En la habitación, mientras secaba sus lágrimas, la noche fue interrumpida por un grito ahogado.
Sin mirar a Yuu, salió corriendo solo con el abrigo que tenía puesto. Sentía una presión en el pecho que la estaba sofocando, su corazón latía tan rápido que parecía salirse en cualquier momento.
¿Ya había pasado el efecto del tranquilizante? No lo sabía, se sentía un poco aturdida por los movimientos tan repentinos que realizaba. Sus cortas piernas atravesaron el salón como si se tratara de cruzar una banqueta concurrida. Llegó a la puerta y alcanzó a ver varias personas reuniéndose en el estacionamiento.
Un mal presentimiento le hacía moverse en esa dirección, algo había ocurrido y le concierne a ella. Corrió a través del suelo lleno de piedras, probablemente dolió pero, solo quería llegar a ese lugar.
Al acercarse, alcanzo a ver algo húmedo el suelo. Caminaba empujando a las personas a su alrededor, el dolor en el pecho que sentía parecía haber abandonado su cuerpo. Cayó de rodillas y comenzó a llorar. Sus manos querían tocar a la persona que estaba allí bañada en sangre. Miraba a su alrededor y suplicaba por ayuda a los espectadores inmóviles que ahora ponían sus ojos en ella.
Quería salvarlo pero nadie escuchaba sus gritos. No podía tocarlo sin temor a lastimarlo. Quería saber si aún respiraba, si su corazón aún latía pero, no sentía nada más que los latidos en sus oídos. Se acercó más hasta que su propia ropa comenzó a absorber la sangre.
A lo mejor fue Yuu, quien la quitó violentamente. No distinguió quienes eran pero, no debía separarse de él. Tontamente siguió al hombre que la jalaba del brazo. Estaba temblando. ¿Por qué su esposo estaba allí? ¿Quién le causó esas heridas?
Llegó al hospital unos minutos después de ellos. Le avisaron que pasaría al quirófano de inmediato. Hana fue tras él. No escuchaba nada, apenas podía distinguir lo que decían los labios de esas personas. No se alejaría. No se iría hasta saber que estaría bien.
La persona que estaba a su lado intentó limpiarle la cara pero, ella se movía con la intención de alejarlo. Si Allen se iba, ¿qué sería de ella? Si Allen la dejaba, ¿qué sería de sus sueños y sus planes? Si Allen la dejaba...ella lo seguiría, no tenía sentido continuar viviendo si la única persona que podía llamar familia no estaba más con ella.
Muchos pensamientos azotaron su cabeza hasta el grado que se sintió mareada. No fue solo verlo herido, pensaba en: qué, cómo, cuándo, por qué sucedía todo eso.
La persona que la acompañaba, saludo a alguien que se acercaba, sintió unos brazos a su alrededor. Podía descansar en su regazo, pronto volvería a tener su sentido de realidad. Pronto podría derramar sus lágrimas esperando que él se pusiera bien.
Ni siquiera podía articular ninguna palabra. ¿Qué les debía decir? ¿Quiénes eran? Hana no estaba segura.
La voz de una mujer la sacó de su aturdimiento. Le ayudaron a quitarse el abrigo que llevaba y Mirei le puso una blusa y un short. No sabía en qué estado la encontraría después de la llamada de Yuu, el mensaje fue corto "Allen, tuvo un accidente, vamos al hospital, está es la dirección..." Ella tomó la primera bolsa que vio y subió al auto de su padre.
Hana regresó a la sala de espera, ¿A dónde debería ir para regresar al quirófano? Camino y camino lo que parecía un pasillo sin fin. Poco a poco reconoció el rostro de Yuu, quien esperaba cerca de las puertas. Ella caminó, implorando que Allen estuviera bien. No vio salir a ningún médico.
El reloj no se detenía. Nadie iba a decirle nada. Mirei se quedó en silencio a su lado.
En algún momento del día, alguien salió.
Se dirigió a Yuu diciéndole que el joven estaba inconsciente y lo trasladaron a cuidados intensivos haciendo énfasis que las siguientes horas serán cruciales para que recupere el conocimiento. Sin embargo, para él, había pocas probabilidades de que algo así ocurriera.
Hana cayó de rodillas. Sus lágrimas brotaron como fuente. Ahora su padre por fin estaría feliz, debería estarlo; ya no había ningún obstáculo cerca, ahora podía disponer de ella como quisiera.
Después del traslado, ella parecía solo una muñeca de trapo que podría recibir en cualquier momento. Yuu y Mirei trataban de que ella comiera algo pero, se negaba.
¿Cuándo fue la última vez que escucho su voz, vio su sonrisa o sintió sus caricias?
¿Por qué seguía allí en la cama, porque dormía durante el día?
Debían ir a casa a comer algo y después salir a una cita, ¿por qué no se movía?
Llegaron Andrew y Frank. Insistieron en alejar a esa mujer de él, ella era la causante de todo, ella lo hirió y lo dejó al borde de la muerte, solo eso podían gritar en el hospital.
Hana apenas vio sus caras y se sintió molesta, quería romperlas hasta reducirlas a nada. Sintió que alguien la empujó, sin miedo, se lanzó contra el sujeto. Sus manos desnudas golpeaban un rostro.
¿Quién se creía él para llegar a acusarla?
¿Quién era él para criticarla?
¿Por qué estaban en su contra si no hizo nada malo?
Otro sujeto intentó separarlos y la tomó de los brazos. Hana dio patadas, mordió lo que tenía cerca. Apareció Yuu quien se alejó un momento solo para reportar el estado de Allen a su jefe. Yuu miro como Hana parecía un animal furioso. Sin saber que más ocurría, la misma Hana golpeó al otro entrometido y al sujeto contra el que forcejeaba. Después sintió un golpe que entumece su espalda, algo cálido brotaba en su interior.
Editado: 29.01.2026