#1 Criada por el vampiro.

Capítulo 44

Todos tomamos asiento en la mesa, como siempre yo en la punta, Gabriel a mi lado derecho y el hibrido a mi lado izquierdo. Todos se encuentran pendientes de cualquier movimiento del hombre, también desean que este se presente. Yo quiero lo mismo. Me acomodo mejor en mi puesto, está claro que mi invitado se encuentra nervioso, asique seré yo el primero que hable.

—Esta es mi familia — comienzo a la misma vez que me paso una de mis manos por mi cabello — cada uno de ellos lo es. El de aquí es mi mejor amigo, Gabriel, ya lo conoció un rato atrás — Riley es una genia, lo ha dejado mucho más presentable ahora que le ha rebajado demasiado el cabello, de hecho, hasta se ve más joven — los de aquí son los que han ido a rescatarlo, mis dos primos mellizos. Ashy y Chris Smith.

—Un gusto — hablan al mismo tiempo, lo que los lleva a que se queden viendo y rían por eso, cuando eran pequeños lo pasaban haciendo para causar nerviosismo en los demás.

—El hombre de ahí — señalo a Adrien, el cual se encuentra en la otra punta de la mesa — es Adrien Fawcett, un amigo de la familia.

—Es un gusto conocerlos a todos… — sonríe un poco y se toma sus manos un poco nervioso, sospecho que por las miradas intensas que tiene encima — supongo que todos se encuentran curiosos de saber mi nombre — ríe nervioso —. Me llamo Peter Payne… antes lo hubiera dicho con más fuerza, también habría añadido que soy el alpha de la manada ocultos, pero supongo que eso está demás en estos momentos.

—Su presentación de ahora puede ser “y soy el primer hibrido del mundo” — sugiere Ashy sonriendo y haciendo una voz ronca.

—Tal vez lo haga — se suelta un poco más el hombre ante la broma de mi prima, eso lleva a que los demás lo imiten y sonrían como la mayoría de las veces.

Aine y Riley llegan con la comida, la dejan bien ordenada en la mesa para luego retirarse con una sonrisa en sus labios. Ellas no quisieron sentarse a comer con nosotros, pero eso no pareció molestarle al hombre. Luego de unos segundos, al fin la comida se termina y nos acomodamos para comenzar a hablar de temas más serios. Él lo ha pedido, al igual que lo dejemos de tratar de usted. Soy el primero en comenzar a contar lo sucedido desde el momento exacto en el que Shayla abandono la mansión.

—Queremos que la ayude… — pide Gabriel — a ser la misma de antes.

—Recuerdo el día de la masacre de mi manada, ella estaba buscando a su madre y hermanos — aplana sus labios y se queda callado unos cuantos segundos — la salve de una muerte segura… pero no pude hacer lo mismo con sus hermanos. No sé si ellos aún viven o si es que fue la única que sobrevivió de su pequeña familia… — bajo la mirada, imaginármela tan pequeña llorando en la búsqueda de sus seres queridos, en medio de tantas muertes. Debió ser algo horrible — cuando me dirigía a buscar mi familia, vi como se la llevaban, me desespere, pero luego uno de aquellos vampiros se me acerco diciendo que eran aliados. Se llevaron a muchos niños pequeños de la manada, al igual que ancianos. Eso me calmo bastante — sonríe — la familia de Shayla era especial para mi… demasiado — levanta la mirada y se encuentra con mis ojos — antes de que ocurriera la masacre, yo había hecho todo lo que se encontraba en mis manos por lograr que tengan una buena vida. Para mí, esos tres pequeños niños eran como mis sobrinos — una sonrisa aparece en sus labios, una tan verdadera, tan cariñosa y comprensible — note atormentes más Dante, nada de lo que le ha sucedido es tu culpa. La ayudare, claro que lo voy a hacer.

Asiento con la cabeza y trago el nudo que se me ha formado en la garganta. Me quedo en silencio mientras que ellos hablan de algunos temas respecto a la manada o hasta le preguntan sobre el trato que recibió en su secuestro.

—Señor — Aine llega a mi lado y se agacha un poco para hablarme al oído — lo buscan.

No ha hablado en voz baja para que nadie escuche, pues aquí eso no se puede conseguir, si no para no interrumpir la conversación que los demás tienen. Me levanto de la mesa, me disculpo por no poder permanecer más tiempo ahí y me marcho a la puerta principal, ahí se encuentra un joven que aparenta apenas unos dieciocho años apenas, pero que tiene unos cuantos años menos que yo, ciento dos. Daniel Cox, castaño cabello, ojos marrones, cuerpo atlético, rompe corazones ante su belleza (según lo que dicen por ahí) y de un metro ochenta. Mi abuelo lo llamaría secuas, para mi él es un fiel compañero.

—Daniel — lo saludo, me ha sorprendido su llegada, pues él suele venir cuando lo necesito y como este último tiempo, o más bien antes de la desaparición de Shayla, no habíamos tenido ningún atentado lo deje irse al lugar en donde él quisiera — ¿Cómo estás? — Luce nervioso, demasiado para mi gusto — ven, subamos.

A él lo convertí siete años después de que me convirtieron a mí. Ambos vivíamos en el palacio de Drácula, de todas formas lo iban a terminar convirtiendo en vampiro en algún momento, pero Daniel sufrió una enfermedad grave a los dieciocho y me rogo convertirlo. Fue al primero que le clave mis colmillos, y no me refiero para succionar la sangre. Desde entonces que siempre me ha servido. En las guerras siempre estaba cerca de mí. Eso pasa cuando tú conviertes a una persona, es como un lazo que tienes. Es por ese mismo motivo por el cual Drácula tiene tanta gente a sus pies, yo solo tengo a unos cinco y no necesito más con ellos. Para mi mis compañeros lo son todos, si tengo que asesinar a alguien por ellos, lo hare. Ellos han hecho cosas peores en el pasado por mí. Ciento que es mi deber cuidarlos, también son parte de mi familia y Aine siempre me ha dicho que la familia se cuida hasta la muerte.




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