24 Horas Contigo

#51 La melodía que no quiero volver a escuchar

Diane usaba un hermoso vestido sirena, escote corazón que casi dejaba al aire sus encantos y manga caída hecha de un delicado tul de novia. El vestido le quedaba como guante desatando suspiros a su paso.

Apenas escuchó que hablaban a alguien de nombre "Allen" giro rápido la cabeza. Nikki al ver la intención de su hermana, la tomó del brazo y la llevó a saludar a los anfitriones.

Jin está al centro del salón junto a su padre. Saludaba a todos los invitados, intercambiaba algunas palabras y después bailaba con alguna mujer. Al lado de su padre también está el hermano mayor de Jin, Toumas, parecía algo aburrido en la fiesta.

— Toumas, pon buena cara. — le recordó su padre. — No avergüencen a la familia política.

— Padre, ¿estás seguro que la familia Kanronji enviará a sus hijas? Ellas ya están casadas — comentó mientras las buscaba con la mirada.

— Eso no debería importarte. Viniste aquí a sabiendas dejando a tu frágil esposa en casa. No quieras parecer buen samaritano en este momento. No sé qué te dijo Jin pero, Hana es su prometida.

— Padre, ¿ganas algo con eso?

— Eso no lo tienes que saber...por favor, haz lo que se te ordeno.

— Si, lo que sea. — y las continuó viendo hasta que su hermanito se acercó a dos mujeres jóvenes. Le hizo una seña de que eran ellas.

Hana solo vio a Jin una vez, cuando su abuela la golpeó en las piernas. No conocía a Toumas ya que siempre vivió en el extranjero pero su nombre no era del todo extraño.

Nikki saludo a Jin como si no se hubieran visto en miles de años y le presentó a Hana quién seguía aturdida por el tranquilizante, no sentía que el efecto pasará sintiéndose un poco adormilada.

Justo en ese instante giró la cabeza y parecía reconocer a Allen hablando con una mujer.

❀❀❁❀❀

— Allen, dime, ¿qué se siente volver a ver a tu primera novia?

— ¿Eras eso? No estoy seguro. No fue como si me interesara para empezar. Por favor, ya no te comportes como una niña que no se separa de su juguete.

— ¿Qué? — Se indignó — Eres bastante grosero. Siempre me pregunté qué tipo de mujer se casaría contigo y tú mal genio

— La puedes conocer, ya me case...— le mostró el anillo al momento en que le pareció ver a Hana caminando cerca.

Estaba al lado de otra mujer. Había un hombre con ellas y el vestido que usaba era, a su parecer, muy fácil de romper, no dejaba de preguntarse qué estaba haciendo allí, si se suponía que estaba con Mirei.

— ¿Hana? — Diane miró hacia la dirección que miraba Allen y se movió un poco. Cuando él volvió a mirar, las personas ya no estaban allí. — parece que vi mal.

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Nikki llevó a Hana hasta la parte de arriba de la casa. Aún se podían escuchar los violines tocando una melodía rápida, estaba segura que era algo llamado "Storm" la reconocería si la volviera a escuchar en cualquier lugar. Todos la conocían.

— Solo quédate aquí...

Nikki se alejaba pero, Hana la seguía. Nikki le hizo señas a un hombre que cargó a Hana como si no pesará nada. Bajo y volvió con Jin.

— La chica está ocupada con tu hermano. ¿Llamarás a mi padre para ajustar una reunión?

— Seguro, después del evento. Soy un hombre de palabra, por favor disfruta la fiesta — le dijo y siguió saludando a sus invitados.

Nikki ya tenía a ese chico de su lado. Ahora podía irse.

Camino hacia la salida pero se encontró con Allen quien ya había alejado a Diane de él. Estaba seguro de que vio a Hana y si estaba Nikki aquí entonces ella también.

— ¡Cuñado! ¿Qué haces aquí?

— Fui invitado por el arquitecto... ¿tú qué haces aquí?

— Solo vine a hacer acto de presencia, ya me retiro. — dijo saliendo. Allen la detuvo sujetando su brazo — ¿Dónde está Hana?

— No lo sé — y se soltó. Salió más rápido esquivando a los invitados. Allen empezó a buscarla.

❀❀❁❀❀

Hana fue llevada a una habitación al final del pasillo. El hombre que estaba cerca de ella le parecía vagamente familiar, solo estaba segura de que no era Jin.

Él la empujó contra el suelo, Hana quedó algo aturdida. ¿Qué clase de tranquilizante le inyectaron que la hizo sentir tan mal? El hombre tomó unas tijeras y destrozó el vestido. Parecía todo preparado con cuidado. Ella intentó moverse, gritar pero, no salía ningún ruido de su boca.

Con los pedazos de tela que quedaron le amarró las manos. Hana se movía lo más que podía pero, él era mucho más grande. A lo lejos, solo podía escuchar los violines, la estaba enloqueciendo. El sujeto comenzó a acariciarla con las manos y después con la boca mordía su piel. Hana comenzó a llorar de impotencia por no poder defenderse.

Cerró los ojos ya no quería ver, no importaba cuando se moviese, no podía quitarlo de encima. El hombre, cuya cara no podía reconocer, mordisqueó bruscamente sus pezones mientras bajaba su ropa interior.

Escucho cómo rompían la ventana. No quiso ver pero, el peso que tenía encima de ella había desaparecido. Sintió unas manos cálidas cerca pero, sintió miedo de abrir los ojos.




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