Un mundo de asesinos - ¿y tú, qué clase de asesino eres?

Capítulo 16: Carne cocida

 

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Tres días de tortura. Tres días en un calabozo y una pequeña historia contada de boca de Whitemore que había sido basada en hechos reales, tal y cómo se lo había enseñado su amigo el escritor. Su amigo pensaba de una forma interesante.

No es que la realidad supere la ficción… Pensaba él. Lo más hermoso y aterrorizante de ello es que todo eso sale de la mente retorcida de una persona trastornada y desquiciada. Algo que para mí es lo más abominable de imaginar. ¡Lo único que hacemos los escritores es estimular la mente de las personas llegando al punto de dar tal excitación que ni siquiera el porno mismo lo iguala! ¿Te das cuenta de que el mundo está podrido? Whitemore. ¡Tú eres la puta prueba de ello, amigo mío!

Eso era lo que solía decir Ryan Salt.

White se encontraba frente a la pequeña celda que en aquel momento era la habitación de invitados. Una sucia y cutre habitación con apenas un pequeño balde de agua y otros dos para realizar sus necesidades fisiológicas.

«Jajá como las cárceles de México.» Pensó Whitemore riéndose de la desgracia de sus víctimas.

—Llevamos tres putos días aquí –Dijo White- Podría seguir con todo el maldito repertorio de tortura colombiana mientras le agrego un poco de cocaína a mi café.

Cristian lo observó repleto de ira, casi a punto de estallar mientras apretaba los dientes para no maldecir a Whitemore.
Este continuó hablando y sentía como el tipo al que le había disparado en ambos hombros lo observaba con tanta intensidad que parecía que ya lo había matado en su mente y proseguía con una tortura mucho mayor a la que ellos le habían impartido. Por supuesto, no le importó en lo más mínimo y tampoco el hecho de estar incumpliendo la mayoría de las leyes y normas de los Asesinos de Blanco. Aquello se había vuelto algo personal y ambos, tanto Whitemore como Davis, lo sabían.

—Podríamos seguir otros tres días así… -Continuó Whitemore- Pero no creo que la carne de tu amigo soporte tanto tiempo…ya sabes, comenzará a estar amarga y en estado de putrefacción.

Observó a aquel cadáver junto a Cristian, no le daba más de diecisiete años y tenía varias cicatrices en la cara. Le faltaba parte del brazo que Cristian había comido en contra de su voluntad el día anterior. En ese momento yo diría que esos Asesinos de Blanco no eran muy distintos a los Asesinos de Negro y habían vuelto al inicio de la situación. Ese momento en el que un asesino era un asesino y no estaba catalogado por color. Era una simple venganza entre un bando grande que ve como un pequeño grupo entra a su territorio y se une a la guerra que se encuentra en su pleno apogeo.

«Y está a punto de culminar.» Pensó Whitemore.

—Uno de los dos tenía que morir… -Prosiguió- Y a mi parecer tú eras el que tenía más información. ¿Por qué no se han ido sobre los de Negro? ¿Es porque somos los buenos?

«Es porque somos el Blanco.» Aquel pensamiento le hizo un poco de gracia y le provocó una sonrisa algo salida de lugar que desconcertó a Cristian.

—Fue un encargo… -Por fin el bastardo caníbal de la jaula estaba hablando y Whitemore lo observaba atentamente- Soy un asesino a sueldo. El mejor de toda Kahvila.

« ¿Qué hace una persona de Kuba en Smallowo?» Pensó Whitemore.

Kuba y Smallowo eran Estados vecinos pero no había mucha migración de Estado a Estado dentro del país de Carbas. Normalmente los que vivían en el Estado de Hesen, se quedaban en Hesen, lo mismo para el resto de los Estados tales como: Rosen, Kohyo, Keyone y los otros.  

El interrogador guardó silencio esperando a que su sospechoso hablase. Comenzaron a correr los segundos y después los minutos hasta que Cristian continuó hablando.

—Yo fui el que creó a los Asesinos sin Color para que me ayudaran a cumplir mi misión.

— ¿Cuál misión?

—Acabar con todos los Asesinos de Blanco y después ir sobre los de Negro.

— ¿Con que propósito? ¿Por parte de quién?

—Mi padre abandonó a los Asesinos de Blanco y tras trabajar por su propia cuenta se percató de que son un grupo patético de individuos que no debería estar involucrado en asuntos mayores. Lo mismo va para los Asesinos de Negro. Su objetivo era volver a aquel tiempo donde los asesinos actuaban individualmente y no seguían un estúpido protocolo y si era así debía de ser impuesto por ellos mismos, de eso se trata; del honor de un asesino. Te diré mi verdadero nombre antes de morir…estúpido Asesino de Blanco, mi nombre es Cristian Redmayer –Dijo mientras le escupía en la cara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Dirk Blackmore

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En el texto hay: crimen, asesinos, suspenso

Editado: 22.01.2019

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