×0: El poder de ser nadie.

2.12 – La oportunidad de seguir adelante.

El salón de detención de la Academia de Exter nunca había estado tan lleno.

Lo cual, para una institución que presume cinco siglos de disciplina impecable, ya es una declaración histórica.

La Academia de Exter no es conocida por formar estudiantes problemáticos.
Es conocida por rechazarlos antes de que siquiera cruzaran sus puertas.

Los pocos que lograban ingresar solían ser prodigios, herederos de linajes estelares o mentes capaces de manipular fuerzas cósmicas con la misma naturalidad con la que otros abrían un libro.

Por eso, en toda la historia registrada de la institución, el salón de detención ha sido usado… en contadas ocasiones.

La última vez que varios estudiantes fueron convocados al mismo tiempo había sido durante una simulación académica.

Y aun así, solo seis de ellos habían cometido una falta real.

Hoy no es una simulación.

Diecisiete alumnos ocupan las bancas en un silencio incómodo, rodeados por paredes que todavía conservan grietas recientes.

Abiertas.
Fracturadas.

Como si el propio edificio se negara a olvidar lo ocurrido.

Es, en términos arquitectónicos y disciplinarios, una vergüenza institucional.

Especialmente considerando que los responsables pertenecen a la generación que, según el consejo directivo, representa “el futuro más prometedor desde hacía tiempo”.

Ese futuro prometedor había destruido un legado arquitectónico.

Al fondo del aula, una mesa larga sirve como improvisado estrado disciplinario.

Detrás de ella se encuentran los adultos del plantel.

Neikker permanece de pie, con los brazos cruzados y una expresión que sugiere que prefiere enfrentarse a una tormenta estelar antes que a un grupo de adolescentes irresponsables.

A su lado, Pryah está erguida con una rigidez casi ceremonial. Su mirada recorren el salón como si evaluara daños estructurales…

Pero en los estudiantes.

Voyer observa la escena con las manos entrelazadas a la espalda, tan tranquilo que resulta inquietante. Más que un profesor, parece un académico presenciando un experimento social inesperado.

Cyuvor, en cambio, está sentado sobre la esquina de la mesa, balanceando una pierna con aire relajado, como si todo aquello fuera un espectáculo sorprendentemente entretenido.

Frente a ellos, los responsables del desastre evitan cruzar miradas con los adultos.

Ramser permanece de brazos cruzados, impasible.

Rehzah está perfectamente erguida, como si aquello fuera una conferencia en vez de una sanción disciplinaria.

Drayr observa el suelo con atención, calculando algo que solo él parece comprender.

Klyver intenta disimular su pómulo aún inflamado.

Y Bruma... simplemente observa.

El silencio en la sala se vuelve pesado.

Finalmente, Neikker habla.

—Antes de empezar —dice con voz firme— voy a aclarar dos cosas.

Varias cabezas se tensan.

—Primero: esto será breve. No daré mi sermón de cuatro horas.

Pausa.

Un leve suspiro colectivo recorre la sala.

—Segundo: no me interesa escuchar sus versiones de los hechos.

La esperanza muere inmediatamente.

Neikker recorre el salón con la mirada.

—Porque lo único que importa aquí…

Se inclina ligeramente hacia adelante.

—Son las consecuencias.

Nadie responde.

La tensión vuelve en ellos.

—Un conflicto entre estudiantes —continúa— escaló a un enfrentamiento que involucró múltiples Dones Estelares, daños estructurales en al menos cinco sectores del campus y cuatro estudiantes hospitalizados.

Hizo una breve pausa.

—Además de dos paredes de la biblioteca completamente destruidas.

Sus ojos se detienen en Ramser.

Ramser no parpadea.

Neikker sigue hablando.

—También debo añadir que el profesor Dhuor resultó herido antes de que el disturbio principal comenzara.

Rehzah no reacciona. Ella no había tenido nada que ver.

Thalyh mantuvo el rostro sereno.

Sin embargo, varios miembros del sendero de Conocimiento Ancestral desvían la mirada con evidente incomodidad.

La profesora frunce el ceño.

—No hace falta usar mi Don Estelar para saber qué están fingiendo.

El séquito de Rehzah palidece.

Cyuvor levanta una ceja.

—Eso técnicamente no forma parte del disturbio principal —comenta con calma—. Seguramente Dhuor dijo algo inapropiado acerca de la descendiente de Azter… y estos jovencitos respondieron con una antorcha estelar de cortesía.

—No trates de justificarlos, Cyuvor —dice Pryah con sequedad.

Neikker los ignora y continúa.

—Zehnar sufrió quemaduras graves.

Feyrh contuvo un bufido.

—Juliar fue proyectado contra una pared por una onda de choque.

—Druyr recibió daños físicos considerables.

Luego añade:

—Y Zhyr…

Sus ojos se dirigen hacia Kruor.

—Zhyr fue aplastado "accidentalmente".

Kruor se encoge un poco en su asiento.

Pryah suspira con evidente desaprobación.

—Las barandillas del ala norte están dobladas. Dos aulas quedaron inutilizables. Y varios textos de la biblioteca fueron destruidos.



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En el texto hay: humor, identidad, vida escolar.

Editado: 11.04.2026

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