24 Horas Contigo

#55 La definición de amor 

Término una noche de descanso.

No se sentía totalmente renovada pero, ya no se sentía presionada. Hana tomó el desayuno y en el momento en que salía de su casa, Yuu llegó para escoltarla. Estaba bastante serio, con si tuviera muchas cosas que decir pero, todas atoradas en la garganta.

Bajaron en silencio. La acompañó hasta su trabajo en el hotel.

— Yuu, ¿estás bien?

— Si, seguro. Quería caminar contigo. — dijo con su alegría habitual. Se despidieron con la mano, no podía evitar pensar que algo había mal cuando se esforzaba tanto por ocultarlo.

Sus compañeras de trabajo, suelen estar interesadas en solo la imagen personal. Además de ser buenas y corteses no permitían que esa línea fuera cruzada así como así. Hana las trataba por igual y aun así no entendía cómo relacionarse. Hasta el momento, ella tenía la etiqueta de señorita rica y no señorita Hana.

— Ah Kanronji, me enteré que pediste libre mañana... ¿ya te dijeron quién va a sustituirte?

— Si, Katy lo hará. Lamento crearles problemas. — se disculpó

— No te apures. Nosotras solo trabajamos, no es como si alguien nos esperara en casa. — respondió Marion.

Hana sabía que Marion está en sus veintes. Allí desempeñaba el puesto de jefa de salón, organizaba todo lo relacionado con el restaurante del hotel. Siempre era muy trabajadora y cuidaba de casi cualquier detalle. Sentía que si le pidiera un consejo podría dárselo.

La opinión que tenía Marion de Hana era distinta. Desde su perspectiva, Hana no podía hacer ningún trabajo de oficina, se distraía mucho en tareas complejas pero, aprendía rápido. El problema es y será que Hana se limita a resolver lo que tiene enfrente sin fijarse en sus alrededores.

— Ammm, Marion Gui

— ¿Por qué dices mi nombre completo? — pregunto asustada

— ¿Podemos charlar en el almuerzo?

— Eh… seguro.

Hana dejó la sala de empleados y se dirigió a recepción. El personal del hotel la trataba bien después de sus constantes errores. Le gustaba estar allí y después de explicar su actual situación con la hospitalización de Allen, sentía que eran más comprensivos.

Esa noche iba a verlo. Le darían los resultados de sus últimos exámenes. Físicamente no había nada malo pero, ella seguía creyendo que podrían encontrar un daño en la cabeza. Algo le decía que sucedería algo como eso aunque no quería llamar a la mala suerte, era un presentimiento que no salía de su pecho.

Durante el almuerzo, Hana miraba fijamente su comida. La conversación que tuvo con Clara anoche la dejó tranquila, recordando que abordará un problema a la vez. En cualquier caso debía poner sus pies en la tierra, Allen necesitaría tiempo para recuperarse y ella ayudaría en todo lo posible pero, momentáneamente había cosas que cambiarían de él como no podía asistir a la universidad o trabajar.

Ya no era solo su carga sino también de él.

Suspiro.

Parecía que las cosas se pondrían difíciles.

— Oye, novata, ¿puedo comer esto?

— Si...— contestó Hana. No miro a la persona, solo acepto.

— ¿De qué querías hablar?

— ¿Eh? Este...mi esposo está en el hospital y yo no sé qué hacer...— explicó y comenzó a llorar. Marion escuchó atentamente lo que Hana dijo. Todos los problemas que ambas familias habían ocasionado sólo para oponerse a su unión.

Hace tiempo que Hana no lloraba con ganas. El mundo se le vino encima al ver a Allen tirado en el suelo inconsciente y después no sabía si podía continuar cuando se enteró de que no fue un “accidente”.

Algunas mañanas ya no quería levantarse, otras solo no quería ver nacer el día o solo quería quedarse allí, sentada alejada de la vista de todos. Sentía que era difícil y complicado pensar que podían estar juntos durante mucho tiempo. Quería evadir responsabilidades, delegarlas a otros y seguir con su vida rutinaria.

No era para nada lo que había imaginado. Creyó que su familia la apoyaría, creyó que los felicitaron y dejarían en paz formar sus bienes pero, ahora no tenía confianza de seguir adelante sabiendo que estaba sobre un campo minado.

— Lo siento...— dijo Hana

— Está bien, parece que tienes dificultades con eso.

— Hmmm yo diría problemas. Mi familia odia al chico con quien me case. Mis suegros me odian. Nosotros teníamos matrimonios de negocios pero, al final decidimos estar juntos. No importa que hagamos todo parece que está mal...— sollozo

— Ah así que, eso es. Bueno no me imagino como sea pero, algunos amores están destinados a ser efímeros

— No, hicimos una promesa de que estaríamos juntos para siempre — replicó Hana

— Eres graciosa. No hay "para siempre" todo cambia. Si no puedes ver a tu esposo como amante, novio, amigo, cómplice, compañero de viaje... lamento decirte que pierdes el tiempo. — explicó

— Entonces, ¿soñar con un “para siempre” es imposible? ¿Acaso crees que los sentimientos no valen? ¿Acaso crees que dejaré de amarlo?

— Yo no lo creo pero, sé por mi experiencia que cuando dejas de ver la fantasía que creaste, te llevas una decepción. — Explicó — en un momento también me casé enamorada y cuando eso terminó viene un irremediable divorcio... ¿no crees que vas hacia allá?




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