¿Te acuerdas del dragón verdad? Pues aquí va otra de sus grandes aventuras o más bien secretos. El dragón era noble y sería noble por la eternidad más el ser de mansas aguas no quitaba su brutalidad.
Era enorme, gigante, su cuerpo, alma y espíritu podía abarcar el cuerpo de un hombre y hacerlo caminar sobre las aguas. Era y sería muy fuerte. Él había venido de un larga descendencia de mujeres guerreras, ninfas y angeles. Amazonas. Él era el primero de su linaje en nacer. Así que sabía bien que las mujeres podíamos defendernos por si solas, que éramos y seríamos completamente capaces de todo al igual que el hombre.
Cada que iba al mar se despedida de la sirena pues el debia cumplir con su deber en las aguas divinas. La sirena, ninfa ahora sabía bien que los monstruos somos todos pues todos tenemos violencia en nuestro ADN y está en nosotros arrodilar dicha violencia ante la persona adecuada. Por esas razones cada que lo veía adentrarse en las aguas pensaba: Él es un monstruo de monstruos y aún así su brutalidad se arrodilla ante mi.
El creador del universo y toda vida estaba tranquilo con su creación. El dragón y la sirena hecha ninfa eran amor, lo serían siempre y aquellos que conocieron y conocerían su historia sabrían lo que es amar. Es profundo el amor, como el océano que le precede con su vastedad y su divinidad. El amor es tan brutal como el mar, una brutalidad paciente y fuerte.
Ella es sinceridad brutal
Él es silencio y lo oculto es revelado cuando están juntos. Cada que se veían armaban una fogata en la orilla del océano. Ella en sus brazos le contaba que había nacido en el infierno, que las sirenas devoraron hombres en su momento y que ella se reusaba a hacerlo mientras creció en medio de un mundo donde le enseñaron que cometer atrocidades está bien.
Ahí el dragón recordo. Se había convertido en ladrón del inframundo. Aunque ella tomo la desicion de despedirse de su familia con tal de vivir y dejar de sobrevivir. Ahí recordó cuando el padre le dijo una vez, que había una mujer que sería traída al mundo en medio del caos. La primera mujer de un linaje de varones que sería el arma y la cura. Una enfermedad para los ignorantes y para los insensibles.
Lo supo entonces y pensó con la claridad del padre: La sirena es ella con su estúpida sonrisa, su estúpido cabello y me ha visto la cara porque me dijo todo y me quedaría con ella aún así. Se supone que los seres del infierno, del mal, no debían hablar con los celestiales o al menos eso le decía su duda a veces, sabía que era la sombra intentado hacerlo sucumbir al temor.
Él y ella se amaban así estuvieran lejos en cuerpo, se seguirían amando aunque todo se viniera abajo.
El padre de la vida y la muerte estaba triste porque la sombra que un día fue pura ahora estaba corrupta y tenía tranquilidad porque la oscuridad había dado luz a un ser que se entregó al amor al entregarse al dragón.
Ese era el gran secreto, más grande que cualquiera. Un ser nacido en el inframundo como era la sirena había sucumbido a la luz divina que era el dragón.
Ambos eran una manifestación de la creación al igual que todo, era la cúspide de su obra. Ni más ni menos. El amor como la creación más pura jamás creada.
Por eso cuando sueñes con un dragón manso que sale del oleaje, es porque eres una princesa, una amazonas y una sirena. Una ninfa que recibe el delicado tacto del dragón en cuerpo humano.
Nunca olvides que el amor es tranquilidad y quien te ama y tú amas siempre te dará más tranquilidad que la que ya tenías. Eso eran y serían al final el dragón y la sirena. Paz en medio del caos.
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Editado: 05.03.2026