24 Horas Contigo

#46 La emoción de la primera vez

— Alégrate Kanronji, La bruja Kary será publicada — anunció su asesor— solo debe presentarse tu tutor para formalizar el contrato provisional y lo mandaremos a la imprenta. Te van a asignar un editor junior y pronto verás tu trabajo en librerías.

— ¿Qué?— estaba aturdida de recibir esa noticia.

Creyó que escuchó mal hasta que se vio a sí misma haciendo una llamada al padre de Mirei.

En su borrador, ella escribió una historia sobre una joven que sufría de prosopagnosia que para identificarse siempre llevaba un collar cuyo dije tenía huesos molidos y podían salvar la vida de una persona a cambio de la suya.

Sería publicada...como novela corta. Aunque estaba muy satisfecha por su primer trabajo aún le parecía extraño. Le llamó a Allen para decirle la buena noticia y le prometió algo especial para celebrar.

Mientras esperaba que llegara el padre de Mirei, repasaba lo que quería decir cómo agradecimiento por su primer libro. Había una emoción desbordante contenida en su pecho pero, al mismo tiempo comenzó a ponerse nerviosa ante la incertidumbre de no saber si su novela sería del agrado del público; pensaba que quizás tal vez no sería buena escritora.

Su asesor le explicaba a grandes rasgos el plan de negocios que manejaría, era algo que ella tenía que aprender a hacer al momento de escribir, suponiendo que su novela sea del tipo juvenil fantasioso o fantasía oscura. También debían discutir el diseño de portada y lo que tramitará. No sabía cómo era el mundo detrás de la edición de un libro.

Tanta información repentina hizo que sus ojos comenzarán a dar vueltas.

— Señor Murata, ha llegado el tutor de la señorita Kanronji. — dijo en voz muy baja. Hana la miró y ella parecía ansiosa. La asistente nunca había mostrado una expresión de miedo.

— Dígale que pase a la oficina — pidió. Hana se levantó y los siguió.

Hana saludo a los guardaespaldas como siempre. El asesor Murata no creía lo que veía. Su oficina ya no le pertenecía a él, había un individuo que tenía una presencia mucho más fuerte que todas las personas que había recibido, llevaba guardaespaldas y reconoció a dos abogados muy influyentes.

Exactamente, ¿Quién es esta chica Hana Kanronji?

— Buenas tardes, me apresure a venir apenas escuché la noticia de parte de Hana. — Se presentó el hombre — Soy Aren Koban, un placer.

— El placer es mío, soy Donato Murata, solo soy un empleado de este lugar y recomendé a Hana a la editorial afiliada a esta escuela. Tengo esposa y estamos esperando gemelos. Mi sueldo no es muy alto pero, estaré encantado de trabajar con su hija — contestó Murata sin mirarlo.

— Excelente, ¿empezamos? — señaló.

Todos asintieron.

Todo parecía un sueño. Hana apenas estaba adentrándose en ese mundo y se sentía satisfecha de saber que alguien la apoyaba. Los abogados encontraron todo en orden y no se opusieron a nada pero, Murata, dejó de sentirse intimidado.

— Ha sido un placer hacer negocios con usted — lo despidió. Sintió la mirada de Aren, su cabeza le decía "quizás todavía no quiere irse y pensara que lo estoy corriendo”

Aren Koban no dijo nada, los abogados le explicaron a Hana que debía sacar una novela corta por año y cuando ella fuera mayor de edad, si los libros continuaban siendo los favoritos, podía extender su contrato. Estaba emocionada que no sabía qué contestar y la abogada Airi le volvería a explicar después.

Hana no pudo hablar mucho así que Aren Koban le recordó que debía gastar el dinero que le daba o se sentiría triste. Ella sonrió y dijo que sí. Ni sabía a qué estaban respondiendo.

Cuando Aren iba saliendo, todos los empleados que se cruzaron con él, le hicieron una reverencia. Después de despedirlo, se preguntaban el origen de su raro comportamiento ante algún ciudadano. No lo entendían, sólo debían ser respetuosos con él.

❀❀❁❀❀

Al cabo de un mes, Hana pudo ver su libro en algunas librerías que suele frecuentar. No pidió ninguna edición gratis ni nada, le enviaron algunos ejemplares para ver el resultado final pero de los nervios, no quiso revisarlos, quería experimentar comprarlo ella.

Admitía que hicieron un buen trabajo de ventas y se acabó como pan caliente. Sabía que habían estado hablando de él en línea sobre todo en blogs de lectores frecuentes.

Por fin encontró uno, una mujer joven junto a su novio tomaron el último tomo. Alegre se dirigió a su casa donde Allen la esperaba, ese día no fue a la universidad, y le mostró que había comprado un libro.

— Señorita escritora, quiero su autógrafo.

Hana se sonrojo tanto y comenzó a llorar. Sentía que el trabajo de toda su vida por fin estaba dando frutos. Le firmó una dedicatoria muy especial y se fue a esconder. No quería que lo leyera frente a ella.

A la mañana siguiente, el editor junior le llamó para darle una buena noticia diciéndole que se haría una reimpresión. Hana no lograba entender el significado de eso. Sus palabras rebotaban en la cabeza como si no tuvieran significado.

Sus amigos cercanos comenzaron a mandarle mensajes de apoyo diciéndole que tenía talentos ocultos. Kanade y Yuji habían recomendado el libro en el club de literatura de la preparatoria. Mirei lo empezó a leer por insistencia de sus padres y lo acabó en una noche así que lo recomendó en su círculo de bartender.




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