#1 Criada por el vampiro.

Capítulo 28

—Lamento el retraso — Gabriel observa la espalda de su amigo — aun me encuentro un poco cansado por la inyección.

Deja de hablar cuando el olor a Shayla le llega de golpe, comienza a girar su cabeza buscando en donde se encuentra, lo mismo pasa con sus compañeras, pero ese no es el único aroma que siente, si no que el olor de otros lobos también, al igual que de muchos humanos. Gabriel se percata también de los niños que corren de un lado a otro, no entiende cómo es que las personas que están haciendo toda esta locura, se les ocurre traer a lobos a un sitio poblado.

Dante, el cual no se ha girado para verlos, les hace una señal con su dedo y les muestra el hombre, el cual se encuentra aturdido. Aine, asustada, se acerca al cuerpo y le toma el pulso, este aún vive. Eso la toma por sorpresa y no hace el intento de ocultarlo.

—Él se encuentra con vida…

—Claro que lo está — Dante rueda sus ojos y se pasa su mano por su castaño cabello.

Los tres se observan asombrados, pero cuando el vampiro se gira para verlos, estos fingen estar concentrados en algo más.

—Debemos encontrar la manera de encontrar la forma de entrar — Gabriel se acerca a su amigo, los dos se quedan viendo la ventana que da a la habitación en donde se encuentra Shayla — y tiene que ser lo más pronto posible.

Los dos guardan silencio y las mujeres solo los imitan, mientras que observan atentas a sus alrededores. Su deber es cuidarle las espaldas a esos dos vampiros.

—¿Adrien? — Dante se gira sorprendido ante la aparición del vampiro. El vampiro de más edad que ambos amigos aparece al frente de estos mientras que los observa de una manera en la que a cualquiera le queda claro que no se siente muy feliz de que nadie le diga nada — ¿Qué se supone que haces aquí…?

—¿Enserio pensaron que dejaría que ustedes rescaten a Shayla sin mí? — Ríe sin sentir humor alguno — bien saben que eso jamás va a pasar. Dante, ella es especial para mí, es fundamental en mi vida y el hecho de que me hayas ocultado información, no me hace mucha gracia, me molesta bastante.

—No queríamos que estuvieras involucrado en esto…

—¿Por qué? — lo interrumpe — ¿Por qué son viejo? ¿Acaso crees que no tengo la misma fuerza que antes?

—¡Vamos Adrien! — Gabriel deja su mano en el hombro del hombre, pero este se aleja del rubio — solo no deseábamos que te pasara nada, te estamos cuidando. Shayla te quiere mucho… de la misa forma que ella…

—Quiero que me digan la verdad — vuelve a interrumpirlos, eso de que lo están cuidando no se lo cree.

—¿Quieres la verdad? — Dante da un paso al frente, acercándose asi más al vampiro — no queríamos decirte nada porque sabemos que tu visitabas de vez en cuando aquella manada, por ende conoces a muchos de los que se encuentran ahí encerrados — señala el edificio detrás de él — y nosotros no hemos venido a hacer vida social. Queremos encontrar la forma de recuperar a Shayla, más a su amiga. No queremos a nadie más.

Adrien guarda silencio. Él tenía muy en cuenta que aquellas personas que se llevaron a Shayla, también secuestraron a más de los lobos que sobrevivieron. Lo que dice Dante es verdad ¿Qué gana con negarlo? Él conoce a muchas de esas personas y si estuviera en su poder, liberaría a cada uno de ellos. Claramente Adrien pondría en riesgo su propia vida por salvar la de los demás. Así es él.

—Yo… — cierra sus ojos, relajando su impulso de golpear algo — no ayudare a nadie más a salir.

Los dos amigos se quedan viendo, dudando en las palabras del vampiro delante de ellos, pero al final, ambos terminan asintiendo con sus cabezas, dispuesto a dejar que Adrien los ayude. Crean un plan y se ponen de acuerdo que posición tomara cada uno. Dante se posiciona en el tejado de una destruida casa, a una distancia bastante prudente de donde se encuentra Shayla. Gabriel está en un edificio un poco más alto de donde se encuentra su amigo. Adrien ha tomado lugar en un callejón, uno que se encuentra mucho más cerca de donde se encuentra la loba. Desde su puesto, Dante puede ver bien a sus dos compañeros. Él será el encargado de dar las órdenes, pues Gabriel y Adrien solo lo pueden ver a él.

Dentro del destruido almacén, no se escucha ruido alguno, de hecho, los únicos sonidos que escuchan los vampiros son los lamentos de las personas que han tenido que golpear para que no le avisen a sus compañeros de que ellos se encuentran ahí.

Los tres se ponen en alerta cuando un hombre sale del almacén, se limpia la ropa y se sube a una camioneta de vidrios polarizados.

—¿Quién sería? — susurra el rubio mientras que mira de reojo a su amigo.

Lo bueno de ser vampiros, aparte de la velocidad, la fuerza y la juventud eterna, es que tienen un oído mucho más agudo que el de los hombres lobos. Si siguen hablando en susurros, podrán comunicarse bien, pero también corren el peligro de que algún humano los escuche. Si se pudieran ver bien, podrían solo hablar telepáticamente, pero teniendo en cuenta que Adrien con Gabriel no se ven, no es una muy buena idea.




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