14 Tips Para Enamorar a mi mejor amigo.

Capitulo 15

Todos llevamos el nombre de alguien escondido entre cada sonrisa
y un recuerdo en cada suspiro.

Cuando Moly y Emyl iniciaron con el plan para enamorar a Guillermo utilizaron el Tip. 0
"Siempre ser honestos".

Algo que no lo escribieron, para ellas era esencial en una amistad y futura relación.
Emyl le pidió perdón a Guillermo, él no escucho razones sin dudarlo la abrazo y le dijo lo mucho que la quería y extrañaba.

—Pero... —le dijo el chico mirándola a los ojos— Eres mi mejor amiga, por favor dime ¿Qué te llevo a... ¿Eso? —le preguntó.

Quería saber la razón, por qué ella le grito esas cosas.

—Tú —le respondió.

— ¿Por qué yo? —volvió a preguntar más confundió.

—Porque has estado conmigo cuando mi mundo se desmorona, porque te quedas a pesar del desastre de persona que soy, porque eres el mejor amigo que puedo tener, porque nunca sentí tanto miedo de perder a alguien hasta que te conocí y más cuando me di cuenta que me gustabas... — Emyl se tapó la boca en cuanto se escuchó, lo había dicho, acaba de confesarse sin darse cuenta.

Según ella solo cambiaria el tema de una manera sigilosa...

Moly solo se pegó en la frente negando con la cabeza.

En cambio, para ambos chicos, sus corazones comenzaron a latir más rápido, sentían su cuerpo temblar y sus caras ponerse calientes por escuchar tal confesión.

Se había declarado, sin pensarlo.

—No sé qué decir...—murmuró él, en respuesta. Estaba petrificado, sorprendido, paralizado. La chica que le gustaba se le había declarado.

No sabía que decir o hacer.

Solo sentía que eran ellos dos, porque de su campo de visión su amiga y tercera persona había desaparecido.

Después de unos segundos Guillermo sonrió conmovido y jalo a Emyl hacia él para abrazarla, no sabía porque realmente ella quería alejarlo en aquel momento, pero ahora no permitiría que volviera a suceder.

— También me gustas —le susurró en su oído.

Eso fue como un balde de agua para la castaña, sus nervios aumentaron y su tono de piel se perdía en el rojo de su cara.
El chico la abrazo por completo, dejando en claro que haría todo para protegerla.

La noticia fue ocultada, solo pocas personas lo sabían, desde ese momento Emyl y Guilermo se volvieron novios.

Su relación era única y con muchas locuras por tratar de esconderse de la gente, tenían mucha comunicación y eso les favorecía ya que las peleas y desacuerdos para ellos no existían.

Seis meses después.

El tiempo faltante para la boda estaba contado...

Emyl ya había conocido a su futuro prometido, hace aproximadamente medio año, cuando conoció al chico no le agradó, parecía ser muy serio a primera impresión.
Pero realmente era un chico amable, atento y caballeroso.
Su nombre era Angel y tenía 22 años mientras ella tenía 19 años.

Aunque la edad no importaba.
Angel al conocer a Emyl quiso conocerla más, pero ella solo lo ignoraba y él la molestaba para que al menos le dirigiera la palabra y así lograr llamar su atención.

Al paso del tiempo, Angel se interesó más por Emyl, intento ser su amigo, pero sabía bien que ella no le hablaba porque se negaba a casarse.

Y eso era lo que le llamaba la atención, él quería conocer a Emyl para saber la razón por la cual se negaba, tenia la esperanza que no fuera la misma por la que el se negó.

Él tampoco estaba de acuerdo con un matrimonio arreglado de esa manera, pero sabía que en su familia esa era la "maldición" por llevar el apellido Dalyn.

Aunque la chica y su forma de hacerse notar le cautivo.
Por lo cual al enterarse que ella acepto casarse se prometió que intentaría todo para que después de su boda ella no fue infeliz.

Pero a Emyl no le importaba eso porque ella escaparía el día de su boda, escaparía lejos junto al amor de su vida, como lo había planeado.

— Eres patética —le dijo el chico a Emyl al verla escribir una carta.

Él solo quería incomodarla, le gustaba ver a la chica molesta.

Pero de cierta forma le daba celos verla escribir cartas.

— ¡Cállate! —le ordenó.

— ¿Quién te crees? —le respondió el chico fingiendo molestia y mostrando superioridad.

—Tu esposa no soy. ¡Deja de molestar! ¡Largo! —le gritó para que se saliera de su habitación.

El chico hizo caso mientras reía, se divertía mucho con ella, salió de la habitación y luego se asomó para sellar con unas últimas palabras.

—Lo serás —sonrió de una manera tierna y cerró la puerta.

El corazón de la chica se aceleró.

Se había quedado paralizada al ver a Angel actuar de esa forma.

¿Realmente podría llegar a sentir cosas por Angel?
Fue la pregunta que Emyl se hizo en ese momento.

Pero todo pensamiento fue sacado de su mente al pensar en Guillermo. Su único amor y novio.

(...)

—No me gusta que pases tiempo con él —se quejó el rubio dando pequeña escena de celos.

—No puedo hacer nada —le respondió— Se cree mi dueño —Emyl rodo sus ojos al pensar en Angel.

— ¿A quién escogerías? —le preguntó el chico sacando la duda de su ser.

— Hablas de ¿Escoger entre dos chicos? Jamás. —respondió sería y sin dudar— Mi mejor amigo es todo para mí y no escogería a nadie sobre él —le dijo con una sonrisa mientras se acercaba a él para darle un beso.

Estaban escondidos en el establo y aun así ellos no se decían palabras de amor, se dirigían al otro como "mejor amigo" porque si alguien los llegaba a escuchar o a ver sería el fin para ambos y sus planes.

Se dieron un beso corto, fue dulce y delicado.
Guillermo tomo de la cintura a Emyl y la miró a los ojos con amor.

—No permitiré que te obliguen a casarte, nos escaparemos —le dijo de nuevo, ese era su plan, ya faltaban días para la boda— No planeo verte con él vestida de blanco —dijo negando con celos— Dicen que no hay nada mejor que ser él mejor amigo de quién estás enamorado, pero yo digo que es cruel. Porque puedes verla ser feliz con otro.




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