Terminó septiembre y dio paso a un cambiante octubre.
Hana estaba ocupada estudiando y cuando podía ayudaba a Allen con sus trabajos. Él la orientaba a la hora de estudiar y para mostrar lo que había aprendido, invitaba a Kanade y Yuji a repasar. Ellos también estaban preparándose para los exámenes de admisión solo que los tomarían hasta febrero.
De alguna manera extraña, y dejaba un mal presentimiento, era que Kendra estaba demasiado tranquila. No le pedía citas a Allen con la misma insistencia que antes y eso no le gustaba. Antes de la tormenta, todo estaba en calma y eso tuvo que aprenderlo de mala manera.
— ¡Kanade! Deja de ver el teléfono...— pedía Yuji cada vez que su amigo sacaba el celular para comprobar los mensajes. — ¿Acaso sales con alguien sin decírmelo?
— No, ponte a estudiar. — ordeno un poco molesto
Hana miraba como ambos intentaban ocultarse algo. Ella de vez en cuando recibía mensajes a su correo de parte de Keira, donde ella sólo le saludaba. Los respondía pero, no recibía una respuesta de vuelta. Le parecía fastidioso en ocasiones, como si quisiera decirle algo y no sé atreviera.
La otra persona que no había visto era Yuu, ni siquiera sabía si aún vivía allí o se mudó. Lo que sí le pareció extraño fue la desagradable sensación de ser vigilada. ¿Su padre aún no se daba por vencido? De verdad era fastidioso tener a alguien más pendiente de su matrimonio que ella misma.
En unos días debía presentar un borrador de su nueva historia y no tenía ideas. Para no estresarse quería salir pero, le daba flojera hacer mucho ejercicio. Quería algo nuevo a sus pies.
— Oye Hana, ya que te aburriste de estudiar, ¿Qué tal si vamos a la cafetería de Kanade? — propuso Yuji
— ¡NO!— gritó Kanade
Ambos lo miraron.
Kanade justificaría su inusual grito.
— Yuji pero, ¿Qué tonterías dices? ¡Mira lo fea que se ve! No quiero que de mala imagen al negocio que supervisan mis padres.
— ¡No seas grosero! ¡Fuera! — los corrió Hana.
Ambos chicos salieron en silencio y fueron a la casa de Yuji. Estudiaron un rato más y Kanade se despidió. Tal vez su negación fue demasiado. Pediría disculpas más tarde.
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— Allen, ¡por aquí!
Era el día libre de su esposo y él quería ir a una cafetería a probar el postre especial, así que, Hana le propuso ir. Hace mucho tiempo que no salían a ninguna cita, después de salir de casa no dejaba de tener la impresión de que alguien los estaba siguiendo.
Entraron al lugar, casi todas las mesas eran para parejas y al fondo había algunos sitios para cuatro personas. Allen quería probar algunos postres en miniatura.
— Bienvenidos, ¿puedo tomar su orden? — preguntó una mujer joven.
— Quiero un té de jazmín, café moka y el especial número 3 — dijo Allen al leer el menú pero sin mirar al mesero.
— De acuerdo, serán...
— Espera no has tomado mi orden — dijo Hana
La mujer los miró desconcertada.
— ¿Que va a ordenar?
— Quiero... un café árabe y los especiales 5 y 7...— pidió.
— De acuerdo, será...— cobro. De alguna manera pensó que no había forma de que ellos comieran tanta azúcar. Los especiales eran para parejas. Le pareció extraño.
Mientras ellos iban a su mesa, Natasha ayudaba a servir el pedido. Casi nunca veía a los clientes pero, el lugar estaba casi solo así que se permitió a salir a llevarles lo que pidieron.
— Té de jazmín, café moka, café árabe, especiales 3, 5 y 7...— comenzó a decir sin mirarlos hasta que se cruzó con la mirada de Hana. En serio, ¿tenía tan mala suerte? De cortesía, les regalaron té verde pero, al momento de bajar la pequeña tetera, Natasha la derramó encima de las piernas de Hana, dejando caer la pieza sobre sus propios pies.
— NATASHA, ¡¿QUÉ CREES QUE HACES?!— grito la empleada desde el mostrador.
Los demás clientes levantaron la vista para ver en calidad de detalles el accidente causado. Natasha se disculpó mucho aunque a Hana no le pasó nada. Ellas se disculparon y les regalaron una caja de postres de diversos estilos a modo de reparar el daño. Allen ni siquiera estaba molesto, solo quería que dejaran que Hana se cambiará.
Aparecía Kanade.
— Señoritas, ¿me pueden decir que ocurrió? — Su voz parecía de alguien molesto y autoritario. Al ver a Hana con el pantalón mojado, le pidió que fuera a la sala de empleados.
Natasha lentamente desapareció de la vista de todos. Se sentía afortunada de que el té estaba frío y que ellos no hicieran una discusión mayor.
Allen fue a comprar una falda para Hana aunque Kanade quería pagarla. En su breve ausencia, le dijo a Kanade.
— ¿Por eso no querías que viniera? ¿Por Natasha?
— En parte, tampoco quisiera que la estreses...pero, no puedo evitar que los conocidos de ella y míos vengan... solo no sé cómo explicar esta situación.
— Vine con Allen porque me dijeron que la comida es deliciosa. Si quieres, ya no regresaré pero, ve con ella, creo que le afectó todo esto. — le dijo. — Estoy consciente de que fue un accidente así que…
Editado: 29.01.2026