Un pequeño problema

CAPITULO 8

¿Cita Doble?

KARA

-Hola – Me atrevo a decir, no me responde y solo se limita a observarme fijamente lo que en cierto punto me pone nerviosa y como siempre mi cara me traiciona pues siento como se pone caliente en señal de sonrojo.

-Hola- y eso señoras y señores es lo único que se digna a decir. Me limito a observarlo fijamente, se crea un pequeño momento de silencio, pero no es incómodo y eso me encanta.

-Si sigues viéndome así no creo poder hablarte coherentemente – Mierda. Miro hacia mis manos entrelazadas ¿Qué se supone que le responda a eso? – Pues tu m-me miraste así p-primero- Doble mierda. Fue una respuesta estúpida, pero fue lo único que se me ocurrió. - okey, para empezar bien ¿Cuál es tu nombre? – lo vuelvo a mirar y aunque sus ojos son obscuros son muy bonitos. Suelto un suspiro para liberar un poco de la timidez que me atormenta.

-So-soy Kara, ¿y t-tu como te llamas? – Triple mierda. ¡¿Por qué no puedo hablar con un chico sin tartamudear?! Es una condena que seguro me perseguirá toda la vida.

-Kara... Me gusta, es adorable, pero a la vez imponente- Me sonrojo...otra vez. Le sonrió avergonzada y él me deslumbra con una sonrisa que muestra sus perfectos dientes blancos. Enserio es muy lindo. – Por cierto, mi nombre es Thomas, bastante común a comparación del tuyo, a decir verdad- me río un poco. Me agrada el tipo, aunque apenas hayamos hablado.

-Me gusta tu cabello, es como un chocolate delicioso- le sonrió y aunque no me gusta que me den cumplidos ni me llamen “amor” no me molestaría en absoluto si él me los dice. Estoy entrando en confianza y valla que me agrada.

- No creo que te gustaría comérlo- le digo picara. – si me dejas claro que lo haría- aunque estemos hablando de comer cabello no me siento rara si no confiada y en nuestra propia burbuja de rareza. Se siente genial hablar con alguien que te sigue la corriente en tus locuras.

-No creo que lo hagas- lo reto con la mirada y él entrecierra los ojos. -Solo observa- Toma un mechón de mi cabello y simula llevárselo a la boca - ¡No! – le digo divertida y empezamos a reírnos. 

-Esta bien, ya me di cuenta que es usted señor un hombre que le encanta comerse el cabello de otras personas – digo divertida. – ¿te digo un secreto? – me dice yo asiento con la cabeza mientras hace un gesto con la mano para que me acerque y así lo hago. Ya cerca de mi oído susurra: - Algunos tienen pequeños bichos que le dan una sazón exquisita – exploto en risas seguidas de las de él.

Paramos de reír, aunque seguimos sonriendo yo lo veo fijamente y Thomas me mira a mí.

Siento que alguien se para detrás de mí, volteo a ver quien es y claramente me sorprendo que el chico del ascensor este viendo fijamente a Thomas, aunque no alcanzo a ver de qué manera lo ve.

-Hola amor- se voltea a verme dándole la espalda a Thomas, me da una sonrisa estupenda, pero lo arruino desde el principio con la palabra “amor”. Veo de reojo a Thomas que le está mirando mal y apuesto a que si las miradas mataran ÉL (no se cual es su nombre) estaría a tres metros bajo tierra.

KARA

-Hola – Me atrevo a decir, no me responde y solo se limita a observarme fijamente lo que en cierto punto me pone nerviosa y como siempre mi cara me traiciona pues siento como se pone caliente en señal de sonrojo.

-Hola- y eso señoras y señores es lo único que se digna a decir. Me limito a observarlo fijamente, se crea un pequeño momento de silencio, pero no es incómodo y eso me encanta.

-Si sigues viéndome así no creo poder hablarte coherentemente – Mierda. Miro hacia mis manos entrelazadas ¿Qué se supone que le responda a eso? – Pues tu m-me miraste así p-primero- Doble mierda. Fue una respuesta estúpida, pero fue lo único que se me ocurrió. - okey, para empezar bien ¿Cuál es tu nombre? – lo vuelvo a mirar y aunque sus ojos son obscuros son muy bonitos. Suelto un suspiro para liberar un poco de la timidez que me atormenta.

-So-soy Kara, ¿y t-tu como te llamas? – Triple mierda. ¡¿Por qué no puedo hablar con un chico sin tartamudear?! Es una condena que seguro me perseguirá toda la vida.

-Kara... Me gusta, es adorable, pero a la vez imponente- Me sonrojo...otra vez. Le sonrió avergonzada y él me deslumbra con una sonrisa que muestra sus perfectos dientes blancos. Enserio es muy lindo. – Por cierto, mi nombre es Thomas, bastante común a comparación del tuyo, a decir verdad- me río un poco. Me agrada el tipo, aunque apenas hayamos hablado.

-Me gusta tu cabello, es como un chocolate delicioso- le sonrió y aunque no me gusta que me den cumplidos ni me llamen “amor” no me molestaría en absoluto si él me los dice. Estoy entrando en confianza y valla que me agrada.

- No creo que te gustaría comérlo- le digo picara. – si me dejas claro que lo haría- aunque estemos hablando de comer cabello no me siento rara si no confiada y en nuestra propia burbuja de rareza. Se siente genial hablar con alguien que te sigue la corriente en tus locuras.

-No creo que lo hagas- lo reto con la mirada y él entrecierra los ojos. -Solo observa- Toma un mechón de mi cabello y simula llevárselo a la boca - ¡No! – le digo divertida y empezamos a reírnos. 

-Esta bien, ya me di cuenta que es usted señor un hombre que le encanta comerse el cabello de otras personas – digo divertida. – ¿te digo un secreto? – me dice yo asiento con la cabeza mientras hace un gesto con la mano para que me acerque y así lo hago. Ya cerca de mi oído susurra: - Algunos tienen pequeños bichos que le dan una sazón exquisita – exploto en risas seguidas de las de él.



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En el texto hay: poderes ocultos, romance

Editado: 24.03.2020

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