Without Memory

Capítulo 5

  
-¿Puedo tomar su orden?-Dijo el mesero. - Era un hombre delgado, blanco y alto. 

-Dos capuchinos clásicos.-Dijo Mateo  

-Claro dos capuchinos. -Respondió el mesero 

-Cuéntame Nallely. ¿Regularmente bienes a este lugar?-Dijo Mateo 

-En realidad cada tarde. Me siento es ese rincón a leer. 

-¿De verdad?- Yo también estoy aquí regularmente. ¿Cómo es que nunca te he visto?  

-No lo sé. Yo a ti tampoco te había visto. 

-Espera. ¿Dijiste ese rincón?- Dijo señalando a través de mi espalda.- Asentí 

-¿Eres la chica de grande abrigos que se pierde en los libros? 

-Tal vez si 

-¿Tú eres? 

-Si 

-La que robó el libro que me gustaba para leerlo y ese día me dejó sin mi dosis de ficción  

-Lo lamento- Dije riendo 

-Cuando te lo pedí me miraste como diciéndome "Lárgate de aquí" 

-Lo lamento de verdad 

-Qué coincidencia  

-No creí que te convertirlas en mi maestro de Cálculo y ahora en mi asesor. 

-Una pregunta. Quizás pensaras que soy indiscreto pero... estoy intrigado  

-Dime 

-¿Qué sucedió con su maestro anterior? 

-No lo sé. Todos dicen que se marchó.  Pero yo no creo. En realidad pienso que algo le paso, Algo bastante feo. Y nuestro maestro anterior de él también desapareció.  

-¿De verdad? 

-No.-Dije en tono de burla 

-Estaba creyéndote 

-Nuestro maestro se marchó.  Pero nadie sabe nada. El director recibió notificación de que ya no iría, creo que le mando un e-mail y a la mañana siguiente no se presentó.  


-Listos los capuchinos-Dijo el mesero mientras los colocaba frente a nosotros. 

-Gracias- Le dije- Mateo se quedó pensativo un par de segundos.  

-No se espante profesor. No creo que haya un cazador de maestros de cálculo. 

-Quizás sí y en este momento está sentada frente a mí 

-¿Está insinuando que yo quiero raptarlo?  

-¿Te incomoda? 

-¿Sabe qué? tiene razón. Soy una psicópata que secuestra maestros de cálculo de 23 años -Se echó a reír  

-Disculpe señorita pero su maestro anterior tenía 40 años  
Me eché a reír.   

-Sin comentarios- Respondí- Estuvimos platicando un buen rato cuando la lluvia dejo de ser tan constante dijo: -Bueno señorita creo que la tarde se nos ha pasado. 

-Es hora de ir a casa- le dije 
-Sigue lloviendo- permite me llevarte 

-No es necesario- Dije levantándome del asiento 

-No dejaré que te vayas así- Y menos con mi Sudadera puesta 

-Está bien. Solo porque de verdad no quiero lavar tu Sudadera - Dije burlándome-Después de dejar el dinero en la mesa salimos y entramos al auto 
-Vivo por la calle...  

-Sé en qué calle- dijo interrumpiéndome 

-Vaya. Se nota que sabes más de lo que creo. 
-Está en tu expediente -Me quede callada. Camino a casa no dijimos una sola palabra. Cuando casi llegamos la lluvia estaba comenzando a ser más fuerte, en el parabrisas las gotas corrían como ríos, apenas si se podía ver a través del cristal.  

-Listo. Llegamos- dijo Mateo mirándome  

-La lluvia está muy fuerte. ¿No quieres entrar un momento? 

-No creo que sea prudente. 

-Está lloviendo muy fuerte a menos que quiera tener un accidente lo dejo que se marche y si no es así entonces entre un momento.  Solo hasta que se pase un poco 

-De verdad creo que tú eres la que rapta a los maestros.-Dijo burlándose 

-Entre y compruébelo- Entramos a la casa empapados. Prendí la luz de la sala y después la después comedor  

-Siéntese profesor 

-Estoy muy mojado. Manchare tu sala 

-No hay problema si después viene y lo limpia- Sonrió y se sentó. Tengo un par de sudaderas que puede utilizar. 

-Te molestaría con ese favor.- Subí a mi habitación y busque entre mi closet.  Encontré una Sudadera gris que había dejado con anterioridad mi hermano. 

-Quizás esta Sudadera le quede profesor. Aquí le dejo una toalla. Subiré a cambiarme ¿Necesita algo más?  

-Por el momento creo que estoy bien. Sube al cambiarte. Prometo estar aquí cuando regreses.- Subí a prisa a mi habitación entre a la regadera 5 minutos, deje que el agua caliente fluyera en mi cuerpo, después busque en mis cajones un pans gris y una Sudadera rosa, cepille mi pelo y lo agarre en un trenza, mientras bajaba vi que Mateo apenas se estaba poniendo la Sudadera, me quede petrificada tenía la espalda descubierta sus músculos se marcaban. Empecé a sentir como mi corazón empezaba a acelerarse cada vez más. Me quede a media escalera y cuando terminó de ponerse la Sudadera baje. 

-Veo que le quedo bien -le dije 

-Si. Creo que esto devuelve el favor de mi Sudadera.  

-¿Quiere otro café profesor?  

-Me caería mejor un té  

-En seguida se lo traigo- Entre a la cocina, puse la cafetera en la estufa y busque dos tazas en la alacena. 
 
-¿Así que usted será nuestro maestro todo el año?  

-Si. Pero no sólo este año. No te libraras de mi hasta que te gradués 

-¿Porqué? 

-Soy ingeniero prácticamente te daré toda la carrera matemáticas.-La cafetera empezó a hervir, me pare del sillón y caminé hasta la cocina.  Vertí el té en las tazas y los endulcé. 

-Aquí tiene profesor- Dije dándole la taza. 

-Hace demasiado frío -dijo temblando- Deje mi taza en la mesa del centro y le di una cobija que estaba sobre el sillón  

-Póngase esto. Para que se caliente.- Tomó la cobija y la enredó sobre su cuerpo. Bebimos el té mientras platicábamos de una infinidad de cosas. Las horas habían pasado 9:27 pm marcaba el reloj.  

-Nallely yo creo que es hora de que te deje descansar. Fue una tarde muy agradable con tu compañía. De verdad nunca la había pasado tan bien como hoy. 

-Si ya es tarde. No sé dónde viva usted porque yo no tengo su expediente- Dije bromeando 

-Dónde pongo las tazas -dijo levantándose.   

-Déjelas aquí yo en un segundo lo arreglo 

-No quiero ser grosero, por favor permíteme ayudarte con esto. Me quede mirándolo impresionada  

-En la encimera- Dije señalando la cocina .Tomo las dos tazas y las llevo hasta la cocina.  Caminé atrás de él, solo Déjelas ahí sobre el lavabo. 

-Bueno mañana a la misma hora en la biblioteca- Me dijo 

-Cuente con ello profesor. -Dije cruzando los brazos 

-De verdad me gustó mucho esto te día. Eres una niña impresionante. 

-Pienso lo mismo de usted profesor.  

-¿De verdad?- Asentí sonrojada. Él comenzó a acercarse a mí, tomó mi mano y me dio un beso en la mejilla. 

-Descansa Nallely. Te veo mañana en clases -Me quede ahí un momento. Mientras él se marchaba 
 



NALLELY HER

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En el texto hay: amor, misterio, acosador

Editado: 24.04.2020

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