24 Horas Contigo

#58 Boca de dragón

+18 contenido sensible

Se recomienda discreción

El inicio de año siempre fue algo traicionero, a veces pasaba rápido u otras veces lento según lo que esperabas del año. Para Hana, fue un mes rápido.

Solucionó de manera silenciosa su contrato con la editorial, si no fuera por Murata habría acabado de otra manera donde ella perdiera todo. También con la ayuda de su tutor pudo pedir un año de licencia antes de publicar un nuevo libro.

Su primer trabajo continuaba dejando buenas ganancias pero, no era suficiente, no para los encargados de ventas y marketing; era algo que ella debía aprender pronto y sobre la marcha.

Con Allen saliendo del hospital en los siguientes días, estaba un poco asustada sobre cómo debía proceder con sus trabajos. No podía conservarlos e ir a la universidad además de cuidar de Allen, veinticuatro horas no eran suficientes para completar sus tareas no era una carga pero, terminaría agotada antes de pensar en cómo organizar todo otra vez.

Cuando sonaba el timbre, era como una alerta de malas noticias.

— ¿Si? — decía mientras abría la puerta

— Hola Hana, ¿me acompañas de compras? — pidió Yuu, quién ese día tenía un aspecto encantador.

— ¿Por qué? Siempre vas solo.

— Solo quiero que me hagas compañía... ¿Es malo?

— No, vamos...— tomó su bolso y salió.

Hana conoció a Yuu cuando ella tenía 6 años. No recordaba haberlo visto antes y siempre estuvieron juntos, Yuu actuaba como su niñera y a veces como un amigo.

Caminaron por los alrededores. Hana volvía a sentir que alguien los estaba vigilando. Miraba de reojo a todos los lugares pero, solo había personas caminando a su alrededor sin prestarle atención.

— ¿Sucede algo?

— Hay alguien vigilándonos...lo sé, lo siento cerca de nosotros

— ¿Lo viste? No podemos informar a la policía solo sobre tu presentimiento — comentó mirándola.

Para Yuu, Hana siempre fue una joven ama a la cuál debía servir. Existió un momento en el cual quizás algún sentimiento de amor hacia ella, no pudo diferenciarlo o encasillar de ninguna manera pero, lo olvido después de conocer a Mirei. La vio crecer y tomar sus propias decisiones por lo que se convirtió en una especie de hermana menor que siempre debía tener a la vista no como Mirei que sabía cuidarse sola.

Mirei… Ni debería pensar en ella en ese momento.

— Yuu, ¿qué vas a comprar?

— Veamos, ¿qué se me antoja comprar?

Hana lo miró desconcertada. Su mayordomo no tenía planes cuando fue un chico dedicado que escribía todo de su vida, algo no estaba bien.

Entraban a todas las tiendas que ella miraba y compraban aunque fuera una cosa pequeña, Hana estaba absorta buscando algo que le gustará a Allen pensando que podría ayudarle a aumentar su colección pues coleccionaba figuritas interesantes. De cualquier tipo. Si pensaba en cuanto tiempo debían sufrir para ser felices se ponía triste. Cualquier actividad que le hiciera olvidar lo que sucedía o le evitará tener pensamientos innecesarios era bienvenida.

Yuu la tomó cómodamente de la mano, como si fuera lo más natural. Hana intentó soltarse pero, le fue imposible. Yuu entrelazó sus dedos con la mano de ella, sentía como temblaba ese chico. Jamás había pasado. Era serio, es cierto, rara vez se ponía nervioso.

— Yuu, ¿por qué haces esto?

— Quería saber qué se siente tomarte de la mano...— dijo cómo si nada y la guió hasta una boutique de lencería. Entró detrás de ella y alcanzó a ver de reojo el rostro de la persona que los estaba siguiendo. Yuu lo reconoció. Era un viejo jefe de seguridad hasta que emigró inesperadamente. Podría decirse que es uno de los hombres más leales al señor Kanronji y por lo tanto, muy peligroso.

— Escoge el que más te guste yo lo pagaré...será mi regalo.

— ¡Yuu! — Sonrojada — ¿por qué entramos aquí?

— Solo escoge, estaré por allá...me gusta todo lo que tenga encaje...— y se alejó un poco.

Una empleada se acercó a medir a Hana, la joven mujer miraba con envidia el tipo de cuerpo que ella escondía debajo de toda su ropa de invierno. Hana se sintió desanimada. Yuu estaba allí pero, eran compras para él no para ella. Estaba escogiendo sin mirar nada en especial, era un momento en el que solo escogía la ropa por escogerla aunque no supiera lo que agarraba. Yuu regresó con la intención de pagar. Hana seguía mirando el vacío, su amigo estaba comportándose extraño.

— Me encantaría verte está noche solo con encaje o sin encaje...— le dijo al oído.

Todos los presentes se sonrojaron. Yuu la volvió a tomar de la mano y salieron. Ni siquiera reviso lo que pago, solo llevaban su bolsa en la mano. Había muchas tiendas que visitar, entraron a varias y compró a Hana algunas cosas que creyó que se verían bien en ella.

Era un comportamiento raro, Yuu era muy reservado y nunca creyó verlo así, de todos modos, el sentimiento de persecución había desaparecido.

Decidieron ir a comer. Hana estuvo a punto de pedir curry extra picante pues solo apunto algo en el menú. Yuu le dijo que compraran algunos ingredientes pues quería probar los manjares que cocinaba Hana, ella asintió torpemente.




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