Otro día normal, vivo mi vida como un adolescente y estudiante promedio de mi colegio.
Me piden en alguna materia un instrumento musical para una actividad, el cual no tengo, ni que fuera músico como para estar teniendo instrumentos musicales en mi hogar. Pido el instrumento a mis amigos más cercanos y ninguno tiene, aún así, si lo tuvieran o no, estoy bastante consiente que no me lo prestarian es una responsabilidad muy grande prestar un instrumento, y el cuidarlo sería el doble de responsabilidad.
Una de mis compañeras de curso publica un post en whatsapp preguntando si alguien no tendrá un instrumento que le presten, está acción por parte me pareció algo graciosa así que lo repostee a manera total de chiste, lo gracioso?, me escriben tres personas ofreciéndo sus instrumentos, una amiga algo lejana me dice que puede llegar a pedir una guitarra si llego a necesitarla. Le agradezco y nos ponemos de acuerdo para que me entregue la guitarra, cuando de repente veo en mi bandeja de mensajes, en lo más arriba, un mensaje... Ese mensaje...
Un mensaje de esa persona, esa persona que por más que intento alejarme de ella porque ya llegamos al punto que nuestro vínculo amistoso ya se volvió algo totalmente enfermizo a niveles demasiado altos para el entendimiento de cualquier persona, cada vez que nos dejábamos de hablar en ese pequeño corto de tiempo subía fotos de otras personas y con otras personas y aunque yo viera esas fotos, buscaba cualquier excusa para hablar con él, y estar a su lado, ya sabía que ese vínculo no era sano pero me aferraba tanto a él. Por más que yo intentará dejar de sentir cosas por él, no podía, siempre caía, hubo un tiempo que me sentía demasiado estancada, sentía que todo el mundo avanzaba, menos yo, por el hecho de estar aferrada a él, sabía con claridad que el no quería estar conmigo pero me aferraba tanto a él. Siempre que nos volvíamos hablar había una frase que resonaba siempre por mi cabeza.
-"Lo que pasa es que mientras mi último beso fue con él, el de él no fue conmigo".
Esa frase siempre me estaba persiguiendo, era como si al pensar en eso me estuviera matando yo misma. Me decía yo misma que desde ese momento iba a tratar mal a las personas que vinieran después de él, para ya no sentirme herida, pero recapacité. Puede que la última persona con la que hayas hablado te haya tratado como lo peor, y también puede que la próxima persona con la que te hables también te trate como lo peor, pero esa nueva persona te aseguro que no tiene la culpa ni el conocimiento que te hayan tratado así, a final de cuentas todas las personas damos lo que somos.
.... Abro el mensaje, y veo que me ofrece una guitarra que era de él. En ese momento estaba tan sensible emocional y psicólogicamente, que quería cualquier excusa para mantener un vínculo con él, que le insistí a qué me llevará la guitarra a mi casa, quería verlo...
Me llevó la guitarra a mi casa ese día, verlo para mí fue darme ese pequeño escalofrío por todo el cuerpo, ese escalofrío y ese pequeño nervio acompañado de tristeza, porque sabes que nunca lo vas a dejar de querer, y mantienes ese sentimiento de nunca va a pasar algo y nunca va a pasar nada. Obviamente el llevarme la guitarra no era de "gratis" por así llamarlo, ese día nos besamos.. Y ahí.. Justo ahí.. Es que me doy cuenta que ésto está empezando....
SEMANA 1:
Cuando huelo la guitarra me doy cuenta que olía a su perfume, era un aroma demasiado fuerte, algo desagradable en cierto punto, era la típica loción que usaría un joven periquero drogadicto, viejo fumador. la primera semana el aroma en la guitarra era un olor demasiado intenso, nada más al entrar al cuarto donde esté estaba guardado podías sentir ese olor, era un olor que transmitía esperanza, ilusión, apreció, cariño, y comprensión justa. Mientras pasaban los días, el olor de la guitarra se volvía más familiar, pero también más pesado. La fragancia del perfume se mezclaba con mis propios sentimientos, creando una especie de cóctel emocional. Cada vez que la miraba, recordaba ese beso, ese instante fugaz que me había dejado con una mezcla de felicidad y desasosiego. La guitarra se convirtió en un símbolo de nuestra conexión, pero también en un recordatorio de lo complicado que era nuestro vínculo.
SEMANA 2:
La segunda semana, el olor sigue intensificado en toda la habitación...pero ahora algo era diferente ese pequeño detalle en el olor que lo podemos nombrar como interés que ya no se olía con facilidad, ese olor que antes transmitía esperanza e ilusión.. ahora transmitía confusión, tanto de parte de la guitarra como de quién olía la guitarra. A medida que la semana avanzaba, me encontré reflexionando sobre lo que realmente quería. ¿Era posible dejar atrás el pasado y construir algo nuevo? ¿O estaba condenada a vivir en este ciclo de añoranza?
SEMANA 3:
Tercera semana... el olor sigue intensificado con más fuerza en la habitación pero ahora solo transmitiendo dolor y confusión, ese olor ya no transmitía ningún sentimiento positivo. Era traición y manipulación... aún así el olor permanecía...La semana terminó con un sentimiento agridulce. pero también sabía que tenía que encontrar una manera de soltar lo que me ataba a él.