Hana no podía más con la emoción. Después de escuchar solo una palabra que Allen balbuceo, podía sentir que las cosas mejorarían. Le aviso a Mirei y a Franco que ahora estaba más consciente que antes pues según los médicos estaba reaccionando a los estímulos externos.
Su felicidad era obvia así que su mejora en el trabajo también se notó. Cuando vio de nuevo a Marion se disculpó por su grosería aunque esta última no sabía a qué se refería. Con el transcurrir de los días había más posibilidades de que Allen se recuperará más rápido así que antes de darse cuenta él estaba consciente, recibiéndola con un "hola" cada que iba de visita.
Ver a Allen en la cama despierto le parecía una buena señal pero, no podía quitarse ese sentir de que algo estaba mal, lo sabía con solo verlo y no podía explicarlo, solo lo sabía.
Cada vez que iba a visitarlo, llegaba sonriendo aunque él no respondía de la misma manera. No como estímulo de tu sonríes, yo sonrió. Muchas veces le platicaba algunas cosas con alegría y esperaba verlo compartir lo que ella platicaba con tanta emoción notando que su expresión era similar a alguien que no entiende la situación.
Algunos movimientos también eran toscos.
Lo encontraba mirándola aun así no decía nada, su rostro parecía estático, era difícil saber que estaba sintiendo. Como si estuviera en un duelo interno y no saber qué cara poner.
— Allen, ¿te gusta está bebida?
Le mostró algo de jugo que le llevó Franco diciendo que era el favorito del chico.
— Si — contestó de manera muy seca.
Hana lo encontraba extraño.
Pidió que alguien lo examinara de la cabeza compartiendo sus sospechas de que se comportaba extraño. Sugirió que lo observaran con detenimiento pues para ella era una persona distinta. No se refería a que la había olvidado sino que no sabía cómo reaccionar a situaciones simples.
Después de varios días de observación detallada se tenía un diagnóstico preliminar: el chico ya no podía distinguir las distintas emociones.
No era algo seguro pero, su comportamiento los hacía llegar a esa conclusión. Hana apenas entendió la explicación de que había una enfermedad de ese tipo, ellos sienten pero, al momento de ponerlo en palabras era difícil describirlo o englobarlo en un solo concepto cuya definición conocía pero no podía relacionarla. Dentro de la explicación abordaron que podría ser que estuviera predispuesto a desarrollar esa enfermedad, es decir que se encontrara a nivel genético pero, en su caso, que sufrió un accidente, esperaban que fuera temporal. Avanzando su recuperación podría cambiar ese aspecto también.
Hana lo miraba como él veía por la ventana, no había ninguna muestra de que algo sucediera en su cabeza, estaban en medio del invierno y miraba el paisaje con indiferencia.
— ¿Sucede algo Hana?
— No, te darán de alta hasta mediados del siguiente mes... ¿no es emocionante?
— Si, supongo. — esa fue su respuesta pero, su expresión no decía lo mismo.
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Dado que no festejaron navidad, Hana pidió permiso al personal del hospital para llevarle algunas comidas que preparó. Apenas accedieron y le recordaron que no se sintiera mal si no podía decirle lo que quería escuchar. Las recuperaciones eran lentas sin importar el tipo de lesión.
Cuando llegó, Allen la recibió con su habitual saludo sin sonrisa. Ella entendía esa parte pero, aun así, se sentía incómoda. Parecía que estaba tratando con un extraño. Apenas podían tener una comida juntos.
— Allen, ¿te duele algo? — evitaría preguntarle cosas que se contestaran con "bien"
— No, nada. — respondió. Después dirigió su vista a la comida — todo parece rico.
— Gracias...espero, que su sabor sea de tu agr…— se calló. De repente mantener una conversación era difícil.
Allen se dio cuenta. Al mirarla a la cara, sabía que movía los brazos, los ojos en varias direcciones pero, no podía identificar lo que quería transmitir. Hana se esforzaba por él, ¿no debería hacer lo mismo?
— ¿Te molesta que no pueda identificar cómo me siento?
— No, no es algo por lo que deba estar enojada. Aquí la pregunta es... ¿lo que prepare está rico?
— Muy rico. Cada día cocinas mejor...— contestó sonriendo. Hana sintió ganas de llorar. No sentía que esa sonrisa le trasmitiera algo.
Después de comer se tomaron algunas fotos. Allen se sentía mejor y pronto volvería a casa. Su memoria no fue dañada y podría regresar a la universidad. Hana se quería quedar allí con él pero, no sé lo permitieron.
— Hana...
— ¿Si? — estaba recogiendo sus cosas para ir a casa.
— ¿Te sientes mal? Tu cara se vuelve extraña cuando me miras.
— No, estoy bien. No me duele nada. — lo miro pero, seguía con ganas de llorar. — ¿Sabes? El médico me dijo que el golpe en la cabeza provocó que no pudieras reconocer algunas respuestas a estímulos...también me dijo que sería temporal... así que espero que seas como antes.
— ¿Y si no lo es?
Hana lo abrazo. Sentían ambos corazones latiendo al unísono. Algunas personas creen que cuando dos amantes deben estar juntos, sus corazones se sincronizan a través de los abrazos. Hana quería creer en eso.
Editado: 19.02.2026