24 Horas Contigo

#41.- Una nueva perspectiva + Anuncio

— ¡Por favor vuelva pronto! — habló Natasha entusiasmada al despedirse de los clientes.

Pidió permiso para trabajar como encargada de limpieza en la tienda donde le daban asilo. Kanade se negó al principio y quería que al menos atendiera clientes pero, ella no se sentía segura de hablar con alguien más. Para aminorar un poco su fobia social le pedía que, de vez en cuando, le dijera a los clientes "por favor vuelva pronto" solo así ellos aceptaron.

Las heridas de Natasha se curaron, pero dejaron algunas cicatrices profundas. Su cabello apenas comenzaba a crecer y Camil lo cortaba poco a poco para que creciera parejo. Ella solía presumir un cabello hermoso y ahora no había rastro de ello. Era difícil relacionarla con su antiguo yo.

Kanade intercedió por ella y sugirió dejarle vivir allí hasta que ahorrará lo suficiente, sus padres no pusieron objeción mientras ayudará en casa como por ejemplo, limpiar en lugar de pagar renta. Natasha es mayor que Kanade y odiaba sentirse en deuda con alguien. Intentó contactar con su padre pero, este le dijo que si no quería regresar al menos recogiera sus cosas. No sabía porque cambio de actitud tan pronto y de todos modos, no lo discutía.

Por las tardes, solía cenar con Kanade, sus padres estaban ocupados supervisando las tiendas, que le parecía extraño tener comida casera a diario.

— No te daré el nuevo contacto de Yuji...— dijo al sentir la mirada de la chica.

— No lo quiero, no es como si pudiera aparecer frente a él después de lo que le dije que hiciera...aunque sé que él no es ese tipo de persona — explicó

— Por pedirle conquistar y botar a Hana Kanronji... ¿la odias?

— Pues no...Pero, fue un pedido de un viejo de la familia...— dijo sin reparo — no sé qué problemas tienen pero, pagarle a alguien para separarlos, parece que su unión acabará con el mundo...no lo entiendo.

— No tienes porque, solo no te entrometas en asuntos ajenos — dijo, lavó su plato y subió a su habitación.

La imagen sensual de Natasha quedó en el olvido. Ahora se vestía como una persona común sin intenciones de atraer hombres y lo que ganaba lo ahorraba en lugar de comprar alcohol. Estaba agradecida con esa familia que su nueva actitud le parecía extraña.

¿Qué había cambiado?

La noche que la golpearon, ella solo iba pasando rumbo a su casa; una mujer la golpeó a más no poder solo porque su esposo la miró pasar. Si se le hubiera infectado las heridas habría muerto pero, en ese momento estaba allí.

¿Por qué sobrevivió?

— Natasha, ven a bañarte...— pidió Camil quien llegó directo a bañarse.

No podía levantar su brazo de momento así que Camil le ayudaba a lavar su cabello.

— Te traje un maquillaje que te gustará, lo llevaron a la tienda hoy. — Comenzó a decir — ¿sabes?, debes ser buena amiga de Kanade para que te ayude

— ¿Qué quieres decir?

— Hmmm es mi hermano pero Kanade es muy frío con las personas que no están en su círculo íntimo incluso se burla de ellos porque lo sufrió de pequeño pero, también es amigable, al menos con Yuji... es un chico extraño. Me imagino que tiene alguna otra amiga, le acaban de traer galletas caseras...— comento sin mayor pretensión

Natasha no respondió. Terminaron de bañarse y le dijo que fuera con Kanade para acomodar el vendaje.

Fue a buscarlo a su habitación y se dio cuenta que tenía un plato de galletas. No sabía quién se las había dado pero, parecían caras.

— Kanade, ¿me ayudas con el vendaje? Sandra no vendrá hoy...— pidió

— Si, ya voy...— se levantó y fue a buscar vendas nuevas. Sandra avisó que llegaría tarde y le pidió a su hermano que limpiará las heridas que aún no cerraban y pusiera nuevos vendajes. Él tomó un curso de primeros auxilios por lo que se sentía confiada al encargarle esa tarea.

En ese momento solo llevaba un delgado camisón encima de su ropa interior así que se lo tuvo que quitar. Kanade pudo sentir el nerviosismo de la persona frente a él y no entendía su comportamiento.

— No te preocupes, ya lo he visto todo...— quiso tranquilizarla y burlarse.

Natasha se sonrojo demasiado y para evitar verlo a la cara, miro en la habitación como si se tratara del museo más interesante del mundo. Había fotos, muchos libros, cds, una pequeña colección de perfumes y encima del armario un montón de regalos. Ahora se sentía apenada y no sabía a dónde mirar.

Terminó y le agradeció por cambiar las vendas. Él no dijo nada y cerró la puerta de su habitación. Al caminar de nuevo por el pasillo, escuchó decir a Camil que mañana era "ese día" y por eso Kanade estaba tan callado. No entendió pero, no era algo en lo que debía entrometerse.

Durmió y despertó antes de que saliera el sol. Bajo a la cocina donde la madre de Kanade está preparando el desayuno.

— Me dijo Kanade que fueras al ministerio de educación para revalidar tu nivel educativo. Te acompañará Camil...— pidió mientras preparaba caldillo

— Kanade iba a acompañarme...— respondió sin darse cuenta.

— Él tuvo que salir y volverá mañana...— contestó y le sirvió un café.




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