12 Meses Para Un Sí: Apariencias Convenientes

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¡¿QUIÉN ES ESE HOOOOMBREEEE?!

Cuatro años después.

Toronto, Canadá.

Despedida.

Corrida como un vil perro.

Echada como una bolsa de basura más a la calle.

Na, no es cierto. Sí me despidieron, no me echaron como un perro, pero después de cuatro años por fin me corrieron.

No sé si reír o llorar.

Le había mentido a mis padres.

Una gran, y engañosa mentira del tamaño de mi mariquita que había perdido hace años. Mis padres seguían pensando que yo tenia mi trabajo en la empacadora de pescados baboso y apestosos, no les he podido decir nada, ni siquiera anoche que llamaron y preguntaron.

Había estado ahí durante cuatro largos años hasta que por fin me despidieron.

Las hermosas voces de los Back street Boys suenan por las bocinas de mi televisor, aunque los cinco ya estén viejos, siguen siendo cuatro hombres sabrosos que cantan como ángeles.

I want it that way suena a todo volumen por mi casa, obstruyendo el ruido de las calles poco transitada.

Necesito buscar otro empleo. Deseo poder entrar a la universidad y superarme en mis estudios.

—¡Miiiisheeeeell!

La voz de Molly fue incluso más fuerte que la música.

Nos conocimos una semana después de llegar al país, ella trabaja en la misma fábrica donde mi padre me había conseguido un lugar.

Creo que se acercó más por lastima, ya que no comprendía lo que me querían decir, y ella, amablemente me traducía lo que los demás decían. Con el tiempo logró enseñarme el idioma.

​—Mishell, ¡quita eso y escúchame!

Hemos tenido un par de choques culturales. Ella, una citadina canadiense, y yo, una pueblerina con apellidos raros no somos una buena combinación al menos coincidimos en gustos musicales.

​Molly entra en la cocina sosteniendo su laptop, habíamos acordado hablar sobre que hacer con mi futuro. La compañía a la que mi padre me había enviado ha tenido un momento de crisis, y de todas las personas que les tocó liquidaciones, fui una de ellas.

—¿Viste la noticia del grupo Morin?

—¿Qué es grupo Morin?

—Es corporación Convenant Morin, ¡es muy famoso!

Baje el volumen de la música soltando un suspiro.

—No veo noticias.

—Cierto, a veces se me olvida que vives debajo de una piedra—encendió el aparato y buscó rápidamente algo en ella—. El punto es, el grupo Morin es una importante industria en el mundo del entretenimiento, Convenant Morin, no son una productora como tal, pero tiene muchísima influencia en el mundo del cine.

—¿Y cual es la razón para que me des esta información?

—Acaban de hacer un anuncio, por primera vez grupo Morin abre sus puertas a nuevos talentos.

—¿Yo para actriz?—comencé a reír—, eso si es gracioso.

—No necesitas ser actriz, tienen muchas áreas—explico—. ¿Sabes lo difícil que es trabajar ahí? Necesitas estudiar como mil carreras de negocios, y cine.

—Molly, apenas termine la preparatoria, y dudo que mi trunca carrera en querer salvar el medio ambiente sirva de algo.

—Cómo que hoy estas muy negativa ¿no lo crees?

—Bueno, estoy sin empleo, y no sé que hacer ahora—baje la mirada sintiendo esa punzada en el pecho—. Durante estos cuatro años no pensé que esto llegará a suceder.

—Justamente por eso te digo, por primera vez abrieron vacantes a nuevos talentos, no importa si no tienes estudios, ni experiencia—explicó

—Si, pero…

—Pagan el triple de lo que ganabas en la fábrica, Mishell—me corta ella, poniéndose seria—. Es una gran oportunidad para ti, y ahí no estará Bart acosándote. Ve antes de que sepa que te corrieron y se aproveche de la situación.

​El nombre de Bart me provoca un escalofrío. Es el hijo del jefe de mi padre, y desde que llegué a Canadá, se ha encargado de recordarme que mi estancia no fue un motivo suficiente para dejarme vivir en paz.

Mi respuesta fue cortada por una vibración proveniente de mi abrigo. Como si lo hubiéramos invocado.

Sabía quien era, absolutamente nadie llama, más que él. Con mis padres hablo solo los fines de semana, y a Molly la veo casi a diario.

Saque el aparato, viendo el nombre de Bart en la pantalla.

—Hola, Bart—salude con falso entusiasmo—¿qué necesitas?

—Mishell, estaba pensando en ti.

Molly me vio con cara de “¿qué rayos?”

—Me enteré que despidieron de tu empleo.

Tarde. Bart siempre va un paso delante de mi.

—Qué sorpresa.

No me sorprende que lo sepa, literalmente lleva cuatro años acosándome.

—Hoy saldré temprano de trabajar y estaba pensando que podríamos vernos, ya sabes, para hablar. Podría ayudarte a buscar un nuevo empleo.

—Justamente hoy estoy ocupada todo el día—mentí—adiós…

—¡No, espera! ¿Qué estas haciendo? Puedo salir pedir permiso para salir del trabajo justo ahora y acompañarte. ¿Estas con Molly?

—Si, los padres de Molly odian a los chicos, así que no se te ocurra aparecer.

—Bueno, ¿quieres que…?

—No, me quedaré con ella—lo corte—Adiós, Bart.

Finalice la llamada antes de que dijera una palabra más.

¿Cómo describir a Bart? Bueno, es simple. Un acosador.

No entiendo como me deje convencer por mis padres para salir con el hace un tiempo. Lo que creí sería un respiro de Bart sobre mi, terminó siendo todo lo contrario, mis padres le contaron que me mude a Canadá y no tardó mucho tiempo en encontrarme. Literalmente lo tenía todas las noches en mi puerta.

Insistió tanto que, por sugerencia de mi padre acepté salir con él. Solo fue un año, el peor de mi vida.

—¿Por qué sigues respondiéndole?—cuestionó Molly.

—Si no lo hago aparecerá en mi puerta esta noche y será peor.

Ella negó.

Molly y yo tuvimos demasiados tiempo juntas para conocernos y, la primera vez que Bart apareció por mi puerta literalmente le causó un susto a Molly, que estaba conmigo en ese momento.




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