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Dicen que las personas cambian.
Eso lo se mejor que nadie.
Aprendí que una promesa puede convertirse en mentira, que el cariño puede transformarse en indiferencia y que aquello que alguien jura sentir eternamente puede desaparecer en un instante.
Por eso deje de aferrarme a las palabras.
Observo.
Escucho.
Espero.
Recuerdo.
Y cuando finalmente comprendo la verdadera naturaleza de alguien, ya es demasiado tarde para engañarme otra vez.
No soy una heroína.
Tampoco pretendo ser una villana.
Soy algo más incómodo:
una superviviente que aprendió a caminar entre monstruos sin convertirme en uno.
Mi imaginación es mi refugio y mis historias, el lugar donde transformó el dolor en mundos donde todavía existen milagros.
Pero hay algo que jamás debes confundir con debilidad:
Mi silencio.
Porque mientras los demás creen que he olvidado…
En realidad lo estoy escribiendo.
Y en mis historias, incluso los monstruos terminan pagando el precio de sus decisiones.
«No temo que las personas cambien.
Temo el día en que deje de sorprenderme que lo hagan.»
Eso lo se mejor que nadie.
Aprendí que una promesa puede convertirse en mentira, que el cariño puede transformarse en indiferencia y que aquello que alguien jura sentir eternamente puede desaparecer en un instante.
Por eso deje de aferrarme a las palabras.
Observo.
Escucho.
Espero.
Recuerdo.
Y cuando finalmente comprendo la verdadera naturaleza de alguien, ya es demasiado tarde para engañarme otra vez.
No soy una heroína.
Tampoco pretendo ser una villana.
Soy algo más incómodo:
una superviviente que aprendió a caminar entre monstruos sin convertirme en uno.
Mi imaginación es mi refugio y mis historias, el lugar donde transformó el dolor en mundos donde todavía existen milagros.
Pero hay algo que jamás debes confundir con debilidad:
Mi silencio.
Porque mientras los demás creen que he olvidado…
En realidad lo estoy escribiendo.
Y en mis historias, incluso los monstruos terminan pagando el precio de sus decisiones.
«No temo que las personas cambien.
Temo el día en que deje de sorprenderme que lo hagan.»
Sí, quiero