"Aquella mañana creí que lo peor que me podía pasar era llegar tarde al colegio. Estaba muy equivocado."
No sabía exactamente a qué hora me quedé dormido.
Lo último que recordaba era la pantalla de mi celular iluminando mi cara mientras seguía hablando con Kaira.
Habíamos empezado hablando de cualquier cosa.
Del colegio.
De nuestros gustos.
De nuestras vidas.
Y cuando me di cuenta...
Ya era demasiado tarde.
Pero no me importaba.
Por alguna razón, esa conversación había sido diferente.
No había sentido las horas pasar.
Simplemente seguí hablando.
Hasta que mis ojos no pudieron más.
Y me quedé dormido.
El problema era que al día siguiente tenía clases.
Y yo no tenía idea de lo que me esperaba.
—¡Alejandro!
Escuché una voz a lo lejos.
Pero no reaccioné.
Seguía dormido.
—¡Alejandro!
Esta vez más fuerte.
Me moví un poco debajo de las sábanas.
—Cinco minutos más...
Dije sin abrir los ojos.
—¡Alejandro, despierta!
Abrí los ojos lentamente.
Todo estaba borroso.
Miré alrededor.
Mi cuarto.
Mi escritorio.
Mi mochila.
Todo parecía normal.
Hasta que vi la hora.
7:45 a.m.
Me quedé congelado.
Alejandro: No puede ser...
Me levanté de golpe.
Alejandro: ¡Estoy tarde!
Empecé a correr por toda la habitación buscando mi uniforme.
Un polo estaba encima de la silla.
Un pantalón estaba tirado cerca de la cama.
Mi mochila estaba abierta con los cuadernos del día anterior todavía adentro.
Todo era un desastre.
Mamá: Alejandro, te llamé varias veces.
Alejandro: ¿Por qué no me despertaste?
Mamá: Sí te desperté.
Alejandro: ¿Cuándo?
Mamá: Tres veces.
Me quedé callado.
Porque sabía que probablemente era verdad.
Alejandro: Ya perdí.
Mamá: Solo apúrate.
Me cambié lo más rápido que pude.
Ni siquiera revisé si llevaba todo.
Solo agarré la mochila y salí.
Mientras caminaba rápido hacia el colegio, no podía evitar pensar en la razón por la que me había quedado dormido.
Kaira.
La conversación.
Las risas.
La madrugada.
Sonreí un poco.
Después negué con la cabeza.
Alejandro: Todo por quedarme hablando...
Seguí caminando.
Cuando llegué al colegio Juan Escandor, las clases ya habían comenzado.
Entré al salón intentando no llamar mucho la atención.
Aunque sabía que era imposible.
Apenas abrí la puerta, varios voltearon a verme.
El profesor levantó la mirada.
Profesor: Alejandro.
Alejandro: Permiso, profesor.
Profesor: Pase. Tome asiento.
Caminé hasta mi carpeta.
Intentando actuar como si nada hubiera pasado.
Pero apenas me senté...
Mis amigos aparecieron.
Primero Kevin.
Después Luis.
Luego César y Piero.
Como si hubieran estado esperando ese momento.
Kevin: Oe Alejandro.
Alejandro: ¿Qué pasó?
Kevin: ¿Por qué llegaste tarde?
Alejandro: Me quedé dormido.
Luis: ¿Solo eso?
Alejandro: Sí.
Luis: Mmm...
Alejandro: ¿Qué?
Luis: Nada.
Alejandro: Entonces deja de mirarme así.
Kevin empezó a reírse.
Kevin: Algo pasó.
Alejandro: No pasó nada.
César: Eso dicen todos cuando sí pasó algo.
Alejandro: Ustedes están locos.
Piero: No sé, pero estás raro.
Alejandro: ¿Raro por qué?
Kevin: No sé.
Kevin: Pero estás raro.
Todos comenzaron a reírse.
Yo intenté ignorarlos.
Pero sabía que no iban a dejar el tema tan fácil.
Mis amigos podían ser molestosos.
Mucho.
Pero también eran buenos para darse cuenta cuando algo cambiaba.
Y aunque yo no quería admitirlo...
Algo había cambiado.
Las clases continuaron.
Intenté prestar atención.
De verdad lo intenté.
Pero cada cierto tiempo mi mente volvía a la noche anterior.
A la conversación.
A las cosas que Kaira me había contado.
Era extraño.
Normalmente llegaba al colegio y me olvidaba de todo.
Pero esta vez no.
Había una parte de mí esperando volver a hablar con ella.
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autobiografa, basado en la vida real, romance joven enamorado
Editado: 07.08.2026