23 Historias Cortas de Terror

Cuentos de fogata II

Chicos hoy estamos de excursión escolar, pero eso no quiere decir que no habrá una historia de fogata, aunque por obvias razones no haremos una hoguera dentro del autobús.

Nuestro cuento de hoy comienza así…

Hace algunos años y durante una excursión al parque nacional Warairarepano un autobús escolar se accidentó subiendo la montaña, los maestros llamaron a la calma e intentaron ponerse en contacto con las autoridades del parque, pero los celulares no funcionaban y volver caminando para pedir ayuda tomaría horas, no obstantes dos de los maestros decidieron ir, dejando a los chicos con el conductor y una profesora, las horas pasaban y aún no regresaban, los celulares seguían sin funcionar y comenzaba a caer la noche.

La noche cubrió el paisaje y los chicos comenzaban a asustarse, la profesora intentaba mantener la calma, pero un grito alertó a todos, una chica aseguraba entre llantos haber visto figuras blancas pasearse por las ventanas, todos comenzaron a verse entre sí y el temor crecía a cada segundo.

La profesora decidió bajar las persianas a todas las ventanas del autobús, pero un gruñido la interrumpió, era como si un animal salvaje estuviese asechándoles, los chicos se agruparon en el pasillo del bus y permanecieron allí por un rato, casi tres horas más pasaron y aún no había señales de ayuda, los ruidos cesaron y fue cuando la profesora decidió que saldrían a investigar, formaron dos grupos y salieron a la montaña.

Siguieron el camino por donde el autobús debería haber pasado y a paso lento subieron, pues se encontraban más cerca de la cima que del inicio de la montaña, caminaron un rato hasta que poco a poco se habían alejado los dos grupos, quienes iban con el conductor estaban delante del grupo de la profesora, estos lograron ver luces y una construcción que ninguno había visto antes, pero cortaba considerablemente el camino.

Decidieron subir por ahí habiendo dejado instrucciones para el grupo de la maestra, al subir los chicos estaban emocionados, pues la excursión estaba siendo más como una aventura y eso los tenía emocionados, no obstante al ir subiendo por la construcción los chicos vieron a otro grupo que bajaba por el mismo sitio, al encontrarse cada vez más cerca pudieron notar que eran tan pálidos como si su piel fuese de papel y en lugar de sus ojos solo estaban las cuencas oculares, congelados de miedo solo los vieron pasar, y decidieron esperar al otro grupo, pasaron varios minutos hasta que al fin llegaron y estos sin dudar les preguntaron si habían visto a los pálidos, la maestra fue quien respondió y dijo que fueron esos chicos quienes sugirieron este camino y dijeron que pronto llegarían a la cima.

Del grupo no se supo nunca más, pero cuentan que aún intentan llegar a la cima y cada tanto bajan como pálidos.




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