Atenas Ivanov
Me encuentro entrando al restauran ya que en cinco minuto entro al turno son las doce y cincuenta y cinco, hago una mueca de asco literalmente al sentir el olor a comida, huele como a algo muerto por todo el restaurante, corro como alma que lleva el diablo hacia los baños, al llegar al retrete vomito todo lo que había comido en el desayuno, mis ojos se cristalizando por el ardor que siento en la garganta, no termino cuando suelto otro golpe, siento que la respiración se me corta, intento respirar pero solo puedo vomitar, al terminar bajo la cadena y salgo del cubículo para lavarme la boca cierro mis ojos intentando respirar con calma me toma unos cinco minutos, vuelvo a enjuagarme la boca.
Anoche fue con Zachary luego de que me buscara al trabajo y llegar a casa, ella se puso a cocinar no sé qué rayos que tuve que también correr a vomitar, creo que me estoy enfermando del estómago, la verdad no puedo dejar que eso pase, Zachary dijo que fuera ver al médico en estos días, pero no puedo permitírmelo, no es buen visto faltar al trabajo y más si es para una estupidez la verdad puedo ir luego si empeoro.
Salgo del baño topándome con Haimis ella es una de las meseras, tiene el cabello rosa claro hasta los hombros, somos de la misma estatura, tiene los ojos de color marrones, tiene un arete en la nariz, es de tez morena, su cuerpo está cubierto de tatuajes, lleva puesto el uniforme que consiste en una camiseta de manga larga blanca, con una corbata negra, pantalón largo y zapatos negros, tiene puesto el delantal mitad de color negro y la otra mitad rojo, ella me da una mirada llena de preocupación.
- Oye Atenas, ¿te encuentras bien? – pregunta.
- Si tranqui... – me corto llevando mi mano a mi boca.
Siento nuevamente las ganas de vomitar me adentro al baño con algo de torpeza llego hasta el retrete escuchando los pasos de mi compañera de trabajo detrás de mi mientras menciona mi nombre, vuelvo a expulsar todo en el retrete, siento las manos de Hamis tomar mi cabello.
- Vamos expúlsalo todo – escucho de su parte – Tranquila
Cuando termino de vomitar ella me ayuda a llegar al tocador, mi garganta no podrá aguantar otro golpe siento un ardor horrible, hasta siento un sabor metálico como la sangre, me enjuago la boca nuevamente, cierro los ojos unos segundos, siento la mirada de Hamis en mi haciendo que abra los ojos mientras la miro confusa, ella cierra y abre la boca varias veces, pero no dice nada.
- Atenas estas pálida como un jodido papel -habla por fin- te vez muy blanca, te ves cansada, tienes unas marcas notarias de bajo de tus ojos y acabas de vomitar hasta lo que comiste la semana pasada
Me enderezo en mi lugar, para luego mirarme en el espejo grande que acapara toda la pared, tiene toda la razón, no me veo para nada bien, ojos cansados, estoy muy pálida y tengo las marca bajo de mis ojos, esta mañana no me di cuenta de mi reflejo debido a que estaba concentrada haciendo algunas cosas en la casa antes de venir al trabajo.
Arreglo mi cabello haciéndome una coleta dejo de mirarme en el espejo mientras suelto un suspiro, miro a Hamis y me obligo a sonreír, ahora es ella quien me mira confusa.
- Tranquila Hamis, solo es un malestar de estómago me tomo algo y al rato estere bien -contesto tranquila o intento estarlo.
Ella me mira con una ceja alzada, puedo notar que ella me quiere decir algo, pero niega mientras sonreí y asiente un poco.
- Bueno está bien, pero si te sientes peor debes ir al hospital – me aconseja y yo asiento – Recuerda que hoy el Sr. Nigel nos presentara al nuevo barman, camarero, bartender lo que sea que valla a trabajar
Rei un poco al escuchar lo último, haciendo que ella también ría, le pido que me de unos minutos ella asiente y se retira dejándome sola en el baño, a lo lejos puedo escuchar la voz del Sr. Nigel llamando a todos, me sostengo del tocador cuando siento que da un mareo que me desorienta por completo incluso mis oídos pitan, cierro mis ojos con fuerza esperando que pase luego de unos minutos todo se calma, paso mi mano por mi cara, no sé qué mierdas está pasando conmigo, pongo mi mejor sonrisa y salgo del baño.
Camino con algo de rapidez viendo a todos mis compañeros amontonados en el centro del restaurante, sin más me acerco con prisa, para ponerme al día con lo que sea que haya dicho el Sr. Niguel, el mencionado posa la mirada en mí y sonríe en grade me hace señas para que me acerque, eso hago pasando por al lado de mis compañeros, cuando llego al frente me lleno de sorpresa al ver a Calex al lado del Sr.Nigel.
- Querida faltabas tu para conocer al nuevo barman que trabajara con nosotros – dice con alegría.
Calex tampoco deja sonreír mientras me mira, pestañeo varias veces escucho las risas detrás de mí por algún comentario que dijeron y cual no escuche.
- Sr. Donovan le presento a mi subgerente la Srta. Ivanov – nos presenta mi jefe.
Tanto Calex como yo nos damo la mano en forma de saludo, suelto su mano rápidamente porque esto es raro, casualidad o no este me sale está en la sopa, lo miro alzando una ceja cruzando mis brazos sobre mi pecho, Calex asume la misma actitud y postura que yo.
Mi jefe se retira a su oficina mientras nos ordena con amabilidad comenzar con nuestro trabajo, pongo mi mirada sobre el hombre frente a mí.
- Bienvenido a Luciel´s, ahora a trabajar niño bonito
Es lo único que digo para darle la espalada para comenzar con mi trabajo, escucho su risa ronca, el cabrón parece que se comió un jodido payaso o algo parecido, siempre que lo veo se está riendo, de reojo varias compañeras comérselo con la mirada y niego.
Las horas para mí en el trabajo pasaron rápidas al ser viernes el restaurante se llena como si fuera un Black Friday, ayudo un poco por aquí por allá, me paseo por el restaurante viendo a los clientes y sus familias satisfechos con nuestra comida y nuestro servicio, en una abrir y cerrar de ojos ya es la hora de salida, me despido de mis compañeros de trabajo, deseándoles una bonita noche.
Editado: 14.11.2024