12 lobos. La historia de Jun.

Capítulo 4

Conduje por la carretera a toda velocidad hasta llegar a ese camino de tierra que llegaba hacia la casa. Afuera estaba mi tío Lu arreglando con esmero sus flores. Baje del auto avanzando hasta el para abrazarlo por la espalda causándole un pequeño susto.

  • ¿En donde estabas? Tu padre esta que estalla de ira.-Apenas dijo eso mi padre salto desde el techo tomándome por la ropa y así alzarme del suelo apenas unos centímetros.-
  • Papá, te explicare, pero suéltame.
  • ¿Dónde demonios estabas?¿Eh? te dije que regresaras a casa al anochecer.-Me grito provocando que todos mis tíos comenzaran a salir afuera.-
  • F…fui con mis abuelos. Dormí en casa de ellos.-Bloquee mi mente, evitando que mi tío Chan Yeol ingresará en esta y viera lo que realmente había sucedido.-
  • ¿Qué? Te dije que no fueras con ellos.
  • Me aceptaron.-Comencé a llorar de inmediato, apretando mis puños para no mostrar debilidad. Mi padre termino por bajarme.- No son malos, lloraron cuando les conté de mamá, apenas les dije quien era me recibieron como su nieto.
  • Que chico este. Me has desobedecido Jun. Perderás todos tus privilegios dentro de esta casa.
  • ¡¿Qué privilegios?! Vivo encerrado día y noche como un maldito prisionero. Estoy vigilado día y noche por todos ustedes ¿Qué clase de vida esta?.-Grite mientras que las lagrimas comenzaban a rodar por mis mejillas.- Esto no es vivir, no quiero vivir así. Estoy sofocado en este lugar.
  • Jun…
  • Jun nada. No estaré siempre contigo, mamá ya no esta, deberías aceptarlo de una maldita vez.

 

Pase por su lado golpeando su hombro antes de avanzar al interior de esa casa ignorando todas las muestras de afecto que intentaban darme mis tíos. Simplemente quería estar a solas. Me encerré en mi cuarto cayendo sentado tras la puerta, las lagrimas salían sin parar. Estaba preparado para algo así, pero me lastima que no confíe en mi, he demostrado día a día que soy un buen hijo, he obedecido sin oponer resistencia a cada una de sus ordenes.

 

Caí dormido junto a la puerta, desperté a eso de las 10 de la noche, la luna alumbraba mi oscura habitación. Tenia hambre, pero no tengo intención alguna de salir de este cuarto, al menos por unos días. Quiero estar solo, evitar relacionarme con mi familia, por ahora, no tengo interés en hablarles. Me asome por la ventana, me alce para llegar hacia el techo sentándome cerca de un árbol para admirar la luna desde esa altura. A mi lado llego mi tío Chen, estaba dispuesto a irme, mas me agarro de la mano jalándome nuevamente hacia el.

  • No voy a perdonar a mi padre, me iré de aquí apenas pueda.
  • No seas testarudo.
  • Tu no entiendes, no pertenezco aquí.
  • Somos tu familia Jun. Unidos somos mas fuertes.
  • Ya nadie quiere matarlos, porque debería permanecer aquí.
  • Posees el mismo aroma de tu madre, ese mismo aroma que hace años trajo a un montón de criaturas a nuestro territorio con tal de cazarla. Es por tu seguridad, aun eres joven, tienes mucho que aprender, no somos los únicos seres inmortales en estas tierras.
  • Aun así, no puedo perdonar a mi padre, el, no puede prohibirme ver a mis abuelos, quiero disfrutar junto a ellos hasta que ya no vivan. También son mi familia y quiero estar junto a ellos.
  • Entiendo eso, pero comprende ¿Sí? Tenemos muchas cosas que enseñarte, todos. Y deberías perdirle perdón a tu padre, aquel comentario sobre tu madre, siendo sincero, estuvo de mas.
  • Lo se, me dolió decirlo, pero por ahora, prefiero mantener la distancia. Por unos días.
  • Bueno, te dejo, ah tengo mucha hambre, iré a despedazar algo por ahí. Piensa bien las cosas Jun.

 

 

Entre lagrimas comencé a recordar, tenia seis años, llevábamos ya dos años viviendo en casa. Recuerdo a la perfección una noche nevada, un grueso manto de nieve cubría la casa y el patio. En el cielo revoloteaban algunas aves, y yo, intentaba saltar, aunque apenas lograba un par de metros, mi pequeña cola se movía hacia todos lados, recostado mas allá, resaltando por el negro de su pelaje, mi padre, quien mantenía sus ojos fijos sobre mi. Corrí hacia el gruñéndole, en señal de desafió, y con un solo empujón me arrojaba lejos un par de metros. Y como todo pequeño necio volvía hacia el, intentaba montarme sobre su lomo, y con dificultad, lo lograba y solo me dedicaba a morder las orejas de este aun sabiendo que no causaría nada de dolor. Los juegos eran cosa de todos los días, corretear por todos lados, yo siempre tras el imitando cada una de sus acciones, admirando lo valiente y fuerte que era el. Y ahora, solo quiero estar lejos de el, no quiero ser como el.

 

Alce la mirada, el clima estaba cambiando con bastante rapidez, y eso se vio reflejado en la lluvia que comenzó a caer de forma intensa, creo que tendremos tormenta esta noche, perfecto para salir a correr por el bosque, quiero recorrer los alrededores y visitar esos sitios, en los que según mi padre, esta plagado de vampiros, nunca he visto uno. Me gustaría encontrarme con uno de ellos, seria interesante, tal vez, pero no quiero mas problemas. Con los que tengo me basta y me sobra.




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