Viajeros de Enblaxyl *volumen 1: El shihi azul cielo*

Mundo 1B - Capitulo 28: Entrenamiento

Tsuneo
 

A la mañana siguiente Suzuka no parecía haber cambiado en absoluto. Seguía sellando sus emociones tanto como podía. Era como si nuestra conversación no se hubiese producido. Pero tenía la sensación de que esa noche volvería a charlar conmigo. Y yo la correspondería lo mejor que pudiera. 
 

Al fin y al cabo ahora estábamos ligados para siempre. En ese momento comencé a entender como era posible que Kurogane conociese a Sakura mejor que yo. Había subestimado por mucho el anagae, solo viendo la parte práctica de este sin fijarme en lo que significaba emocionalmente. 
 

El abuelo Hanma salió un momento a ver cómo entrenábamos Suzuka y yo. No le gustaba pero logre hacerle entender que Suzuka lo necesitaba para conservar aunque fuera parte de su cordura. 


Después de un rato volvió sus ojos al otro par de personas entrenando. Y al hacerlo no pudo parar de mirar la espada de Kurogane. Como si estuviese embelesado. Como de forma usual trabajba en la herrería toda la mañana no había podido ver como Sakura y Kurogane luchaban con sus armas "mágicas". Y en definitiva nunca había visto la espada del mago desenvainada. Al final de ese entrenamiento el musculoso hombre no pudo evitar pedirle que se la enseñara.

-Humm, definitivamente eres su descendiente. ¿Como no me he dado cuenta antes? -susurró el viejo observando el arma del mago con atención.
 

-¿Conoce esta espada señor? -preguntó Kurogane intrigado por saber si había visto su arma antes.
 

-¡Claro que la reconozco! El problema aquí es que en su forma actual no la he terminado aún. -dijo el hombre con una risita.
 

-¿Terminado? ¿Usted? ¿Usted hizo la Xinsaica? -dijo el mago con un brillo de emoción y admiración en la mirada que nunca le había visto antes. 
 

Cada vez que practicaba en la forja según las enseñanzas del viejo herrero veía una faceta nueva de el. Parecía como si las sombras de su pasado no le persiguieran más. Como si su alma al fin pudiese descansar. Gracias a eso su sempiterna depresión, sorprendentemente, fue remitiendo a cada vez más pero sin llegar a desaparecer. 
 

Cuando le pregunté a Sakura ella me comentó que él le dijo que al moldear hierro sin magia sentía que el golpeteo rítmico de su martillo curaba su corazón dañado. 
 

-Hacerla? Pero si te acabo de decir que aún no la he terminado! -continuó el abuelo Hanma y se puso a mirar con atención obsesiva la hoja del arma -A ver... la aleación de eumtenio es estable aún... pero tiene tan poca energía que dudo que dure muchos años más. Sin duda cuando la termine será mi mejor trabajo. -dijo con una sonrisa complacido.
 

-¿Que es el eumtenio? -preguntó Sakura, que había estado escuchando la conversación, intrigada.
 

-Es un mineral muy especial. Se podría decir que es de origen celestial. Me lo trajo un amigo que lo encontró, al parecer, en unas antiguas ruinas. Reacciona a vuestra energía mágica, pero es muy débil incluso cuando se refina, así que lo tuve que mezclar con diferentes tipos de metales. Aún así era inestable, así que utilicé mi hechicería de la protección para estabilizarlo, durará más de mil años por lo que veo, puedo intentar ponerle más energía si su dueño me lo permite. -dijo mirando atentamente a Kurogane.
 

-¡Por favor hágalo! -le imploró él, entregándole la espada con respeto.
 

-Déjamela unos días y a ver lo que puedo hacer. -respondió el hombre observando milimétricamente su futuro trabajo -Humm, interesante, la funda también está ligada a la espada, y además tiene algo de eumtenio mezclada con ella, tengo que pensar en cómo hacerlo, es una manera de no gastar tanto poder cuando está embainada. ¡Increíble! ¡Mira esto! ¡Me superaré! Espera... esto es... ¡Oh, ancestros! Ya sé cómo terminar mi versión en el taller. Será difícil pero seguro que satisfactorio. 
 

Y junto a esas palabras se fué corriendo con la felicidad escrita en la cara. 
 

Al dia siguiente tuvimos una "reunión familiar", por decirlo de algún modo, mientras el abuelo trabajaba en la espada. Fué para decidir qué hacer con la propuesta del abuelo Hanma con respecto a hacer misiones para el "Tercer bando".
 

Fué difícil decidir. Al fin y al cabo era salir de una guerra para entrar en otra mucho peor poco después. Aun así el abuelo Hanma havia hecho mucho por nosotros, y Suzuka a su manera. Salvó nuestras vidas arrastrandonos a su tiempo con su egoísmo. Kurogane estaba a favor y Suzuka en contra, Sakura no savia qué hacer. Yo tenía que decidir. Al final cedí a ello a pesar de las lagrimas de la hermosa chica albina, pero con la condición de que de momento no nos meteríamos de lleno en el "Tercer bando" como lo hacía el hechicero. 
 

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Pasaron los meses, perdí la cuenta. Ese dia estaba disfrutando del sol una mañana de verano cuando Sakura se me acercó y me lo tapó:
 

-Hola Tsuneo. -dijo. 
 

-Hola. Por cierto, hoy cumples 18 Sakura, felicidades. Me alegro de verte, ayer llegasteis muy tarde de vuestra mision. Me gustaria tanto acompañaros... -dije con una leve sonrisa. 
 

-¿Gracias, has contado los días? Y sí, llegamos muy tarde. Esta vez casi nos captura un batallón de hechiceros del templo central. Aunque ese tal Ragnarok que tanto pone nerviosa a Suzuka ni lo vimos. 
 

-A si? -dije con preocupacion.
 

-Y en cuanto a que nos acompañes... sabes que el abuelo Hanma no os dejará hasta que vea que Suzuka está preparada de veread. ¿Por cierto, como sabes cuanto llevamos aquí? En este... tiempo. -preguntó desconcertada. 


-Pues igual que recuerdo cuantas pataditas di en el vientre de mi madre. Que recuerdo la cara de felicidad en la cara de mi padre en el momento de nacer. O todos y cada uno de los sutiles juegos de palabras que has utilizado para hacerme alguna broma toda mi vida, por cierto, no volveré a caer en ninguno de ellos de nuevo. Tendrás que buscarte unos nuevos.



Shihin95

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En el texto hay: viajes dimensionales

Editado: 16.12.2019

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