Víspera de año nuevo.
Hana estaba en el hospital de voluntaria. Los médicos veían que tenía demasiadas intenciones de quedarse allí todo el día así que le pidieron que juegue con los niños mientras Allen iba a unas últimas pruebas ese año.
Hana estaba encantada. No sabía si en un futuro podrían festejar de alguna manera normal y la ausencia de sus familias le parecía extraña. Mirei dijo que saldría de viaje con Alexander mientras que Franco volvió a Italia para estar con su familia e incluso invitó a su nueva novia Mónica.
Ayudó a los demás familiares y enfermeras a servir la comida. Allen le recordaba, cada vez que se encontraban, que no era necesario ser tan servicial y preferiría que descansara. Hana le quitó importancia diciéndole que pronto solo estaría para él.
Por la noche, Allen estaba de nuevo en su habitación. Hana le llevó una cena sencilla, experimento con comidas extranjeras, Allen le platico de su día. Sus estudios salieron bien pero, la recuperación de su fractura sería en casa así que no había problema con darse de alta. También mencionó que sus compañeros de aula lo visitaron excepto su profesor quien estaba ofendido por molestar a la familia Midorikawa y se quejaba con cualquiera que se quedara a escucharlo.
Hana rio. Ellos deberían estar furiosos por el accidente y no el profesor. Le entregó regalos que le dieron algunas de sus clientas habituales. Hana lo abrazo. Quería transmitirle que pasará lo que pasará no lo dejaría ir.
— Til-Shiroyama... ¿qué están haciendo? — exclamó la enfermera entrando
— Abrazo a mi esposo...— contestó Hana inocente. La enfermera rio discreta. Le parecía curioso que las parejas jóvenes estuvieran aumentando y más en esas fechas pero, por lo que escuchaba, ninguna era duradera.
— Solo venía a decirte que tú estudios están listos y puedes pasar con el médico para que te explique todo el tratamiento a seguir
— Ok, pasaré la siguiente semana...
— Hana, ¿estás enferma? ¿Te duele algo? — preguntó Allen levantando un poco la voz
— Nada, es un chequeo rutinario.
— Ah y otra cosa — añadía antes de salir — nada de sexo. Sé que son VIP pero, por favor, da el ejemplo y compórtate.
— Lo intentaré...— contestó Hana.
Apenas cerró la puerta, Allen la atrajo hacia sus brazos y comenzó a besarle el cuello. No la había olvidado, sentía algo, sentía algo que no podía identificar cuando estaban juntos que le provocaba reconocer los latidos de su corazón. Solo tenerla en sus brazos, de momento, era suficiente.
Sus manos acariciaban la espalda, sintió que Allen se estremeció, no imaginaba cuantas dudas había en su cabeza, no sabía cómo debía ayudarle.
— Hana...no llegaré hasta el final...— le hablaba cerca del cuello.
Allen desabotono la blusa de Hana, podría besarla un poco más hacia el escote. Él no sabía qué cara poner cada vez que ella iba a visitarlo. Su sonrisa le hacía sentir tantas cosas en su interior pero, no entendía cuál sensación sería la que indicaba "alegría" de tenerla cerca.
Su cuerpo recordaba el tacto y le decía que debía hacer pero, si en un futuro no era suficiente, deberá afrontar situaciones que nunca habría imaginado. No podía saber ni adivinar lo que ella pensaba. De alguna manera, estaba confundido.
— Ejem...
Hana sintió una mordida.
— Ejem...
Ambos miraron hacia la puerta. Yuu estaba allí, mirándolo solo diciendo "ejem", ni siquiera escucharon cuando se abría la puerta. Hana se acercó más a Allen para abotonar su blusa. Ya no le daba pena pero, olvidó donde estaban.
— Yuu, ¿qué haces aquí?
— Vine a darte unas malas noticias. Pero, si los interrumpió puedo volver después — contestó al ver el desastre de blusa que llevaba Hana.
— Ya viniste y arruinaste el ambiente. Mejor dilo ya — contestó Allen un poco molesto.
La sonrisa que mostraba, era difícil saber si era genuina o no.
— Bueno...el auto con el que fue golpeado era rentado, sin embargo, estaban usando un nombre falso. Aunque hay pruebas de que fue comprado por Nikki Kanronji, los investigadores dicen que no hay relación. El auto fue rentado y no salen de esa versión además de que no existen pruebas que demuestren lo contrario.
Hana mostró molestia.
— También, el hombre que evitó que huyera, no tiene relación con el accidente. No hay ningún registro en las cámaras de seguridad. Así que la investigación culmina como accidente y no intento de homicidio por falta de pruebas.
Hana estaba furiosa. Quería gritarle a todos que estaban equivocados. Quería golpearlos. Los estaban lastimando y fácilmente los dejan ir.
— Hana, no sirve que te enojes. Recuerda que este tipo de accidentes se manejan con discreción. No sabes cuáles favores o a quienes cobra esos favores.
— Ya lo sé pero, me siento tan débil. Todo fue planeado por él...— se calló y pensó un momento.
¿Por qué?
¿Por qué estaban tratando de separarlos desde el principio? ¿Por qué? Quería dejar la causa y seguir con su vida pero, en este momento era imposible.
Editado: 19.02.2026