar... como les dije, yo no tenía esperanzas, yo no tenía a nadie, hasta que un día estaba pidiendo comida por otro sector de centro, por un lugar donde siempre me hago, y la gente ya estaba cansada de mí, y unos me sacaban, otro no querían verme y me decían palabras muy ofensivas... hubo un señor que me regaló un envase de sopa, y me fui a sentar por el cordón de la calle, al frente del negocio de quien me dio comida, y me llené de sentimiento como nunca antes, y lloré como no lo había hecho, y por primera vez; mire el cielo y busque a Dios, yo que toda mi vida era ateo, yo reconocí que hay un Dios en los cielos, y le pedí perdón de verdad, le pedí perdón por lo que hice, y el me escuchó, y sentí que cayó sobre mí su fuego, eso fue impresionante e increíble... yo quede estupefacto a todo lo que estaba sintiendo, fue hermoso... Dios me escuchó. Y me perdonó, y espero que cuando busque a mi familia me perdone, como lo ha hecho Dios.
De inmediato, Ersaí rompe en llanto, y Any y el pastor y sus dos hijos, se van a abrazarlo, mientras todos los hermanos se levantan y aplauden ese testimonio y muchos lloran también...
Any coge otro micrófono, y les dice a todos:
— Ustedes alcanzaron a escuchar una parte de la vida de Ersaí, escucharon parte también de lo que el pasó por un error, pero Dios lo perdonó, porque el reconoció que papito Dios es inmenso y maravilloso, él es nuestro creador, y el no hace acepción de personas, entonces; yo me pregunto. ¿Por qué nosotros hacemos acepción de personas, ¿por qué discriminamos a otro?, ¿porque menospreciamos a otro? ... les dejo esa reflexión.
El pastor coge el micrófono de la mano de su esposa, y les dice a todos:
— Bueno muchachos, aquí tienen con Ersaí una voz de experiencia, el sí sabe que tan duro es la calle, quince años en ella... vamos a orar para despedirnos y luego saludarnos y abrazarnos como hermanos uno a uno...
En seguida, el pastor sube al púlpito y ora para despedir la congregación, y luego de eso, todos los hermanos que le hicieron el feo a Ersaí, fueron rápidamente a disculparse y abrazarse con él, los demás esperaron, y también abrazaron a Ersaí...
Ersaí sigue saludando a sus nuevos hermanos. Cuando por separado una hermana le dice a Luci:
— Any, perdóname amiga.
— ¿Por qué?
— Yo también me porte muy mal con el nuevo hermano.
— Lucia, lo importante es que te arrepentiste de eso.
— Si, cuando termino el pastor de orar, yo fui rápidamente a disculparme con Ersaí.
— Que bien...
En ese instante, Josué le expresa a su papá:
— Ahora Ersaí tiene muchos amigos, pero cuando llegó, él estaba solo. Y nosotros lo acompañamos.
El pastor coge la cabeza de su hijo, diciéndole:
— Eso vi, hijo, y eso que hicieron me gustó bastante...
Un hermano se acerca a Ersaí y le da la mano, diciéndole:
— Bendiciones hermano Ersaí.
— También bendiciones para usted.
— Mi nombre es Raúl, y fui bastante tocado por ese testimonio, fue impactante imaginarte todo lo que te sucedió.
— Si, y créeme que, si contará completamente todo, no acabaría hoy...