×0: El poder de ser nadie.

2.9 – Cuando el camino te arrastra.

Bruma cruza el umbral de la Academia de Exter con la misma calma con la que ha cruzado todos los lugares desde que llegó a este mundo: sin expectativas, sin urgencia y sin saber exactamente por qué está aquí.

El aire vibra distinto que el día anterior.
Más pesado.
Más ruidoso.

Antes de que pueda dar cinco pasos, cuatro alumnos aparecen a su alrededor.

Zehnar es el primero en moverse. Copias de luz brotan de su cuerpo y comienzan a rodearlo en círculo, cerrando el paso con precisión geométrica.

—Quedas encerrado —dicen al unísono Zehnar y sus reflejos.

Zanor se acerca después. Le toma la mano apenas un segundo y se aparta.

—Listo —murmura—. Ya puedo rastrearlo.

Un poco más atrás caminan Vehnor y Thalyh, uno al lado del otro. Vehnor observa en silencio. Thalyh mantiene las manos juntas, la postura recta, la mirada tranquila. No hace nada todavía. No lo necesita.

El grupo se cierra con rapidez calculada. No son estudiantes al azar: se mueven como si ya hubieran ensayado esta escena.

La que parece liderarlos da un paso al frente.

—Cero —dice con voz serena—. Ven con nosotros. La señorita Rehzah desea hablar contigo.

Bruma parpadea. Mira a su alrededor con la misma expresión impasible del día anterior. No parece alarmado. Solo curioso.

—¿Por qué me hablan de repente? —pregunta—. Además… ¿quiénes son ustedes?

Durante un segundo, nadie responde.

No esperaban preguntas. Mucho menos tranquilidad.

Thalyh exhala despacio y cierra los ojos. No está para explicaciones.

—Las preguntas pueden esperar.

Su cuello comienza a emitir un resplandor azul profundo. La energía estelar vibra en su voz cuando habla:

—Te ordeno que nos acompañes.

Bruma escucha.
La frase le llega… pero no pesa.

Inclina la cabeza hacia el otro lado, pensativo.

Los estudiantes creen que ya lo tienen.

Vehnor avanza medio paso.
Zanor se coloca detrás.
Los clones de Zehnar giran hacia los pasillos laterales, calculando rutas.

Todo ocurre sin tocarlo, como si ya fuera suyo.

Y entonces—

—¡ÉL ES MÍO!

Un destello naranja irrumpe como un proyectil.

Larah aparece desde la nada, atraviesa las copias de Zehnar, se interpone entre Bruma y el grupo, lo agarra del brazo y sale corriendo sin pedir permiso.

—¡Corre! —grita—. ¡No los mires, no preguntes, no pienses!

—Pero no estoy corriendo —dice Bruma—. Me estás cargando.

El sendero de conocimiento ancestral no vio esto venir.

—¡Oh no! —exclama Zanor, alterado—. Nuestra señora nos va a ejecutar por fallar.

Thalyh aprieta los dientes.

—Debemos traerlo.

El grupo sale tras ellos. Larah es más rápida, pero el miedo a fallar a una descendiente de Azter les da fuerzas para seguir.

Larah corre con Bruma a rastras por los pasillos. Zigzaguea con una precisión desesperada, como si conociera cada esquina… o como si no le importara estrellarse contra lo que fuera.

—¿A dónde vamos? —pregunta Bruma.

—Al sendero de meditación estelar —responde sin frenar—. Allí nadie te va a usar. Y también podremos saber quién eres realmente.

—¿Ahí sabré quién soy yo?

Larah sonríe.

—¡CLARO QUE SÍ!

Doblan a la derecha.

—Está bien, Larah, pero… —dice Bruma, señalando al frente—. ¿Por qué te diriges hacia esa pared?

—No hay ninguna pared, Bruma —responde ella, confiada.

Tres pasos después, impacta de frente.

El golpe suena seco. El aire vibra. Larah cae de espaldas, aturdida.

—…
—…
—¿Qué…? —murmura desde el suelo—. ¿Pero ahí no había nada?

La pared se vuelve visible.

Lisa. Sólida. Agrietada por el impacto.

Bruma la observa un segundo.

—Siempre estuvo ahí —dice—. Pensé que querías atravesarla.

Un aplauso lento rompe el silencio.

—Correcto. Diez puntos por deducción.

Una chica de coletas violetas aparece apoyada contra la pared. Sonríe con diversión tranquila. Su figura se desvanece un instante… y reaparece un paso más cerca. Demasiado cerca de Bruma.

—Javih —se presenta—. Sendero de combate estelar.

Larah se incorpora de un salto.

—¡¿Tú hiciste eso?!

—Hice invisible una pared —dice Javih—. La pared siempre estuvo ahí.

Javih mira a Bruma con interés directo.



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En el texto hay: humor, identidad, vida escolar.

Editado: 20.02.2026

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