23 Historias Cortas de Terror

Enfermera Smith

Era tarde ya, una noche fría, pero tranquila, nada fuera de lo normal, un par de cuerpos sobre las camillas y algo de música para romper el silencio de la morgue.

El guardia nocturno se paseaba ya por cuarta vez frente a la puerta y me sonreía, pasaban los minutos y el agotamiento invadía mi cuerpo, mis párpados se ponían cada vez más pesados, pero justo antes de dormirme por completo una mano fría se posó sobre mi hombro alertándome.

Un hombre de unos 30 años, de contextura delgada, ojos café y cabellos negros me observaba confundido, pasado un instante y con una voz profunda me pregunto por la Enfermera Smith, confundida, mire al sujeto y le dije que ella trabajaba en el turno de la mañana y llegaría en unas cuantas horas.

— ¿Eres familiar de algún paciente? — Le pregunté un poco más calmada, a lo que él respondió que recibió una llamada sobre su esposa, quien se encontraba en cuidados intensivos.

Tome la radio para pedir información a lo cual respondieron con que la paciente en cuestión era la de la habitación 412 y que había fallecido esa tarde, volví la mirada al sujeto y le comenté lo sucedido, le acompañe hasta las camillas y lentamente descubrí el rostro de una mujer morena de 35 años ingresada a la morgue esa tarde.

Él reconoció el cadáver de manera inmediata y rompió a llorar sobre el cuerpo de su esposa, le di un poco de espacio para que asimilara su perdida y salí por un vaso de agua al dispensador ubicado a un lado de la puerta de la morgue.

Al dirigirme de vuelta a la sala pude escuchar pasos y la rueda de una camilla deslizándose por el pasillo, entre a la morgue y el hombre no se encontraba ahí, inspeccioné el lugar, pero no pude hallarlo.

Dos enfermeros entraron a la sala con una camilla en la cual transportaban un nuevo cadáver.

Al quitar la sabana que le cubría se me erizaron los vellos del cuerpo, pues se trataba de aquel sujeto, pregunté a los enfermeros que había ocurrido, les conté que hacía segundos atrás ese mismo hombre estaba reconociendo el cadáver de su esposa y que de hecho estaba ahí con ella justo hasta que ellos llegaron.

Al escuchar esto los enfermeros se miraron entre sí y con un nudo en su garganta uno de ellos revelo que aquel hombre había sido internado esa misma tarde con heridas de gravedad tras haber sufrido un accidente en su coche a tan solo un par de calles del hospital.

Mientras preparaban el cuerpo para la autopsia fui a esterilizar mis manos, al dirigirme de regreso a la sala el mismo frío de antes se apoderó de mí y me paralicé al oír una voz profunda y perturbadoramente familiar que me dijo:

— Disculpe sabe dónde se encuentra la Enfermera Smith, es que recibí una llamada acerca de mi esposa… —




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