1. Solo contigo

3. ¿Quién te dijo que soy virgen?

Addyson:

El Derecho de Familia es un asco.

La profesora Martínez podrá ser muy guapa y agradable, pero la verdad es que cuando la tengo en frente parloteando sobre los derechos y deberes de los cónyuges durante el matrimonio, se convierte en la persona que más odio en el mundo.

Llevo setenta y cinco minutos intentando prestarle toda mi atención sin quedarme dormida sobre mi mesa y me avergüenza un poco tener que admitir que lo único que he conseguido es removerme en la silla, hecha para torturar a los desgraciados que tienen la mala suerte de sentarse en ella, sin poder encontrar una posición cómoda.

Es que ya tengo hasta carcomilla en el culo; juro que, si el jodido timbre no suena pronto, me va a dar un ataque.

Miro a mi alrededor en un desesperado intento de concentrarme en algo que me quite la incomodidad y creo que me siento un poco mejor al ver que la mayor parte de mis compañeros lucen tan desesperados como yo. Algunos se dedican a hacer garabatos en sus libretas, otros a jugar en el móvil y también los hay mandándose mensajes en papelitos. Solo los de las primeras mesas, los empollones, le prestan atención.

La pantalla de mi móvil se ilumina advirtiéndome de un mensaje y sonrío al ver el nombre de Ariadna en el chat de las Triple A. Ella es la que me ayudará a sobrevivir los próximos quince minutos y dado que las dos somos bastante responsables con los estudios, sé que, si me está escribiendo, es porque su clase está igual o peor que la mía. Ambas estamos en tercer año de la carrera, ella estudia Contabilidad, yo, Derecho y Abigail, Medicina, aunque ella está en segundo.

Ari: Hola cariño, cómo va tu clase favorita?

Yo: Tú q crees? Un asco total

Ari: jajaja, lo imaginaba. Qué pasó con Cristóbal?

Me acomodo de forma que mi cuerpo quede oculto detrás del chico en la fila del frente para que la profesora no me descubra y antes de que pueda terminar de responderle, entra un mensaje al chat que me sorprende.

Aby: Ey!!! Esa pregunta no la puede responder si yo no estoy!!!

Ari: NO ME LO PUEDO CREER!!! La puntualita chateando en vez de atender a clases. Addy creo q el mundo se va a acabar…

Sonrío ante su dramatismo desmedido y les envío el emoji llorando de la risa.

Aby: Qué dramática… El profe no vino, así que estoy pasando el rato.

Ari: Ya sabía yo.

Manda la carita rodando los ojos y en la parte superior de la pantalla, puedo ver que sigue escribiendo.

Ari: Ahora sí Addyson. Cómo te fue con el fulano???

Fulano.

Río por lo bajo. A Ari nunca le ha caído bien, pero lo soporta por mí; supongo que ahora que sabe que me tiene un poco desilusionada, se permite mostrar su animadversión.

Yo: No hay mucho q contar. Dice q durante el juego, uno de los contrincantes no dejaba de tocarle las pelotas, así q se fueron a las manos.

La única respuesta de Ariadna son tres puntos suspensivos, mostrando así, lo mismo que creo yo, y el hecho de que el letrero que dice que Aby está escribiendo aparece y desaparece constantemente, evidencia que no tiene nada bueno que alegar.

Respiro profundo y escribo con rapidez.

Yo: No le creo, es el tío más pendejo q he visto en mi vida.

Aby: Estoy de acuerdo. Recuerdan la noche del bar Clinton??? Esa fue una locura de mierda.

Ari: PALABRAS ABY!!! Tú nunca dices DE MIERDA, pero tienen razón. Cristóbal no es de los q se pelean.

Mi mente vuela a aquella noche horrorosa.

Fue en el cumpleaños de Marcos, uno de los mejores amigos de Cristóbal. Fuimos todos juntos al bar Clinton y ya bien avanzada la noche, cuando casi todos estábamos borrachos, un tío comenzó a insinuárseme. Estaba molestando cantidad, pero mi novio parecía no darse cuenta y cuando me tenía hasta las narices, le solté una sonora bofetada que me dejó la mano ardiendo.

El muy chulo intentó sacarme a la fuerza del bar y cuando Cris lo notó, solo dijo: “Tío, es mejor que la dejes en paz”.

El idiota que me tenía agarrada fuertemente de la mano no le hizo caso y siguió empujándome; pero, el más aún idiota de mi novio, lo único que hacía era decirle que se detuviera. Si no llega a ser porque Abigail buscó a los de seguridad y sacaron a mi atacante del bar, no sé lo que me habría pasado.

¿Por qué sigo con él después de esa noche?

Bueno, yo también me hago esa pregunta en ocasiones y siempre llego a la misma conclusión: soy una tonta que se dejó engatusar por su labia y cara bonita.

Ari: Hola, siguen ahí todavía???

El timbre que anuncia el final de mi tortura suena por todo lo alto y con una emoción desbordante, dejo el móvil sobre la mesa, me levanto y, a gran velocidad, guardo mis útiles escolares en la mochila.

La pantalla vuelve a iluminarse y, luego de cerrar el zíper, lo cojo. Le quito el modo silencio y leo el nuevo mensaje.



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En el texto hay: amor patinaje ruedas hielo

Editado: 22.07.2026

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