24 Horas Contigo

#50 "No" es el nuevo si

Durante el desayuno Allen le comunicó que asistirá a la fiesta de un arquitecto importante esa noche; Hana le respondió que no lo acompañaría pues ayudaría a Mirei a acomodar cosas para su nuevo bar. No era buena en esas fiestas.

Él aceptó y le recordó que no fuera muy noche, si eso ocurría porque se le hizo tarde, mejor se quedaba a dormir en la casa de Mirei.

Hana le ayudó a preparar un traje adecuado después de que él se fue a la escuela. Ella salió como cualquier otro día a trabajar. La sensación de persecución desapareció de una manera tan repentina que era extraña. Lo curioso era que nunca había visto a nadie cerca que le causará miedo.

En la escuela, Allen escuchó muchos comentarios sobre él, principalmente que raptó a la heredera de la familia Kanronji para su beneficio personal. Incluso algunos de sus compañeros creían que ese hecho era real. Nadie sabía cómo iniciaron ese rumor pero, él hizo caso omiso. Solo había un montón de extraños que opinaban como si la vida se les fuera en ello.

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— Tú, investiga dónde está Hana — le ordenó a uno de sus guaruras.

Nikki estaba en casa dándose un costoso tratamiento de belleza. Esa misma noche tenía el evento del chico Midoriyama y estaba segura que conseguiría su favor si le ofrecía a Hana.

El señor Kanronji se había reunido con su padre para pedirle que vuelva a poner en consideración la decisión de dejar que su hermano se haga cargo de toda la empresa marítima. El anciano mencionó que quizás lo volvería a pensar. No quería pérdidas de ningún tipo alegando que pasó una vida trabajando para tener una buena posición.

Sería fácil pedirle a su padre algo que le beneficia pero no mencionaba sus planes fácilmente además llevando un acuerdo de negocios con la familia Midorialgo, Nikki entendió mal el apellido, era lo que más necesita ahora. Sólo así recuperará la confianza de ese viejo.

Nikki preparó vestidos de la última colección Haute Couture para el evento. Necesitaba ofrecer un buen producto; tanto lo preparo que no se había comunicado con su familia en Estados Unidos.

Su secreto estaba a punto de salir a la luz y necesitaba encargarse de ello. La ponía nerviosa, sin embargo, hasta el momento los nervios nunca la habían traicionado: sabía lo que quería y cómo lo conseguiría.

— La señorita Hana se encuentra en el local recién adquirido de la señorita Scherry, en el centro de la ciudad.

— Ve a traerla. Usa violencia si es necesario pero, no dejes ninguna marca.

— Si, señorita — y salió.

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Allen se arregló para asistir a la cena, De repente, se sintió muy incómodo; hace tanto que no usaba traje en un evento formal y en ese momento no había ningún familiar que lo acompañará. Hana le avisó que se quedaría a dormir con Mirei y le pidió que la recogiera en la mañana. Mientras salía pensaba en la comida que prepararía para su esposa.

Estos años que habían estado juntos sentía que su cara había presentado ciertos cambios al no mostrarse serio todos los días. Sonreía más, reía más al mismo tiempo que se enojaba o alzaba la voz. Nunca lo había experimentado tan abiertamente sino fuera por Hana. Su familia lo tenía realmente reprimido. Afuera de ese núcleo había más expresiones de las que podía conocer.

Solo para evitar preguntas inconvenientes, dejó a la vista su anillo de matrimonio. Rogaba porque fuera una cena común. Llevaba la invitación en la mano.

Hace tanto tiempo que no había visto tantas personas influyentes en un solo lugar que parecía extraño. Se sintió fuera de lugar con solo estar cerca de ellos.

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— ¿Quieres más agua? — le dijo Mirei.

Hana negó con la cabeza. Desde que comió hígado el día anterior tenía náuseas o sea, si no le gustaba porque lo comió, se decía ella algo molesta.

— Insisto en que vayas al médico, quizás es otra cosa y tú diciendo que es una infección...— sugirió Mirei aguantando una risita.

— No es lo que crees. Dejémoslo como dolor de estómago, es todo, ¿ok?

— Ok, vamos a la casa...

Sin ningún ruido extraño, tres hombres entraron al local, empujaron a Mirei un poco lejos, tomaron a Hana solo cubriendo su boca y la sacaron antes de que ella se levantara.

Hana levemente reconoció los rostros y al menos, uno de ellos, sabía que trabajaba para su hermana mayor. Estaba en un auto, le pareció que manejaron mucho y justo antes de detenerse sintió un piquete de aguja. No la lastimaron pero, sentía el cuerpo adormecido.

Entró a la casa y la llevaron directamente a arriba donde está la habitación de Nikki, al entrar, había muchas personas presentes acompañándola.

— Ah, Hana, me alegro que vivieras. ¿Jenna? Por favor, comienza a bañarla. Este día, por fin será de utilidad.

Jenna llevó a Hana del brazo hasta el baño. Quería zafarse pero, su cuerpo estaba pesado, dormido como si estuviera enferma. Jenna la desnudo y la obligó a entrar a la bañera. Pudo ver con claridad las marcas en el cuerpo de la joven pensando "no se lo pasa tan mal" lavo su cabello. La enjuagó y la sacó.

Le obligó a ponerse lencería fina. Hana apenas podía negarse. Pensó que quizás le inyectaron algún tranquilizante, sedante o algo que solo pasaría en las películas.




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