24 Horas Contigo

#42 Quiero hacerte esta promesa: volveré

Estuvo dos semanas en ese pueblo sin nombre, habrían resultado horribles si no fuera porque volvió a ver a su amiga Keira. Ella ya tenía listos sus planes para el futuro. No importaba si Yuji estaba de acuerdo o no, ella los llevaría a cabo.

Algunas veces Yuji se quedaba a dormir, bueno más que dormir era solo abrazarla. Quería que ella le prometiera que volvería o que se mantendría en contacto, algo que le hiciera esperarla.

No estaba segura sobre si iniciar una relación los llevaría a algún lado pero, al menos, quería asegurarse de que las cosas iban a mejorar para los dos.

Un día antes de su partida, ayudaba a terminar las maletas. Keira había hablado con su padre sobre esa casa y su mantenimiento pero, él se haría cargo. La casa tenía muchos recuerdos para él y pues ella, no tenía nada que le atara a ese lugar.

— ¿Qué es esto?

Al regresar a la sala, encontró sobre la mesa algunas comidas que dudaba que él las hubiera preparado. Aunque quisiera ser amable con su invitado parecía que rogaría atención si probaba algo.

— Mi mamá me ayudó a prepararlas. No sé cocinar, eso es evidente, y no sé cuánto tiempo estés en el extranjero así que, me gustaría que la probaras — pidió.

Había algo de pollo frito, fideos, un fondo de pescado picante, estofado y rollos de verduras. Son las cosas que más le gustaba comer, ¿cómo podría él recordarlo?

— No me comeré todo.

— Lo sé...escoge algo, lo terminaré de preparar para ti. — sugirió.

— ¿Fideos? — respondió.

No estaba segura de que decir. Tanta atención la tenía abrumada. Se acostumbró a estar detrás de todos que tener a alguien que la ponía primero le pareció extraño. Yuji apenas parecía saber lo que hacía, como si hubiera intentado memorizar todo.

— ¡Qué rico! — decía el chico. Fue detrás de la barra y sacó varios ingredientes como si supiera que ella pediría eso. — ¿Ya tienes donde te vas a alojar?

— Si, en el dormitorio estudiantil...— contestó.

No podía seguir una conversación de despedida. Yuji hábilmente corto el chasu, algo de col y de jengibre, mezcló miso rojo con el caldo de pescado, acompañó con un huevo pasado por agua y lo unió todo para decirlo en un vistoso plato.

Keira sonrió al tener los fideos para ella. Comenzó a comer tranquilamente. Yuji la miraba comer. Quería guardar más recuerdos en su memoria, ¿Por qué no fue bueno con ella? ¿Qué le hizo cambiar? Al final la única respuesta que encontró fue que quería llamar la atención.

— Tu vuelo es a las 6 am, ¿verdad? Yo te llevaré al aeropuerto — dijo en tono de "no tienes otra opción"

— Bien, pero, no te quedes dormido...— y continuó comiendo.

Ella tampoco se esforzaba por tener una buena conversación. Esta vez se despedían y no sabía si iba a regresar, además de que su padre no tenía razón alguna para querer volver, si buscaba a Allen nada le aseguraba que le pondría atención.

— Keira... ¿vendrás a visitarme?

— ¿Por qué tendría que ser yo? ¡Tú deberías ir a verme!

— Lo haré, dame tu dirección... y que sea la verdadera, lo comprobaré con tu padre... y…

Garabateó algo en un papel. Lo dejo a la vista y continúo comiendo. Sus fideos estaban deliciosos.

— ¿No hablaras de nada? — murmuró la chica de repente

— No, he pensado bien mis palabras para detenerte pero, nada se escucha lo suficientemente bueno o genial para decirte que te quedes...— contestó mientras comía pollo.

— No te veré de otra manera, es mi amor unilateral así que déjame olvidarlo cuando yo sienta que es suficiente.

— De acuerdo...

Terminaron de cenar, Keira se dio un baño mientras Yuji dirigía una oración hacia el cielo. Ya han pasado dos años y se preguntó cómo estaría su amigo ese día.

Regreso al dormitorio donde Keira secaba su cabello. Se acostó y Keira se unió un poco más tarde. Le pedía que la abrace. Yuji la rodeó con su brazo tratando de decirle que todo estaría bien y que él la esperaría.

Quizás, muy en el fondo, ella quería que él la detuviera.

Por la mañana tomaron un taxi al aeropuerto, de allí, Yuji tomaría el autobús a su casa en la capital.

— Llámame cuando llegues, no importa la hora...— le pidió

— Lo haré...también te mandaré mails de vez en cuando, si Kendra pregunta, no le digas donde estoy, ¿ok?

— ¡Ok! — contestó. La única chica que fue su amiga estaba partiendo hacia lugares desconocidos. — Keira...tienes que volver...este es tu hogar, lo sabes, ¿verdad?

— Yuji, ¿siempre has sido tan dramático? — pregunto

— Si y mucho...quisiera que fuera una transferencia normal hacia un lugar más cerca pero, ¿15 horas de viaje? ¿Es en serio?

— Lo es...— sonrió — volveré, no sé cuándo pero, lo haré y cuando llegue ese momento, tendré historias interesantes que contarte.

— Esperaré por esas historias — dijo y la abrazo.

Keira se iba; la causa fue que su figura materna cometió un delito, su figura paterna apenas le ponía atención, su hermana le peleaba un hombre que no les pondría atención ni en un millón de años, ya tuvo un cambio drástico… ¿por qué otro no?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.