2. Oscuros: El poder del olvido

19. Oscuros

El tintineo de los cubiertos de plata contra la porcelana fina era el único sonido que rompía el silencio sepulcral del gran comedor. Dante, sentado con una elegancia que desafiaba su naturaleza de proscrito, observaba el vapor que subía de su plato con una fijeza casi hipnótica.

Gabriel Lohan mantenía la espalda recta, sus manos entrelazadas sobre el mantel, mientras Alexander y Camille permanecían inmóviles, como si cualquier movimiento pudiera detonar la tormenta que palpitaba en el aire.

—Es fascinante cómo el cielo construye sus dogmas sobre cimientos de amnesia —comenzó Dante, su voz arrastrándose por la mesa como una niebla fría—. Ustedes, los hijos de la luz, han pasado milenios etiquetando lo que no comprenden para poder dormir tranquilos en sus fortalezas de cristal.

Dante levantó la vista, fijando sus ojos cargados de siglos en Alexander, quien apretaba los puños bajo la mesa.

—Llaman a Janette Mitchell "demonio". Un término genérico, burdo, casi insultante para la genealogía que realmente fluye por sus venas —continuó Dante, soltando una risa breve y amarga, puesto que él conocía muy bien la verdadera historia—. En los viejos tiempos, los eruditos caídos y los brujos de sangre negra creían que seres como ella, los Oscuros, eran portadores de la Gracia de Lucifer. Pensaban que su fuerza inconmensurable en todos los niveles del abismo provenía de la chispa del primer rebelde. Una mentira conveniente, una leyenda para dar sentido a un poder que aterra incluso al mismo Infierno.

Gabriel entornó los ojos, su mandíbula apretada hasta que los músculos de su cuello se marcaron como cuerdas tensas.

El patriarca sabía que lo que estaba a punto de escuchar dejaría a todos estupefactos.

—Habla claro, espectro —sentenció Gabriel—. Los Oscuros son anomalías, errores de la creación que no deberían existir en este plano.

Dante se inclinó hacia adelante, dejando que la luz de los candelabros acentuara las sombras de su rostro demacrado.

—No son errores, Gabriel. Son un linaje directo —susurró Dante—. La Gracia de Lucifer es polvo comparada con lo que Janette lleva dentro. Un Oscuro no es un demonio convencional porque su esencia no nació del pecado humano ni de la caída de los ángeles. Un Oscuro tiene la oscuridad absoluta en sus venas, una materia prima que precede a la luz de su "Padre".

Alexander sintió un escalofrío que le recorrió hasta la médula.

—¿De qué estás hablando? —preguntó con la voz rota—. Ella es solo una chica... una víctima de este intercambio.

—Ella es la descendencia de la Nada —replicó Dante, golpeando suavemente la mesa con sus dedos vendados—. Es una especie nacida de la oscuridad de Tamara, la hermana de Dios. Aquella que existía antes de que el primer "Hágase la luz" rasgara el vacío. Tamara es la Oscuridad Primordial, la fuerza que el Creador intentó sepultar para construir su orden de espejos y plumas.

Camille ahogó un jadeo, cubriéndose la boca con la mano. La sola mención de una contraparte del Creador era una blasfemia que quemaba los oídos de cualquier ángel.

—Por eso el medallón de tu padre intentó incinerarla, Alexander —añadió Dante, volviendo su mirada hacia el joven ángel—. No fue porque fuera "mala", sino porque el metal bendito reconoció la firma energética de la Hermana Olvidada. La luz de Dios y la sombra de Tamara no pueden habitar el mismo espacio sin intentar aniquilarse mutuamente. Y ahora, con esa semilla creciendo en su vientre, Janette no es solo una Oscuro... es el recipiente de un retorno que ninguno de nosotros, ni siquiera tú, Gabriel, está preparado para enfrentar.

Dante tomó su copa de vino, pero no bebió. Simplemente observó el reflejo carmesí en el cristal, mientras el peso de su revelación hundía a los Lohan en un abismo de dudas que ninguna plegaria podría iluminar.

El silencio que siguió a las palabras de Dante fue tan denso que parecía tener masa física, una presión invisible que amenazaba con reventar los finos cristales de Bohemia sobre la mesa. Alexander miró a su padre, esperando una explosión de furia, una negación sagrada que tachara a Dante de mentiroso, pero lo que encontró fue mucho peor: una calma gélida y una mirada que se hundía en el mantel, cargada de una culpa milenaria.

Gabriel Lohan soltó un suspiro largo, un sonido que arrastraba el cansancio de los siglos. Sus dedos, callosos por el uso de la espada, tamborilearon sobre la madera de roble antes de que levantara la vista para encontrarse con la de su hijo.

—Dante tiene razón, Alexander —confesó Gabriel, su voz sonando como el crujido de piedras antiguas—. Sabía de la existencia de Tamara mucho antes de que ustedes fueran siquiera un suspiro en la Ciudad de Plata. Es el secreto más oscuro del Consejo, la mancha que el Creador intentó borrar de las crónicas celestiales para que su luz pareciera absoluta.

Camille ahogó un sollozo, pero Gabriel continuó, su mirada endureciéndose.

—No mantenía a Jane bajo vigilancia por una simple sospecha de insurgencia demoníaca. Lo hacía porque sentía el pulso de la Hermana Olvidada en su sangre, sin contar que es el calco de la hija de Tamara, la primera Oscuro, Rubby Ebay. Cada informe, cada movimiento que ella hacía en el mundo humano, era analizado por mis centinelas. La protegía, sí, pero no por amor o misericordia, sino como se protege una celda que contiene una plaga capaz de devorar las estrellas.

Alexander se puso en pie, haciendo que su silla chirriara contra el mármol. La revelación le golpeaba el pecho como un mazo de guerra.

—¿La usaste como un experimento? —preguntó Alex, su voz temblando de rabia—. Sabías quién era ella, sabías que su linaje era anterior a tu propia gracia, ¿y la dejaste pudrirse en el Olvido mientras jugabas a ser su guardián?

Gabriel se levantó también, su imponente estatura proyectando una sombra que parecía cobrar vida bajo la influencia de las palabras de Dante.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.